Capítulo 4 – Batalla Decisiva “Caballero Fracasado” VS “Devorador de Espadas”

PERIÓDICO MURAL DE LA ACADEMIA HAGUN
Personajes —— Escritora • Kagami Kusakabe

RENREN TOMARU

■ PERFIL
Afiliación: Academia Hagun, Año Dos Clase Dos
Rank de Caballero: C
Artes Nobles: Red Mach
Apodo: Corredora de Preparatoria
Resumen Personal: Encargada de asuntos generales del consejo estudiantil

Gráfica de Atributos (empezando por el extremo izquierdo, siguiendo el sentido de las agujas del reloj)
Habilidad Física: C
Suerte: C
Poder Ofensivo: B
Poder Defensivo: F
Cantidad de Maná: E
Control de Maná: D

¡Checkeo de Kagamin!
Misogi: “Parece que la ‘Corredora de Preparatoria’ fue derrotada, huh.”
Toutokubara: “Es la más débil de entre nosotros, el consejo estudiantil.”
Toudou: “Es una deshonra para el consejo estudiantil perder contra alguien del nivel de un ‘Caballero Fracasado’, saben.”
Kusakabe: “Oigan, se supone que esta es la sección de mis comentarios.”

***

Era la medianoche del día en que Ikki luchó con Ayase. Una silueta podía ver en el claro en el bosque donde Ikki usualmente entrenaba. La silueta blandía un katana tenuemente brillante bajo la luz de la luna.

Era una noche sin viento, pero el sonido de la hoja balanceándose en el aire podía oírse. Era una bella forma de entrenamiento, como danzando.

Pero ese movimiento de pronto se detuvo.

“¿Stella?”

La silueta… Kurogane Ikki giró hacia la entrada del lugar mientras se limpiaba el sudo y preguntó. Sentía una presencia allí; como se esperaba, una chica con lustroso cabello color fuego yacía allí. Era Stella Vermillion.

Ella frunció un poco el ceño, pero preguntó con franqueza.

“¿Todavía sigues? Si no tienes cuidado va a afectar la batalla de mañana.”

La batalla que Stella mencionó era un duelo con Kuraudo. Luego del enfrentamiento de Ikki con Ayase el día de ayer, Ikki y Stella escucharon todo de ella. Desde el principio hasta el final, y qué sucedió hace dos años.

Como Ayatsuji Kaito, el Último Samurái había sido derrotado.

Y después de escuchar todo, Ikki firmemente le prometió a Ayase que le propondría un duelo a Kuraudo mañana apostando el dojo. Mañana… una batalla aún más difícil que la de hoy lo podría estar esperando. Entonces la decisión más sabia ahora sería descansar. Ikki también entendía eso, pero no podía calmarse.

“¿…Fue impactante?”

“Bueno, sí… Para mí, Kaito-san podría ser algo así como un ídolo.”

Para Ikki quien fue abandonado por los adultos de la casa Kurogane, personas como Kaito eran lo mismo que un maestro de manejo de la espada para él. Mirando sus enfrentamiento, él capturó, analizó, y practicó sus técnicas una y otra vez. Era algo que se convirtió en las bases del Ikki actual. Por lo que escuchar los eventos pasados de parte de Ayase fue un shock para él. Afectado por una enfermedad, en un enfrentamiento sin magia… en otras palabras, en un enfrentamiento no entre caballeros sino entre espadachines, él fue derrotado por completo.

“Como se esperaba, Kurashiki-kun no es pan comido.”

“¿Estás nervioso?”

“…Sí, porque es un duro oponente.”

Kurashiki Kuraudo, el as de la Academia Donrou. De tercer año. Estuvo entre los mejores ocho del festival anterior. Información sobre una figura como él fácilmente podría hallarse si se buscaba. Su Dispositivo era Orochimaru (1), una cuchilla de sierra blanca con la habilidad de expandir su longitud. Eliminaba el sentido de la distancia. Podía arremeter contra el oponente a la velocidad de una bala incluso desde una larga distancia, y si eso era esquivado podía arrasar con todo el ring. Si su oponente se acercaba a una distancia cuerpo a cuerpo, él podía reducir a Orochimaru hasta una espada corta y superar a su oponente con una barrera rotatoria.

Cuchilla de Serpiente de Hueso, el Arte Noble de Kuraudo que tenía un alcance absoluto sin importar la distancia no tenía puntos ciegos. No era un movimiento ostentoso. Pero ese simple movimiento tenía una fastidiosa cantidad de poder ofensivo. Era complejo lidiar con el constante cambio en la distancia con el oponente para un espadachín como Ikki, quien se especializaba en peleas con espada.

Por eso él era llamado ‘Asesino de Espadas’, y como el apodo establecía, su habilidad era el enemigo natural para los espadachines. Y él derroto a Kaito. Por lo que Ikki tenía la sensación de que Kuraudo tenía algo más bajo la manga.

“Pero eso es algo que entiendo.”

Desde que percibió ese aura bárbara con esa expresión salvaje suya en el restaurante. Pero esa no era la razón por la que Ikki no podía calmarse.

“…Stella. Después de que escuchaste la historia de Ayatsuji-san, ¿qué pensaste?”

“Se entrometió con un perro fastidioso, y la compadezco.”

“¿Eso es todo? Yo…”

“No tienes que decirlo.”

Stella lo interrumpió y murmuró.

“Probablemente, estamos pensando lo mismo. Es por eso que lo dijiste, ¿no?”

“¿En verdad…? Sí, así es. Sabía que Stella lo comprendería.”

El rostro de Ikki se iluminó con felicidad. Estaba feliz de que su amante estaba pensando lo mismo que él.

“Pero cual sea la verdad, no debería preocupar a Ikki, ¿cierto? Lo que tienes que hacer no ha cambiado.”

“Sí, así es.”

Asintiendo, Ikki una vez más balanceó su espada en la oscuridad.

…La condición corporal está bien. Tampoco hay problemas de vitalidad. Todo lo que queda es esperar. Después de mañana, todo quedará aclarado.

—La verdad de la que Ayase aún no se había dado cuenta, sobre los eventos que sucedieron hace dos años.

♦♦♦♦♦

Al atardecer el día siguiente, Ikki y Stella se dirigieron al lugar del ex-dojo Ayatsuji guiados por Ayase.

“Este camino, me trae recuerdos.”

Ikki murmuró mientras miraba las familiares casa alineadas.

“Ahora que lo pienso, ¿Kurogane-kun no vino una vez a desafiar nuestro dojo?”

“Sí. Pero me fui luego de que me dijera que ya no hacían más esas cosas.”

“Eso fue en tus días de segundaria, ¿cierto? Fuiste a muchos lugares y visitaste un montón de dojos.”

“Puede que haya sido un lado travieso de mí. Cuando podía arreglar los tiempos, iba por el país y proponiendo desafío.”

“Eso es mucha fuerza de voluntad. Pero Kurogane-kun, ¿no fue peligroso? Un estudiante de secundaria yendo por allí desafiando dojos, ¿nunca te dieron una paliza por esa actitud infantil?”

“Eso también pasaba. Algunas veces fui apaleado desde todas las dirección por los discípulos hasta quedar medio muerto. Pero no podía evitarse ya que hacía algo irrespetuoso como desafiar su dojo. El retador no puede quejarse sin importar lo que el retado le haga, esa es una regla de hierro.”

Así es. Sabía que era peligroso, y el número de veces que casi lo mataron no se podía contar con los dedos de las manos. Pero en ese momento, sólo quería volverse fuerte sin importar qué. Ya que los adultos a su alrededor no lo ayudaban en absoluto, él quería experimentarlo todo, absorber todo, y lograr toda la fuerza que pueda.

Pero aun así, no hice nada como atacar a los pupilos y desafiar dojos por la fuerza cuando me rechazaban.

Mientras recordaba, los tres dejaron la autopista y entraron a un lugar vacío mezclado con bosques. Frente a ellos estaba una solitaria casa rodeada de grandes paredes.

“Este… fue una vez mi hogar.”

Pero ahora, era apropiado llamarla mansión samurái abandonada. Las baldosas estaban fuera de lugar, la madera de la entrada se deterioró y colapsó. El área estaba contaminada con colillas de cigarrillos, cajas de frituras, bolsas de plástico, etc. Las blancas paredes ahora tenían grafitis coloridos e insípidos.

“Qué garabatos tan vulgares. He escuchado que hay gente con habilidades grandiosas para los grafitis pero esto, es totalmente un no.”

“…No creo que sea eso lo que deba sorprenderte… Qué desastre.”

Ayase quien los guió aquí tenía una expresión de dolor, como si estuviera erradicando la decepción que estaba sintiendo. Su precioso lugar estaba dañado a tal extremo, por supuesto que lo estaría.

Tengo que recuperarlo.

Ikki se decidió una vez más, y sacó una espada de madera de su bolsa.

“Kurogane-kun… quisiera preguntar, ¿cómo vas a recuperar el dojo?”

“Por supuesto, entraré directamente y desafiaré al maestro del dojo. No hay otra manera, ¿cierto?”

Luego de escuchar lo que pasó hace dos años, Ikki pensó que la manera de hacer las cosas de Kuraudo era sorprendentemente modesta. Por supuesto, atacar a los estudiantes para tener el derecho a desafiar el dojo no era exactamente modesto, pero al final, todo fue decidido bajo un duelo supervisado con el que ambas partes estuvieron de acuerdo. En otras palabras, el bien y el mal, la verdad y la mentira, todo se encomendó en ese duelo. Y que un tercero meta su nariz en los resultados sería muy grosero. Es un insulto hacia Kaito.

“Eso es muy típico de Ikki.”

“Entiendo… Pero Kurogane-kun, por favor ten cuidado. Ese hombre… el Devorador de Espadas, es muy fuerte. Ciertamente en aquel momento mi padre estaba enfermo, pero aun así era tan fuerte que los otros pupilos y yo ni siquiera pudimos tocarlo. Y él perdió…”

“Lo sé. Es el as de Donrou. No es alguien con quien puedo ir a la ligera.”

Ikki respiró profundo una vez.

“Entonces, vamos.”

Decidiéndose, se dirigió hacia la entrada del ex-dojo Ayatsuji.

Ante la ahora deteriorada y casi colapsada entrada del dojo, unas cinco personas, probablemente estudiantes de preparatoria con atuendos bastante vulgares, estaban arrodillados y charlando de manera vulgar. Entre ellos, estaba el cabeza rapada que vieron en el restaurante. Sin dudas, eran los lacayos de Kuraudo.

“Discúlpenme, ¿pero podrían darme un momento de su tiempo?”

“¿Huh?”

Me pregunto por qué estas clases de personas comienzan todo con una amenaza.

“¡…A-Ah! ¡¿No eres ese cobarde del restaurante—!”

Parece que el cabeza rapada recordada a Ikki. De inmediato lo reconoció.

“¿Eh? ¿Te refieres al tipo del que hablaste hace poco?”

“¡Sí, sí! ¡Ese cobarde que ni siquiera pudo decir algo después de que Kuraudo lo golpeó, sólo pudo temblar!”

“¡JAJAJA! Parece débil. ¡Lleva puesto el uniforme de Hagun, ¿pero en verdad es un Blazer?!”

“¿Nn? ¿No es Ayase-chan la que está atrás…? ¡Whoa! ¡¿Quién es esa chica de cabeza roja totalmente sexy?!”

Uno de los inútiles notó la presencia de Stella y con una sonrisa retorcida, se aproximó a Stella.

Por el otro lado, Stella lo miró como si estuviera viendo un insecto invertebrado. Chispas rojas comenzaron a aparecer en el aire.

Ah, eso es malo.

Antes de que el cadáver quemado número pueda producirse, Ikki sujetó el hombre del tipo que se estaba acercando. Lo estaba haciendo de buena voluntad, pero la atmósfera a su alrededor de pronto cambio abruptamente.

“¡Oye! ¿Qué demonios pasa con esa mano, amigo?”

“Trataba de salvarte de morir aquí, pero bueno, escúchame. He venido a desafiar a Kurashiki-kun a un duelo. Por favor, guíame a donde se encuentra él.”

Ante eso, los ojos de todos ellos giraron por un momento,

“““¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJJA!!!”””

Y empezaron a estallar en risas.

“¡Oye, oye, oye, ¿es en serio?! ¡¿Un duelo?! ¿Una gallina como tú? ¡Eso no tiene precio!”

“En primer lugar, ¿sabes si quiera qué es un duelo?”

“¡Jijiji! Maldición, esto es demasiado~”

Kukukukuh… Oye, hermano. Es una lástima pero Kuraudo no tiene el hobby de batirse en duelo con cobardes don nadie como tú. ¿Por qué no peleas con nosotros en cambio? Si nos derrotas te llevaremos con él—¿buen trato, cierto?”

“¡Jajaj, pelea, pelea! Esto va a estar bueno.”

Diciendo eso, uno de ellos materializó un Dispositivo que lucía como un cuchillo militar y tocó la mejilla de Ikki con la parte plana mientras se reía.

Ante esa provocación, Ikki…

Ah, así que estos tipos son estudiantes de Donrou, huh…

—Y así, ya que las circunstancias lo favorecían, de repente sujetó la muñeca del rufián.

“Por mí, está bien.”

*Crujido*

Mostró una sonrisa que casi podía considerarse cruel.

♦♦♦♦♦

“Entonces, como ese tonto de cabello castaño fue demasiado molesto, le arranqué los pantalones y lo hice rodar por la calle principal.”

“¡Gyajaja, en serio!”

“Imposible~ ¡Kyajaja!”

En el salón del ex-dojo Ayatsuji, algunos chicos estaban sentados sobre el suelo mientras charlaban. El tema de conversación era el mismo de siempre. Quién peleó con quién, quién engañó a quién, quién le hizo qué a quién, y así. Kuraudo no estaba muy interesado en todo eso, así que se sentó sólo en el sofá, lejos de sus amigos mientras fumaba tabaco.

…Estos tipos sí que no se cansan de hablar de lo mismo todos los días.

Eran colegas que estaban de acuerdo con su visión, pero esto era lo único que no entendía de ellos.

Será mejor que participe en los enfrentamiento de selección que comenzaron en Donrou y Hagun.

Porque así podrá experimentar momentos más estimulantes. Mientras suspiraba soltó algo de humo, y lo miró mientras se dirigía al agujero en el techo. El cielo nocturno se estaba asomando. Ahora que lo pensaba, ha pasado dos años desde que robó este dojo.

Después de todo este tiempo, quizás debería venderlo.

Conforme pensaba mientras liberara humo de tabaco—

“Oye, Kuraudo.”

“¿Qué? ¿Te duele el estómago o algo?”

“¿…Recuerdas a esos chicos que molestaste en el restaurante? Ya sabes, esos dos que estaban con Ayase-chan.”

“Aah, ¿qué pasa con ellos?”

“Pensé que había visto sus rostro antes pero ayer, de repente me acordé.”

Uno de los tipos le mostró su datapad a Kuraudo. Había un artículo titulado 『¡Batalla de Práctica! ¡La Caballero Rank-A, ‘Princesa Carmesí’, Derrotada por el Caballero de Rank-F, ‘El Peor’!』 y mostraba algunos enlaces a videos de referencia en la pantalla. Los videos de referencia eran por supuesto, los de la batalla de práctica de Stella e Ikki.

“¡Hoy escuché de parte de un amigo en Hagun que este tipo incluso derrotó a esa ‘Corredora de Preparatoria’! ¡Y un grupo le dio un apodo exagerado, ‘Rey Espada Sin Corona’! Quizás… quizás nos metimos con alguien bastante problemático…”

Estaba sudando con el rostro azul luego de leer la verdadera identidad de la persona con la que se metieron. Pero en cuanto a Kuraudo—

“…Jaja.”

Luego de ver ese video, tenía una amplia sonrisa que mostraba sus treinta y dos dientes.

“Ya veo. Pensé que él estaba al nivel de Ayase, pero no pensé que sería tan fuerte.”

Kuraudo sintió que su temperatura interna se elevaba rápidamente. Bueno, no podía evitarse si su energía acumulada quería explotar.

Interesante.

Quería posponerlo hasta el festival, pero, ahora era mejor simplemente ir a Hagun hoy. ¿O debería usar a Ayase para atraerlo? Mientras estaba preparando ese malvado plan—

“¿…Ah?”

Kuraudo escuchó pasos que se encontraban cerca del salón del dojo mientras pisaban la tierra. Era un sonido bastante limpio; por limpio, refiriéndose a que la postura al caminar era correcta. Entre sus compañeros aquí, no había ninguno que pudiera hacer eso.

“Jaja. Oye, oye, ahora se puso interesante.”

“¿Eh? Kuraudo, qué estás…”

Por un momento, los pasos se detuvieron en frente de la puerta. Luego se abrió con mucha fuerza. Los invitados que llegaron eran justo quienes Kuraudo esperaba. Kurogane Ikki, Stella Vermillion, y Ayatsuji Ayase, los tres del restaurante.

“Permiso.”

“¡Uwah! Qué desastre. Me sorprende que puedan vivir en este basurero.”

“¡Q-Quién demonios son!”

“¡Espera, del restaurante…!”

Sus compañeros se pusieron nerviosos ante los inesperados invitados pero Kuraudo se quedó sentado en el sofá como siempre y miró fijo a Ikki, quien tenía una espada de madera en una mano y una bolsa de plástico en la otra.

“…Qué coincidencia. Justamente estaba pensando en ir a tu lugar.”

“¿En verdad? Gracias a Dios nos encontramos.”

Ikki estaba completamente relajado a pesar de estar en territorio enemigo. Tiene agallas.

“Entonces, ¿para qué viniste, cobarde?”

“No creo que seas lo tan estúpido como para no saber lo que quiero después de ver todo esto pero… estoy aquí como sustituto. En lugar de Ayatsuji-san, voy a recuperar el dojo.”

“¡Jaja! ¡Me estaba preguntando qué dirías, pero qué lamentable~! No sé con qué te lavó el cerebro esa mujer, pero este dojo es algo que obtuve en un duelo justo y limpio. Si eres un espadachín, entonces sabes lo que significa eso, ¿cierto?”

“Por supuesto. —Por eso, no te diré que sólo lo devuelvas.”

Diciendo eso, se aproximó al sofá.

“Kurashiki-kun, te desafío a un duelo.”

Dirigió la espada de madera justo en frente de la nariz de Kuraudo.

“Un desafío por el dojo, ¿huh?”

“El mismo método que Kurashiki-kun. No estarás pensando en escapar, ¿o sí?”

¿Oh? Encima va a provocarme también, ¿huh?”

Era casi una persona diferente de cuando se encontraron la primera vez. Pero no importa por qué tuvo un cambio de opinión… ya que se puso interesante.

Kuraudo sujetó la punta de la espada en frente de su nariz.

“Jaja. De acuerdo. Aceptaré.”

Con su agarre, destrozó la espada de madera.

“Sin embargo, será de la misma manera que lo hice yo. Vas a tener que pelear con todos estos treinta idiotas solo antes de que luchar conmigo. Empieza así.”

“No me molesta. Las chicas están aquí sólo para ver. Al desafiar un dojo, tengo que seguir las reglas del maestro del dojo. Porque esa es la manera apropiada de hacerlo.”

“Parece que conoces el protocolo de un retador de dojo, huh. Bien, espera un poco. Llamaré a todos los chicos.”

Kuraudo accedió a la opción del teléfono celular de su datapad para llamar a todos los chicos que estaban afuera pero—

“No, eso no es necesario.”

“¿Huh?”
“Pensé que dirías eso, así que ya terminé todo eso antes de venir aquí.”
Diciendo eso, vació la bolsa de plástico que traía. Datapads de estudiantes de la Academia Donrou comenzaron a caer al suelo mientras hacían ruido. Y entre ellos, uno comenzó a sonar. Ese era, de hecho, al que Kuraudo acababa de llamar.

“Todos los que quedan son las siete personas aquí.”

Mostrando sus trofeos, le mostró una audaz sonrisa a Kuraudo como burlándose de él.

“¡E-Este bastardo! ¡Probando su suerte!”

“¡Mátenlo—!”

Luego de saber que sus compañero habían sido acabados, los siete rufianes allí comenzaron a materializar sus Dispositivos uno tras otro.

Pero Kuraudo los detuvo y—

“Ustedes, atrás.”

“¿Kuraudo?”

“¡N-No hay necesidad de asustarse! ¡Ataquémoslo en grupo y pateémosle el trasero!”

“Cálmense. —Están estorbando.”

“¡Hii—!”

Sus compañero tragaron saliva y palidecieron. Fueron presionados por el rabioso peligro que residía en los ojos de Kuraudo.

Ya veo, aunque estos chicos ataquen todos al mismo tiempo, no será ni siquiera un juego para él.

Así que eso sólo será una pérdida de tiempo.

“Un cambio en las reglas. El duelo será entré tú y yo, una pelea con armas reales. El que muera pierde.”

Declarando eso, Kuraudo sacó su Dispositivo, la nodachi blanca, Orochimaru.

En general, estaba prohibido que los estudiantes caballeros usaran sus habilidades afuera de la escuela. Pero había unas pocas excepciones. Una, cuando estaban involucrados en alguna clase de incidente. Y también, en un dojo privado si el dueño del dojo lo permitía. Este se trataba del segundo caso. E Ikki no tenía motivo para negarse.

“Tienes mi gratitud por aceptar, Devorador de Espadas.”

Respondiendo, Ikki también materializó su Intetsu, y se puso en posición. Por un momento, Kuraudo sintió que todo el bello de su cuerpo se ponía de punta con un escalofrío.

—Él lo entendía, esto era serio. Esta sensación, no la había sentido desde el encuentro con el Último Samurái.

Los espadachines son loe mejores. La tensión al enfrentarlos se encuentra en otro nivel distinto a luchar con algún idiota al azar.

Una mirada penetrante. Una punta de espada sombríamente brillante. Todo, como vaciando sus interiores. Una tensión creciente que no podía evitarse. Este tipo de sensación, no podía lograr suficiente de ella ni siquiera en el Festival.

Kuraudo expulsó todo con ese estímulo, y—

“¡¡¡Entonces, vamos!!!”

Con esa ira, tajeó hacia Ikki.

♦♦♦♦♦

Primero, Kuraudo arremetió hacia delante lo cual eliminó la distancia de inmediato. Se impulsó desde el suelo con sus piernas mágicamente fortalecidas y se acercó a Ikki.

“¡Jaja!”

Un destello de hierro. Balanceó su nodachi con la hoja de sierra con su mano derecha desgarrando el viento. Estaba lleno de defectos y aperturas. Una manera muy cruda y desprolija de manejar una espada. Era bastante fácil defenderse. Sin embargo, aunque él no tenía el conocimiento básico sobre cómo manejar una nodachi, ¡la balanceó como un destello sólo con la fuerza de su brazo!

Más que tajear, lucía como si estuviera segando.

¡Un movimiento desprolijo, ¿pero por qué el balanceo es tan agudo?!

Una, dos, tres veces. Intetsu la cual seguía bloqueando los golpes comenzó a crujir. El brazo de Ikki estaba gritando del dolor. Incluso sus tobillos sentían una punzada.

¡Qué poder tan ridículo! Como si fuera una bestia. Sus balanceos eran como una bestia salvaje mostrando los dientes. ¡Sin lógica, ni teoría, ni elegancia, él superaba a los enemigos sólo con fuerza bruta!

¡Pero ese tipo de movimiento del brazo lo desequilibrará por completo y su recuperación será tardía!

Luego de recibir el ataque unas tres veces, Ikki hizo retroceder su cuerpo con sus piernas y atacó el costado de Kuraudo. Un fuerte estallido de sonido, una presión pasó junto a la punta de su nariz. Kuraudo quien balanceó la nodachi con una mano tenía el área del pecho totalmente descubierta.

¡Allí—!

La razón por la que él esquivó el balanceo por apenas un pelo fue para contraatacar. Ikki atacó a Kuraudo sin la intención de dejar escapar la oportunidad. Pero—el tatuaje de la calavera en el pecho de Kuraudo parecía como si se estuviera riendo de ese cuidadoso contraataque.

“¡¿—?!”

Lo que las manos de Ikki sintieron fue una respuesta de acero. Una hoja de acero detuvo el contraataque perfectamente calculado de Ikki.

“Jaja, qué mal.”

La bestia se reía, sacando la lengua. Ciertamente, era lamentable. La coordinación de tiempo de Ikki fue perfecta. Que lo haya podido bloquear con esa cadencia, no es algo posible para los reflejos de un humano normal.

A menos que haya predicho su contraataque y planeado defenderse desde el principio.

…No, no es eso… ¡No puede ser que él…! Pero eso es…

De repente, una posibilidad extremadamente peligrosa surgió en la mente de Ikki.

“¡Ja! ¡Jaja-!”

Pero no tenía tiempo para pensamientos profundos. Kuraudo hizo retroceder a Ikki junto con Intetsu con sólo un empuje de una mano con la nodachi.

Tras lo cual, la distancia de la batalla cambió de la de una espada a la de una lanza. Ninguna de sus espadas se alcanzarían. ¿Acaso él estaba reseteando la distancia?

No, no era eso.

“¡Persigue y mata, Orochimaru!”

Se encontraba dentro del alcance de Orochimaru. La nodachi de Kuraudo se extendió como una serpiente y persiguió a Ikki con la intención de matar.

“¡…!”

Ikki reflexivamente bloqueó con Intetsu pero—

“¡JAJA! ¡Aún no terminé!”

El ataque de Kuraudo aún no había terminado. Su nodachi inmediatamente se encogió y la usó como un látigo para tajear a Ikki, extendiendo la hoja una vez más. En este momento, su distancia era una donde sólo los ataques del Devorador de Espadas alcanzaría al otro, una batalla unilateral. Ikki no tenía más opción que adoptar una postura defensiva en frente de esos ataques.

“¡Kuh!”

La hoja negra de Ikki se estaba resquebrajando poco a poco mientras soltaba chispas contra los ataques a larga distancia de la hoja de sierra blanca.

Sus brazos también estaban cediendo ante esos ataques a larga distancia.

“¡Sí! ¡Hazlo, Kuraudo—!”

“¡Conviértelo en una pila de basura!”

La audiencia de Kuraudo lo alentó cuando él tomó la ventaja. Por el otro lado, Ayase quien estaba del lado de Ikki tenía un rostro pálido.

“¡A este ritmo tu defensa se romperá! ¡Kurogane-kun, toma algo de distancia!”

“Eso es inútil. Si Ikki retrocede entonces esa nodachi simplemente se expandirá para adaptarse a eso, por lo que no tiene sentido agrandar la distancia. Mejor dicho, eso sería más desventajoso para él.

“Kuh, ¿eso significa que la situación sólo puede empeorar?”

“Sí. Sin embargo… ¡Ikki no es la clase de chico que se quedará sentado mientras eso sucede!”

La Princesa Carmesí quien prometió eso rotundamente había dado en el blanco. Por supuesto, ya que era la mujer que mejor conocía a El Peor.

Ikki quien sólo se estaba defendiendo con ese amplio espacio, de repente se inclinó hacia delante. Usando sus pies, impulsó todo su cuerpo hacia delante. Por supuesto, Kuraudo no iba a dejar que eso pase tan fácilmente. Esta distancia era perfecta para él, una batalla unilateral donde Ikki no podía atacar. Entonces balanceó su espada una vez más para proteger esa distancia.

Una serpiente blanca rebanó el viento mientras perseguía a Ikki. Era el aullido para rompero el cráneo de Ikki. Pero Ikki se echó aún más adelante. ¡Una corrida! Sólo posible debido a que Ikki ha entrenado su cuerpo.

Ikki ágilmente evadió la cuchilla, y corrió hacia el oponente al cual había venido a derrotar.

“¡Lo hizo…!”

“Ayase quien vio esa espléndida evasión sacudió su puño. Pero—

“¡Jaja!”

Peor el Devorador de Espadas no era alguien tan suave que iba a dejar que su oponente se aproxime a él sólo porque su ataque fue evadido. Orochimaru la cual había perdido a su objetivo por un momento giró su aguda cabeza de serpiente como si poseyera voluntad propia, y una vez más atacó la expuesta espalda de Ikki.

“¡¿E-Eso espada puede hacer eso?!”

Ayase gritó.

El verdadero valor de Orochimaru no era su habilidad de extender su longitud sino el hecho de que podía moverse como su amo le ordenara. Como si la hoja tuviera mente propia, cambió su dirección y persiguió a Ikki. Luego de reconocer que Ikki la había esquivado, Orochimaru dirigió su hoja hacia su espalda. ¡Como resultado, Ikki no iba a poder escapar de ensartado!

“Aa, si se trataba de Kurashiki-kun, pensé que harías eso.”

Pero había una sola apertura.

“¡Qué—!”

Ikki dio un paso al costado con mínimo movimiento y esquivó la hoja que lo perseguía.

Así es, Ikki no sólo estaba peleando defensivamente. No era una persona tan sumida. Definitivamente había un esquema más profundo en sus batallas. Cuando estaba esquivando los ataques de Kuraudo por un mínimo margen, en realidad estaba analizando y confirmando los movimientos, acción, y patrones combinados de Kuraudo, al mismo tiempo revelando las ráices de la persona llamada Kurashiki Kuraudo.

Visión Perfecta.

El poder de El Peor que atrapó incluso al Cazador. El poder para leer las acciones de una bestia y con ese conocimiento, responder con un contraataque perfecto. El contraataque que desató luego de leer los ataques de Kuraudo era el ataque más rápido posible para una espada japonesa—una estocada.

Un ataque dirigido a arrancar los ojos de la calavera bajo ese uniforme. Kuraudo estaba repleto de aperturas con ese ataque sorpresa. No había manera de que pudiera girar su espada ni evadir el inminente ataque a estas alturas. Eso no era algo que un humano pudiera hacer.

Así, dio en el blanco. ¡El ataque de Ikki golpeó el pecho de Kuraudo!

Eso se suponía que sucediese. Pero justo antes de golpearlo, la calavera en frente de los ojos de Ikki de pronto se desvaneció.


¡¿…Huh!?

¿Qué pasó? ¿Qué él haya perdido de vista a su objetivo con tal coordinación? No podía entenderlo. ¿Acaso acaba de perder de vista a Kuraudo como la niebla?

¡Peligro, Peligro, PELIGRO, PELIGRO—!

¡…Se agachó!

Justo antes de que el ataque lo golpeara, Kuraudo dobló tanto la parte superior de su cuerpo que casi estaba paralela al suelo, y así esquivó el ataque. Como si se estuviera burlando de Intetsu desde directamente debajo de ella, él alzó la vista y…

“Ja—¡JA!”

Atacó a Ikki con Orochimaru.

“¡Ugh—!”

Ikki lo bloqueó con Intetsu justo antes de que le tajeara el cuello. Como el ataque fue muy pesado, su hombro se dislocó pero no dejó que pasase. Su expresión también lucía mal. Pero la razón de eso no era su posición desventajosa ni el poder del ataque.

¡Como pensé… este tipo…!

Kuraudo se levantó con el impulso del ataque, y una vez más comenzó su descarga.

La respiración de Ikki era un desastre comparada con cuando estaba esquivando hace un momento. No podía permitirse ir demasiado lejos aquí. Levantó Intetsu con el fin de bloquear la nodachi que venía bajando.
Pero en el momento que sus hojas deberían haberse cruzado—con una neblina, la nodachi de Kuraudo desapareció.
Esto—

¡—Esto es malo!

Aunque Ikki ya estaba más o menos apaleado, impulsó su cuerpo hacia atrás con toda su fuerza. Justo en ese momento, un destello apareció en el espacio en el que Ikki acababa de estar. El aire se desgarró.

“¡!”

Ya que saltó hacia atrás de repente, su postura estaba completamente arruinada pero logro conseguir un punto de apoyo y recuperó su equilibrio. Ayase y Stella quienes estaban mirando la pelea de pronto contuvieron el aliento.

En el uniforme de Ikki—en el área del abdomen, había una gran hendidura. Lo que significaba que si Ikki no hubiera retrocedido de un salto recién, ellas ahora hubieran visto salir sus entrañas.

“¡Jaja! Buen trabajo esquivando eso.”

“¡¿…Qu-Qué fue… eso…?!”

“¡Kurogane-kun!”

“Sííííííííííí!”

“¿Lo hubiera partido en dos, cierto~?”

“¡Sí, como se esperaba de Kuraudo! ¡Ese tipo ni siquiera vale la pena!”

“¡Atrápalo!”

Alboroto y desconcierto. Expectativas y emoción. Había un cambio en la energía de la parte alentadora de ambos lados. Pero Ikki no tenía tiempo de prestarle atención a eso.

“…Ya veo, entonces ese es.”

Porque resulta que se dio cuenta. Una posibilidad impensable que se encontraba en la esquina de su mente desde que Kuraudo esquivó el primer contraataque perfecto de Ikki. Pero esa posible y peor posibilidad era ciertamente, una realidad.

“Así que ese es tu verdadero poder, el que derrotó al Último Samurái.”

♦♦♦♦♦

“Ha habido una cosa que me ha estado preocupando desde que Ayase me contó como Kaito-san fue derrotado por Kurashiki-kun hace dos años. ¿Por qué Kaito-san fue derrotado tan unilateralmente? Aunque estaba enfermo, era alguien que intentaba atrapar la corona en el mundo de las espadas, el Último Samurái. La batalla nunca sería tan unilateral en su propia área. Tiene que haber una buena razón.”

Y ese era el factor que Ikki notó acerca de la fuerza de Kuraudo.

“Y ahora lo he confirmado.”

Evadir y defenderse de ataques que tenían una coordinación del tiempo casi perfecta y absoluta. Desaparecer como una neblina y atacar desde un ángulo completamente distinto. Todo esto era el fruto de cierta habilidad.

“¡¿De qué estás hablando?! ¡¿Hay alguna clase de truco?!”

Ayase inmediatamente insistió sobre el tema. Para ella, esta podría ser la respuesta a por qué su padre fue derrotado de manera tan unilateral hace dos años, una cuestión realmente importante.

¿Kuraudo usó algún tipo de engaño? Pero Ikki negó eso.

“No, no hay ningún engaño ni truco.”

“Jaja, parece que te diste cuenta… Dilo, checkearé la respuesta.”

Kuraudo quien tenía una gran sonrisa pidió que se revele la verdadera identidad de su poder que Ikki había logrado captar.

“Es algo que Kurashiki-kun tiene directamente de sus raíces: sensibilidad refleja.”

“Sensibilidad… Refleja…”

“Ikki, eso… ¿no es algo el mismo mecanismo reflejo normal que todos los humanos tienen?”

“Eso es mitad correcto, mirad erróneo. Si se pusiera en palabras sería eso, pero la eficiencia, y velocidad son demasiado grandes. Estoy hablando del tiempo que le toma a un humano completar el proceso sensorial, es decir, ‘sentir’, ‘comprender’ y ‘responder’. Para la mayoría de la gente es de 0.3 segundos. Se dice que un corredor profesional tiene un tiempo de 0.15 segundos. Y sin importar cuánto entrenes, este número no puede cruzar el límite del 0.1 segundos. Eso es sentido común. Sin embargo… para Kurashiki-kun quien acaba de esquivar ese contraataque, parece como si el tiempo para él fuera de 0.05 segundos o menos.”

““¡¿—?!””

Stella y Ayase se quedaron sin palabras ante ese hecho. Bueno, era obvio asombrarse. El tiempo de reacción de Ikki y Stella era de 0.13 segundos. Los sentidos de Kuraudo han cruzado por mucho el límite humano. En otras palabras, en el tiempo que le toma a Ikki y a Stella realizar una acción, Kuraudo puede realizar dos o tres acciones en la misma cantidad de tiempo.

“Y con ese sentido común que desafía la velocidad de reacción, él puede esquivar nuestros ataques que lucen como si fueran absolutamente imposibles de esquivar con cadencia perfecta, o puede cambiar la dirección de un ataque justo antes de que choque con el nuestro y hacerlo llegar desde un ángulo completamente distinto. La razón por la que su espada parecía desvanecerse a medio de camino fue por eso.”

“Jaja… jajaja… ¡JAJAJA! ¡BINGO!”

Kuraudo abrió sus ojos de par en par mientras se reía intensamente.

Sí, su espada no era un arte. Era pura violencia. Y con esa violencia, el Devorador de Espadas los aplastaba a todos.

Porque la velocidad de reacción era la base de todos los deportes y acciones. Sin importar cuánto uno entrene, o cuánto pula su postura; no importa cuánta experiencia tenga uno, todos será inútil frente a eso. Sin importar cuán absurdo sea un ataque sorpresa desatado sobre él, él puede lidiar con ello luego de verlo. Sin importar cómo uno arremeta temerariamente hacia él, él puede cambiar su guardia luego de ver eso. Le permitía algo irracional como ver la decisión del oponente entre piedra, papel, o tijeras antes de dar la suya: ese era el verdadero valor del Devorador de Espadas.

Técnicas y experiencia, esquemas y tácticas, una pesadilla que había que todo eso fuera inútil. Reflejos sobrehumanos, y una habilidad de reacción nacida de eso, sumando los dos y creando así el Contraataque Marginal.

“Eres el primero que ve a través de mi Contraataque Marginal en el primer encuentro! ¡Te elogiaré, El Peor! Como pensé, eres el mejor. ¡¿Pero y entonces qué?! Aunque sepas cómo funciona, ¿puedes hacer algo al respecto?”

“…”

Al escuchar eso, la expresión de Ikki se nubló.

Sí. Su Visión Perfecta era inútil frente a un juego de piedra, papel, o tijeras donde el oponente podía ver su movimiento de antemano. E Ittou Shura sólo fortalecía sus habilidades físicas y no la velocidad de transmisión de su cerebro. En otras palabras, era exactamente como Kuraudo dijo. Ikki no tenía un método para destruir el Contraataque Marginal.

“Jaja. No puedes, ¿o sí? Mi Contraataque Marginal no es un ‘arte’. Es un atributo especial. No hice trampa ni nada… ¡Y este no es el límite de mi Contraataque Marginal!”

Diciendo eso como aullando, atacó. ¡Y lo vino hacia Ikki fue un ataque como si estuviera apuntando a dos áreas al mismo tiempo!

“¡Hebigami!” (2)

Como mordiéndolo, el balanceo de su mano derecha atacó por los lados izquierdo y derecho como mordiendo. Un fantasma como ese, poco realista, vino con ridículo vigor y velocidad, del cual era imposible defenderse, atacando ambos lados al mismo tiempo.

Aunque lograra defenderse de uno de los ataques, el otro simplemente lo cortaría. Entonces podía hacer una sola cosa. Ikki usó toda su fuerza para retroceder de un salto y tratar de evadirlo. Al ser un ataque doble no importaba si se escapaba de su rango.

“¡No hay manera de que te deje hacer lo mismo dos veces, ¿ciertoooooo?!”

La hoja de Orochimaru se extendió e inmediatamente persiguió a Ikki. La distancia ya no tenía ningún sentido. Las hojas de sierra llegaron desde izquierda y derecha y se cruzaron en el cuerpo de Ikki.

—Pero justo en ese momento, Ikki actuó. Con un sonido metálico, el sonido de dos hojas chocando reverberó y volaron chispas conteniendo maná. Con Intetsu la cual Ikki tenía en su mano derecha, repelió la Orochimaru que vino desde la derecha. Pero eso fue… ¡un error! ¡Los reflejos de Ikki no fueron lo suficientemente rápidos para bloquear el segundo ataque que vino por la izquierda! ¡La hoja de sierra que vino desde la izquierda golpeó su cuerpo!

La hoja de sierra arrancó la carne de su cuerpo, la cual voló por el aire, y la sangre se derramó sobre el suelo tiñéndolo de rojo… eso se suponía que pasaría.

“¿Qué?”

Pero eso no pasó. Lo que se derramó n era sangre sino chispas. ¿Por qué? La respuesta estaba en la mano de Ikki que se defendió contra Hebigami.

“¡Tú—!”

Luego de notarlo, Kuraudo soltó un rugido. Ikki no estaba sujetando la empuñadura de Intetsu, sino la base de la hoja y así, intencionalmente redujo su alcance.

“¡Así es, técnicas kodachi…! (3) ¡Cómo se esperaba de Ikki!”

“¿Kurogane-kun puede usar una kodachi?”

“¡Le puede enseñar a Shizuku que tiene un dispositivo con forma de kodachi, así que por supuesto que puede usarla!”

Ikki odiaba enseñarle las cosas mal a los demás, conociendo esa naturaleza suya, Stella estaba convencida. Y su conjetura era correcta. Ikki no sólo era un experto en manejo de la espada, también era diestro en arquería, lucha cuerpo a cuerpo, desarmado y muchos otros. Aun si podía elevar su fuerza en un nivel minúsculo, lo practicaba desesperadamente y usaba todo el tiempo que su cuerpo le permitiera para seguir esos métodos. Porque era bien consciente del hecho de que era más débil que cualquiera. Y ahora estaba recurriendo a todo lo que había aprendido en aquel entonces.

El hecho de que fue capaz de discernir la posición del Cazador luego de ser golpeado por su flecha también fue resultado de eso. Eso también se cumplía para su demostración de defensa y ataque en este enfrentamiento. Debido al alcance más corto, la kodachi tenía menos defensa, pero como podía ser rotada más rápido, las habilidades de bloqueo aumentan. Ikki, utilizando esa defensa bloqueó el ataque a velocidad divina de Kuraudo.

“Significa que no eres el único que puede cambiar su alcance.”

Ikki, luego de defenderse de Hebigami con Intetsu inmediatamente avanzó y comenzó el contraataque.

“Jaja.”

Kuraudo se rió luego de ver a Ikki desafiándolo, a pesar del hecho de que Ikki ya había atestiguado su avasallante velocidad de ataque. A pesar de que este era sólo un intercambio, para un caballero mágico que dependía enormemente del maná, esta era una decisión que se presentaba una sola vez en la vida. Kuraudo elogió a Ikki por eso. Pero—

Pero no puedes ganar. No sólo con eso.

Fue hábil de su parte cambiar de repente a una técnica kodachi. Pero al final, el alcance sigue siendo corto.

—Así que le enseñará a ese tipo. Como uno de los mejores ocho en todo el país. Como alguien que reside en la cúspide de las Siete Estrellas.

La fuerza no sólo son técnicas preciosas con la espada que encantan a la gente. La fuerza no es alguna clase de sentimiento ardiente que tienes cuando peleas por un amigo.

Es algo más simple; es algo mucho más terrible. Hay una sola respuesta apropiada para eso.
—Es sólo simple violencia avasallante.
“¡JAJJAAAA―!”

“¡Qué!”

Por un momento, Ikki incluyendo a aquellas que estaban mirando, Stella y Ayase, se quedaron sin palabras. El ataque como serpiente que fue desatado contra Ikki luego de que él avanzó para contraatacar—¡tenía cuatro cabezas! ¡Un ataque cuádruple imposible!

¡Todavía puede ser más rápido—!

Un ataque completamente sorpresa. Pero Ikki no perdió la calma y bloqueó el ataque, que venía a cortarle la cabeza y a atacar su lado izquierdo, con una técnica kodachi.

Sin embargo, no fue suficiente. Kuraudo desató cuatro ataques sobre Ikki instantáneamente. Ikki sólo pudo bloquear dos. Los dos restantes tajearon el pecho de Ikki en una cruz.

“¡Argggggh!”

“¡Ikki!”

“¡Kurogane-kun!”

“…E-Estoy bien, aún puedo pelear.”

Una gran cantidad de sangre se estaba derramando. La herida probablemente alcanzó el esternón. Pero aun así Ikki vertió poder en sus rodillas y se rehusó a rendirse. Continuó mirando al oponente frente a él.

“¡Oh! Evadiste una herida letal usando el impulso del primer y segundo golpe para moverte hacia atrás. Astuto, ¿no…? ¡Pero todo eso termina ahora!”

Kuraudo extendió su Orochimaru, que ahora estaba teñida de sangre fresca, como un látigo.

“¿Qué puedes hacer desde esa distancia? ¡Te convertiré en carne picada!”

Atacó desde una distancia donde él podía tomar la ofensiva, y tajeó hacia el herido Ikki.

♦♦♦♦♦

Al principio cuando Ikki bloqueó a Orochimaru, Ayase pensó que él definitivamente podía ganar esto. Cuando bloqueó a Hebigami con una técnica kodachi, pensó ‘¡Él puede hacer esto!’ Pero cada vez, el Devorador de Espadas sólo se hacía más alto. Saltaba sobre cada una de sus expectativas e hipótesis. Como una pesadilla.

El Ikki actual podía ir cabeza a cabeza y ganarle a cada uno de los actuales candidatos para el festival de Hagun. Era el Rey Espada Sin Corona que derrotó incluso a la Princesa Carmesí sin sufrir una sola herida. Incluso ese Ikki—

No puede hacer nada… ni siquiera a corto alcance.

La Visión Perfecta pierde contra el Contraataque Marginal. Con Ittou Shura, la Visión Marginal deja inútiles a todas las acciones luego de la arremetida inicial al usar eso, por lo que no tiene sentido usarla. Más bien, podría ser fatal si la usaba descuidadamente.

Ittou Shura era algo que Ikki usaba utilizando toda su resolución y determinación. Si la usaba en un intento desesperado, terminará quemando todo su poder. No puede detenerse a la mitad, ni tampoco puede hacer regulaciones minúsculas como contenerse y extender un poco el tiempo límite. Y si un oponente que puede realizar de dos a tres acciones en el tiempo que él puede hacer una se pone totalmente a la defensiva, derrotar a ese oponente en sólo un minuto será casi imposible.

Se quedó… sin opciones en absoluto…

Todo lo que podía hacer era defenderse de Orochimaru y Hebigami mientras se paraba sobre el charco creado por su propia sangre y soportar esa profunda cuchillada. Una batalla completamente unilateral.

Ayase tragó saliva mientras se mordía los labios y veía la figura de Kuraudo que continuaba su descarga sobre Ikki.

¡…Es fuerte! ¡Este hombre, no puede ser derrotado!

¡Así que este era el nivel nacional! Entre los mejores ocho del último festival, esta era la verdadera fuerza del Devorador de Espadas.

¡¿Hay tales monstruos en la cima de las Siete Estrellas…?!

Ella no podía ver la victoria. Ninguna salida era visible. Pisoteo todas las estrategias y técnicas enviadas hacia él mientras se burlaba.

Ante eso, Ikki seguía recibiendo daño conforme el tiempo se hacía eterno. Seguía defendiéndose de Orochimaru y Hebigami una y otra vez con su antiestética observación y técnicas de kodachi las cuales se estaban atenuando mientras el tiempo pasaba, y el número de golpes de los que no podía defenderse o esquivar se incrementaban. Y cada vez que eso sucedía, la hoja de sierra rasgaba la carne de sus brazos y muslos.

¡A este ritmo—!

Un déjà vu de mal agüero. La visión de Ikki rehusándose a caer aun luego de lesionarse a tal extremo se solapó con la visión de Kaito hace dos años.

“¡—!”

Ayase ya no podía soportarlo.

“¡Vermillion-san! ¡Por favor, detén este enfrentamiento! ¡A este ritmo, Kurogane-kun se hará pedazos!”

“¡Si lo detengo entonces no recuperarás el dojo, sabes.”

“¡No me importa! ¡Kurogane-kun es más importante!”

“Eso es verdad… Pero aun así, no.”

Ayase estaba impactada ante las palabras de Stella, quien estaba viendo como desgarraban a su amante poco a poco mientras tenía los brazos cruzados debajo de sus pechos como si no fuera nada.

“¡¿Por qué?! ¡¿Acaso no eres su novia?! ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡¿O hay alguna manera de cambiar esta situación?!”

“—Imposible. Si fuera yo podría haberlo restringido con mis flamas, pero Ikki no tiene esa opción. No tiene un método para atacar desde esa distancia. Y encima de eso, su única manera de atacar, su defensa y ofensiva son de corto alcance como un espadachín, no puede hacer eso desde esa distancia… La situación es bastante desesperante supongo. Honestamente, no pensé que ese tipo de la calavera sería tan fuerte.”

Stella estaba serena. Pero mirando con más atención, sus uñas estaban clavándose en la blanca piel de sus brazos cruzados. Una gota de sangre manchó su uniforme. Las está reprimiendo, las ganas de salir corriendo justo en este instante.

“La etiqueta de los mejores ocho en el país no es una broma, tengo que admitirlo luego de ver esto. Ese hombre es fuerte. A este ritmo Ikki va a perder.”

“¡No lo entiendo… ¿a pesar de que comprendes todo eso por qué no lo detienes?!”

“Es imposible que haga eso.”

“¡¿Por qué?!”

“Porque Ikki… luce como si se estuviera divirtiendo mucho.”

“¿Eh?”

Ayase miró a Ikki, pensando, ¿qué demonios está diciendo Stella? Y fue golpeada por el shock.

Él se está… ¿riendo?

Ikki tenía una sonrisa en su rostro. Y no era la usual sonrisa inocente y amable. Como una bestia mostrando los dientes.

“Ahora que lo pienso, él estaba sonriendo cuando enfrentó a Katharterio Salamandra.”

“¿P-Por qué? ¿Aun cuando puede ser asesinado? H-Hay tanta sangre… ¿por qué?”

“¿No se debe a que es muy divertido?”

Ella no podía entenderlo. Aún no estaba… a ese nivel. Pero, Stella entendía. Y probablemente, su padre también.

“…Oye, Senpai. Después de escuchar tu historia, hubo una cosa que Ikki y yo no pudimos comprender. No quedamos satisfechos.”

“¿No quedaron… satisfechos?”

“¿El Último Samurái realmente se hundió en el arrepentimiento?”

“¿…H-Huh? ¿Qué estás diciendo? ¿No es eso obvio?”

Ayase de repente se alteró ante las inesperadas palabras de Stella.

“¡Si tan sólo, si tan sólo ese tipo no hubiera aparecido, seguiríamos viviendo pacíficamente! ¡Mi padre no había quedado en coma! ¡Nuestro dojo no habría sido robado! ¡Los pupilos no habrían salido heridos! ¡Ese tipo, destrozó nuestra pacífica vida diaria! ¡Por eso, por supuesto que mi Padre tiene arrepentimientos!”

“Pero eso no es más que la subjetividad de Senpai, ¿cierto?”

“¡Qué—!”

“Sólo trata de pensarlo un poco. Un hombre que una vez quería la corona del mundo de las espadas, que incluso fue llamado el Último Samurái debido a esa ambición absurdamente grande… una persona como esa, ¿sería verdaderamente feliz en una vida donde ni siquiera puede usar su espada, y quedarse como instructor? ¿Es esa una vida diaria que él querría que continúe para siempre? —Si fuera yo, definitivamente no podría soportarlo.”

“¡—!”

“Ciertamente, el fastidio de la pelea es innegable. Y los métodos que ese tipo de la calavera usó para desafiar a tu padre no son admirables en absoluto. Pero hubo una persona que llegó tan lejos sólo para desafiar a tu padre… Como espadachín, ¿no es eso algo de lo que estar contentos?”

Imposible… No hay manera de que eso sea posible. Después de todo, mi Padre siempre estaba sonriendo. Cuidaba de sus pupilos con ojos amables, y le pasó su espada a la siguiente generación—

「¡Esta es mi batalla! ¡No interfieras!」

“¡¡¡—!!!”

En ese momento exacto, algo dentro de Ayase, algo que ha estado perdido por un largo tiempo cayó perfectamente en su lugar con un click. Y entonces, entendió todo.

Durante esa pelea, la razón por la que Kaito lucía tan terrible, y por qué sonaba como un demonio salvaje que incluso Ayase nunca lo había visto o escuchado así, cuando Ayase trató de detener el duelo. Por qué intentó continuar el duelo con ese obvio resultado.

Ella no se había dado cuenta hasta ahora; no se había dado cuenta de los verdaderos sentimientos de Kaito.

Por tanto tiempo, había pensado que Kaito aceptó obligadamente un duelo que no quería, y fue derrotado, lleno de arrepentimiento.

¡Pero eso era erróneo! ¡Absolutamente erróneo!

Ciertamente, él había intentado pelear por los pupilos lesionados. Quería pelear para proteger el lugar en el que vivía su hija.

¡Sin embargo, eso no era todo!

El combustible que manejó a Kaito en aquel entonces, había sido un sentimiento mucho más simple que el decoro y la moral, había sido mucho más puro.

Quería pelear.

Quería pelear con el oponente frente a él.

Quería derrotar al asombroso tipo frente a él.

Era simplemente los instintos naturales de una bestia salvaje por pelear. Porque esa pelea era, para Kaito-san que estaba asolado por una enfermedad, un momento que siempre había anhelado. Lo deseaba aunque su alma debiera quemarse, un momento de pasión.

…Aaah… así que eso era.

—Perdón.

Esa palabra, no era algo que nos decía a nosotros.

Ahora, podía comprenderlo. Esas palabras no estaban dirigidas a Ayase ni a los pupilos; le dijo esas palabras a Kuraudo. Sin importar la razón, había un chico dispuesto a desafiar a un fósil del pasado enfermo como él. Pero no logró mostrarle todo del estilo Ayatsuji de un solo filo. Por eso le estaba pidiendo a Kuraudo que lo perdonara por su débil actuación.

…En serio, ese viejo tonto.

Pronunciar las palabras que bien podrían ser sus últimas palabras a su enemigo. Ella siempre pensó en él como un tipo de persona más intelectual. ¿Pero qué? Resultó ser un egoísta extraordinario! Casi como un chico que odia perder.

Pero… aun así.

…Entonces mi padre… ¿al final estaba feliz?

En ese momento, un ruido metálico fuerte y sobresaliente sonó a través del salón.

♦♦♦♦♦

El sonido de choque más ruidoso hasta entonces resonó de repente, y el salón se quedó en silencio.

“¡Haa, haa! ¡Haa!”

En ese silencio, Ikki estaba jadeando bruscamente. La sangre perdida por las incontables heridas que soportó enormemente drenaban su energía. Pero—Ikki no era el único que estaba jadeando.

“¡Ugh! Haa, haa, haa.”

Aunque Kuraudo aún no había recibido una herida, también estaba respirando pesadamente. La batalla parecía ser completamente unilateral, ¿pero por qué estaba casi tan cansado como Ikki?

La respuesta, Stella inmediatamente la descubrió.

“¡Eso es! ¡Entonces ese es el punto débil del Contraataque Marginal…!”

“¿Eh? ¿De qué estás hablando Vermillion-san?”

“Sólo mira atentamente la cara del tipo calavera, lo entenderás.”

Habiendo escuchado eso, Ayase miró el rostro de Kuraudo. Estaba sudando mucho, y de su mentón, se estaban derramando gotas de sudor como desbordándose.

“¡…Ya veo! ¡Es su resistencia!”

“Sí. Es bastante simple ahora que lo pienso. Ese Contraataque Marginal avasallante suyo que desafía el sentido común le permite realizar más acciones, pero a cambio el consumo de resistencia es muy severo. ¡Ikki inmediatamente notó eso y jugó para hacer tiempo mientras soporta la mínima cantidad de heridas que pudo, con el fin de reducir su resistencia!”

Como confirmando eso, Kuraudo de repente rechinó los dientes de manera violenta.

¡Maldición…! ¡Se suponía que esto iba a avanzar a mi ritmo, pero antes de darme cuenta fui atrapado por el juego de resistencia de este bastardo!

A pesar de que estaba medio muerto y apenas podía sostener su espada, inmediatamente vio la debilidad del Contraataque Marginal de Kuraudo y lo arrastró a su propio ritmo. Como resultado, la energía de Kuraudo estaba casi completamente agotada.

Sí, es exactamente como Stella dijo. Ikki no era el tipo de chico que se quedaría sentado tranquilo mientras lo estaban atacando. En su arsenal, había muchos método para desgastar a sus oponentes.

Casi como la hechicería… qué bastardo molesto.

A Kuraudo le dieron escalofríos cuando trató de pensar en cuántas capas de planeamiento tenía este simple enfrentamiento de atacar y bloquear.

Por el otro lado, Ayase estaba admirando totalmente a Ikki.

“¡Como se esperaba de Kurogane-kun! ¡Puede hacer eso incluso desde un lugar donde sus espadas no alcanzan al oponente! ¡Si es así, podría ser capaz de ganar…!”

Pero cuando Ayase estaba agitando sus puños por la felicidad ante la posibilidad de un giro, Stella mostró una expresión severa.

“…Quizás, quizás no.”

“¿Eh? ¿A qué te refieres?”

“Este juego de resistencia era su última carta. No tenía otras opciones al no poder cambiar la distancia en absoluto. Eso es todo. E Ikki también se quedó sin resistencia. Está mucho más allá de su límite. En una batalla prolongada, la posibilidad de que pierda es más alta.”

Era algo que hizo sólo como último recursos en esa situación desesperadamente desventajosa. Por lo que no era algo que tuviera muchos méritos de su lado. Lo único que podía decirse era—

“Bueno, sin importar quién pierda y quién gane… el próximo golpe probablemente sea el último.”

Esa era la única verdad.

“…Este bastardo… ¡debería haber un límite para la obstinación…!”

“Haa, haa… desafortunadamente, odio perder… Y… ha pasado tiempo desde que me maltrataron tanto… Es muy divertido… sería una pena que terminara.”

“Haa… haa… haa… ¿divertido, es? ¡Jajajajaja! ¡Tú también, huh, tú también estás muy mal de la cabeza!”

“¡…Eso, podría decir lo mismo de ti…!”

“…Sí, pero es hora de terminar esto.”

Kuraudo corrigió su respiración, y enderezó su espalda. Y blandió Orochimaru.

“El próximo te acabará.”

Declaró al guerrero cubierto de sangre, de pie frente a él. Con el próximo golpe—lo matará.

Y aceptando ese desafío mortal, Ikki felizmente levantó los extremos de sus labios.

“—Sí, así es. Yo también estaba pensando eso.”

Ubicó la hoja negra frente a sus ojos, apuntando el extremo directamente al pecho de Kuraudo. Los dos caballeros intercambiaron la promesa de otorgarle una muerte inevitable al otro, y entonces—

“Antes, ¿puedo preguntar algo?”

“¿Qué?”

Antes de terminar el enfrentamiento, Ikki preguntó algo que tenía que oír del propio Kuraudo sin importar qué.
“El gran maestro de la espada que ambos anhelamos… ¿estaba sonriendo igual que nosotros ahora?”
Ante esa pregunta, los ojos de Kuraudo de pronto se abrieron grandes.

“…Jaja, no preguntes algo tan obvio.”

Respondió como escupiéndolo.
“Es imposible que alguien que es llamado el Último Samurái no disfrute un excitante enfrentamiento mortal tan divertido como este.”
“…En verdad.”

Quería saber eso. Y quería que la respuesta fuera esa. Por eso, Ikki lo dijo.

“Gracias.”

Arremetió mientras mostraba los dientes.

♦♦♦♦♦

Mientras derramaba sangre de varios cortes en su cuerpo, Ikki se impulsó con una pequeña postura.

Su cuerpo teñido de rojo estaba medio muerto, medio vivo. Pero la velocidad de esa arremetida de ahora es la más alta desde el comienzo de la batalla, casi como un ventarrón.

¡Qué bastardo ridículo!

Kuraudo no se sentía arrepentido de elogiar a ese Ikki. Entonces, él también debería dejar de lado todos los titubeos. Decidió volcar toda su alma en el siguiente ataque, y redujo el tamaño de Orochimaru al de una espada de una mano.

Reduciendo el alcance, pero priorizando la velocidad. Un ataque de máxima velocidad que contenía su todo. ¡Utilizando el Contraataque Marginal al máximo, una técnica suprema que sólo el Devorador de Espadas podía desatar!
“¡Yamata no Orochi―!” (4)
Un ataque con poder al máximo. Y al mismo tiempo balanceó su espada; ¡ocho cabezas aparecieron al ataque! Brillando tenuemente con un resplandor color hueso, la serpiente de ocho cabezas asaltó al caballero de cabello oscuro mientras mostraban los colmillos.

Para Ikki, quien no pudo detener el ataque cuádruple, era imposible detener esto. Será asesinado sin dudas.

Pero, aunque eso era un hecho. ¡Aun así!

El Peor no se detuvo. Sin un ápice de titubeo, arremetió hacia la serpiente de ocho cabezas inminente. Con la hoja posicionada paralela a su vista, y con el extremo apuntado directamente al pecho de Kuraudo, se impulsó hacia delante sin intención de defenderse.

¿Acaso era auto-abandono? ¿Acaso era un ataque frenético al azar?

¡No!

¡…No! Esto es—

Por la hoja ubicada paralela a su vista. Y por la profundidad del par de ojos que liberaban un resplandor deslumbrante. Kuraudo sintió un escalofrío como si todo su cuerpo estuviera siendo cortado.

Él conocía esto. En el pasado, hubo un momento donde tuvo la misma sensación. Eso fue, durante el enfrentamiento con Ayatsuji Kaito. Durante el último momento. En ese instante, el casi muerto Kaito estaba tratando de hacer algo. Igual que el Ikki de ahora, tenía su espada blandida de esa manera, y se impulsó hacia delante abandonando toda defensa.

Hasta este día, Kuraudo siempre se había preguntado qué fue eso, esa sensación. Pero ciertamente la tuvo en ese momento, esa sensación.

Peligro.

De un hombre que estaba medio muerto, un hombre que podía colapsar en cualquier momento, sentía un miedo irrazonable que brotaba de su interior. Y en este momento, era lo mismo—¡y exactamente por eso!

¡¡¡Interesante!!!

Kuraudo no detuvo su espada. Aun en ese preciso momento, podía evadirlo con su Contraataque Marginal. ¡Pero aun así, no lo hizo! ¡Lo enfrentó directamente!

¡¡¡Por supuesto que lo haré…!!!

Kuraudo siempre anheló ver esto. Quería ver la continuación de ese duelo, aunque pensaba que ya no era posible. Quizás, quizás Kaito se recupere. Quizás Ayase dominaría la espada completamente y vendría a desafiarlo.

Con ese deseo marginal en mente, siempre había esperado en este lugar. Era por eso, que no se detendría. No había motivo para que se detuviera.

“¡La espera valió la pena! ¡¡¡Dos largos años—!!!”

Inmediatamente después, sus dos figuras se cruzaron, y la sangre fresca voló por el aire.

♦♦♦♦♦

Las salpicaduras de sangre que se elevaron tan alto que alcanzaron el techo—eran de Kuraudo. Había una masiva tajada diagonal en su corpulento cuerpo, comenzando desde el hombro derecho hasta el final de su área abdominal izquierda inferior.

Y en cuanto a Ikki, él no recibió heridas.

¿Por qué? Yamata no Orochi era algo que no permitía defenderse y ni evadirlo. En realidad, Ikki recibió los colmillos de la serpiente de ocho cabezas con su cuerpo. ¿Pero por qué estaba ileso?

La razón, Ayase la entendió inmediatamente.

…S-Sin dudas… eso es…

En el pasado, Ayase había atestiguado esta técnica una vez. Cuando Ayase decidió entrar a la Academia Hagun, era la técnica secreta del estilo Ayatsuji de un solo filo que su padre le había mostrado a ella.

En ese momento, cuando Ayase atacó a su padre con Hizume, ella ciertamente golpeó su cuerpo. Pero no fue capaz de cortarlo. La respuesta, era como si él estuviera cortando los pétalos de cerezos danzando a través del aire. Su padre dijo esto—

—Un contraataque será retrasado si uno usa la hoja para desviarlo con el fin de realizar una interceptación.

Porque cuando uno desplazar la espada del enemigo para evadirla, entonces la propia espada de uno también se desplazará desde el lugar que él quiere atacar a una distancia proporcional. ¿Entonces que debería hacerse con el fin de realizar un contraataque perfecto?

Kaito dio una respuesta a esa pregunta. Todo lo que uno tenía que hacer es tomar el ataque del oponente con el cuerpo de uno y rebatirlo sin desplazar la espada del oponente junto con el lugar que uno quiere atacar.

Una postura incomparable para evadir el ataque del enemigo al usar el menor movimiento posible, disipando todo del mundo material y sintiendo toda existencia física alrededor.
“Técnica secreta final del estilo Ayatsuji de un solo filo, Ten’i Muhou!” (5)
¿Pero por qué Kurogane-kun fue capaz de usarla? Incluso Kaito usó sólo una vez esta técnica secreta en frente de ella, entonces por qué—

“—Ah.”

Luego recordó algo que Ikki había dicho en aquel restaurante familiar.

“Se debe todo al duro trabajo de Ayatsuji-san. Además, pienso que hubieras resuelto el problema pronto, y llegar al secreto.”

Ikki nunca dice nada si no está seguro. Ayase quien había recibido su entrenamiento directamente conoce su sinceridad mejor que nadie.

“¡No puede ser, él ya lo sabía en ese entonces…!”

“Robo de Espada.”

“¿Eh?”

“El estilo de espada de Ikki. Él es capaz de robar incluso los más profundos secretos de un estilo de espada después de observarlo. Eso también sucedió en mi caso.”

Sí, en aquel momento, Ikki ya había visto a través del estilo Ayatsuji. El destino que la espada desordenada de Ayase, una espada que estaba entrenando desesperadamente para seguir a su padre, alcanzaría.

Confirmando eso, Stella le mostró una mirada de encanto. Porque sabía que esto era el verdadero horror de Ikki. Él no estaba satisfecho, a pesar de que tenía tanto poder. Acumulando poder y técnicas aunque lo ayudaran apenas un poco, y usarlas, con el fin de alcanzar una nueva cúspide. Esa imparable ambición que convierte a El Peor en el Rey Espada Sin Corona. Esa era la verdadera esencia de Kurogane Ikki, el amante de la Princesa Carmesí.

“…Dios, es un hombre que vale la pena seguir, en serio.”

Stella murmuró eso en un tono asombrosamente bajo. Pero en ese momento,

“¡—AAAAAH!”

Algo que nadie allí podía creer sucedió. Kuraudo, mientras soportaba esa herida obviamente letal aulló como una bestia enloquecida y mantenía su postura, rehusándose a dejar caer su cuerpo. La inmensa cantidad de sangre que fluía de su herida formó un charco debajo de sus pies. Pero aun ási, Kuraudo no dejó que sus rodillas se doblaran, y no admitió la derrota.

¡Sigue de pie!

Ante esto, incluso Ikki no podía ocultar su asombro. Pero—

“…Ya veo. Así que esto es lo que el viejo maestro quería usar en ese entonces.”

No había más espíritu de lucha en los ojos de Kuraudo.

“Jaja… Asombroso…”

Como anhelando la batalla que ocurrió aquí hace dos años, se reía animadamente. Y entonces, una vez más dirigió su atención hacia Ikki luego de levantar su cuerpo teñido de sangre.

“El Peor—¿tu nombre?”

“Kurogane Ikki.”

“Kurogane… Continuaremos esto en el Festival de Arte con la Espada de Siete Estrellas.”

Diciendo eso, se dirigió hacia la salida del dojo. Parece que ya no tiene intención de pelear. Suponiendo eso, Ikki preguntó—

“Kurashiki-kun, este dojo—”

“Haz lo que quieras. —Porque ya no tengo motivo para esperar.”

Esa fue su respuesta.

“¡E-Espera, Kuraudo!”

“¡Oigan, chicos! ¡Nos vamos!”

“¡S-Sí!”

Sus lacayos siguieron a Kuraudo uno por uno y dejaron el dojo. Y justo cuando sus figuras desaparecieron por completo,

“¡Whoa! ¡Aguanta, Kuraudo!”

“¡Esto es malo, perdió la consciencia completamente!”

“¡Alguien dese prisa y llame a una ambulancia!”

“¡Esperen un momento! Los llevo a la escuela.”

“¡Kuraudo! ¡Resiste—!”

Su voces en pánico hacían eco a la distancia.

Ikki disipó su Intetsu con un suspiro, aunque parecía haber algo de admiración residiendo allí.

“No quería dejar que sus enemigos vieran su debilidad… Es asombrosamente terco.”

“Igual que tú, ¿cierto?”

“¡Uwaah!”

Al ser empujado de repente, cayó de trasero al piso.

“¡Q-Qué estás haciendo, Stella!”

“No digas esas cosas pretenciosas cuando ni siquiera puedes pararte.”

“Uuu.”

Ciertamente, el Ikki de ahora ni siquiera podía levantarse, ni hablar de caminar. Como fue descubierto, apartó el rostro con una mueca.

“Lo notaste…”

“¡Por supuesto! ¡Jeez, te apalean de esta manera cada día! ¡Si tenías una técnica tan asombrosa por qué no la usaste antes!”

“No pidas lo imposible. Es el ataque secreto del grandioso Último Samurái. No hay manera de que pueda usarla sin preparación previa. Si no hubiera desgastado a Kurashiki-kun para hacer que sus ataques de espada se atenúen, me hubiera convertido en carne picada.”

“¡Entonces al menos trata de evadir esas heridas un poco más!”

Suspirando, Stella le dio su bolso a Ayase.

“Senpai, traje un botiquín de primeros auxilios por si acaso, ¿puedes detener el sangrado, por favor? Una chica de un dojo como tú debería ser capaz de hacerlo, ¿cierto? Mientras tanto voy a llamar a un Sensei para que nos encontremos, no podemos subir al tren con toda esta sangre encima, ¿o sí?”

“¡S-Sí, entendido!”

Respondiendo, Ayase tomó el bolso. Dentro había muchos materiales de primeros auxilios como vendajes, líquidos desinfectantes y demás. Antes de que Stella terminara de llamar a la escuela para pedir un auto, ella debería ser capaz de completar parte del tratamiento. Ayase rápidamente comenzó el tratamiento, y mientras lo hacía…

“Kurogane-kun… Gracias.”

Tomó con fuerza las manos de Ikki y le ofreció más sincera gratitud.

“Gracias a ti, creo que finalmente entendía lo que sentía mi padre… Pensé que era la que mejor lo entendía, pero parece que no lo entendí en absoluto.”

“Eso no es verdad.”

“¿Eh…?”

“La razón por la que pude ganar hoy fue gracias al hecho de que Ayatsuji-san fue capaz de recordar perfectamente las enseñanzas de Kaito-san. Creo que nadie además de Ayatsuji-san, podría haber hecho eso. Eres la que más lo entiende. Porque eres la sucesora del Último Samurái.”

“…”

“¿En verdad? Ayase no lo sabía con certeza. Pero ella, ciertamente, rezó por que eso sucediese.

“Entonces, tendré que volverme más fuerte. Lo suficiente como para poder llamarme a mí misma con orgullo, su sucesora, lo suficiente como para vencer a ese chico yo misma.”

Los ojos de Ayase ya no estaban nublados como antes. Probablemente nunca vuelva a perder su camino. Porque había hallado un lugar para sí misma, un lugar del que estaba orgullosa de estar.

Ikki le mostró una sonrisa de alivio a esta Ayase.

“Lo esperaré con ansias.”

Rezó por que el deseo de la chica algún día se haga realidad.

 

NOTAS DEL TRADUCTOR:

(1) Orochimaru, 大蛇丸: “Gran Bucle de Serpiente”

(2) Hebigami, 蛇咬: “Mordida de Serpiente”

(3) Kodachi: Una espada pequeña, una katana corta.

(4) Yamata no Orochi: Una dragón de ocho cabezas y ocho colas de la mitología japonesa.

(5) Ten’i Muhou, 天衣無縫: literalmente significaría “Ropa/Tela Sagrada Sin Descosturas”, pero al mismo tiempo se trata de un dicho japonés.

El mismo se basa en que un día una diosa bajó y se presentó frente a una mujer. Y la mujer se dio cuenta que el kimono de la diosa no tenía ninguna imperfección. Le preguntó la chica a esa diosa y la diosa le dijo que era porque de donde venía no existían los hilos así que técnicamente lo que estaba usando no tenía ninguna imperfección en ningún lado de la tela.

En pocas palabras, el dicho significa “natural y perfecto”, “sin fallas”, “perfección”, etc.

Gracias a Azure Spirit por la explicación.

 

Traductor al Inglés: TheCatWalk (Baka-Tsuki)
Traductor al Español: nahucirujano
Corrección: Sin corrección.

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