Prólogo – La Última Hexe

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Se presentó como «La Última Hexe»(1).

Vestía ropa negra como las que se usan en un funeral y cabello gris opaco que lucía como si estuviera cubierto por cenizas. En sus ojos yacía el misterio, y ciertamente encajaba con la parte de ‘bruja’. Sin embargo, era una persona sorprendentemente sociable y amistosa.

“Es un placer conocerte, Lyle Waldstein.”

Luego de tomar su mano extendida, la «Hexe» era pura sonrisas, y mi ansiedad no desaparecía.

Y para Erl—por supuesto, la «Hexe» tenía un nombre de verdad y un nombre de mascota—

“¿Eres una bruja de verdad?”

Pregunté.

Erl no vivía en las profundidades del bosque sino en una mansión totalmente expuesta a la luz del sol. Las personas que trabajaban allí nunca habían visto fiels(2) ni autómatas(3) como esas de los cuentos de hadas del pasado.

En ese momento, no sabía la razón por la que «La Última Hexe» era conocida como una científica prodigio extraña. A mi yo infantil e inocente, Erl dijo,

“Bueno, bueno, ¿qué debería decir? La ‘respuesta’ no es algo que se recibe, sino que se gana, ¿no lo sabías?”

Mientras sonreía encantada.

Me había ido inmediatamente a explorar la mansión. No pude encontrar nada, a lo que Eral sonrió, y doblé mis esfuerzos en la búsqueda de la respuesta.

Debe haber tomado aproximadamente un mes. Descubrí una puerta oculta y una escalera hacia el sótano.

Llevando una lámpara, entré al sótano, y sin demora grité de la alegría. Era la ‘habitación de la bruja’, la existencia respecto a la que he sido escéptico y que había esperado con impaciencia, donde había amontonados contenedores de vidrio con especímenes y libros viejos.

Y, sobre la mesa, la que era considerada como el origen de la magia, la misteriosa piedra mágica—[Ámbar]

Tomando una de las piedras de ámbar, la levanté por encima de mi cabeza… pero, nada pasó. Ni flamas, ni siquiera una débil luz emanaba.

Evitando que me detectaran, permanecí dentro de la habitación oculta. Pergaminos, documentos antiguos, notas de investigación de Earl, los leí todos sistemática y analíticamente, descifrando sus códigos.

Un mes después, logré liberar el poder mágico del ámbar con éxito.

Hasta ahora, todavía recuerdo claramente la lúgubre luz que el ámbar producía durante su excitación mágica.

“Lyle….. tú…”

Volviendo la mirada a la fuente del sonido, vi el rostro de Erl, estaba sorprendida y shockeada.

“Aun cuando es sólo un niño de seis o siete años, pudo descifrar el código del poder mágico del ámbar… ¿Es lo que llaman un genio?”

Desde ese día en adelante, Erl hizo que la llamara ‘Maestra’. Puede que sea estricta, pero cuando hacía un buen trabajo al aprender lo que me enseñaba, me acariciaba gentilmente la cabeza y sonreía.

Su sonrisa me hacía feliz, y crecí cada vez más y más absorto en el estudio de la magia.

“Pero, sabes.”

A mí, que me había convertido en un ‘discípulo de la bruja’, Erl, mientras demostraba lo que otros podrían considerar como una sonrisa sarcástica, me dijo,

“Este tipo de magia, ya se ha vuelto obsoleta desde hace mucho tiempo. Ahora, simplemente espera para desaparecer.”

Habiendo dicho eso, me llevó a su ‘lugar de trabajo’.

Su lugar de trabajo era un gran taller, repleto de tubos por todos lados, de los que emanaba vapor.

“Mira. Esos son los mecanismos que cambiaron el mundo.”

Dentro del taller había una caldera gigante construida con acero. Una lúgubre y amarillenta flama ardía vivamente dentro de la caldera con un estrepitoso sonido.

Hombres fuertes y robustos estaban apaleando ámbar de baja pureza que había sido acumulado en una montaña para meter en la boca de la caldera. El fuego ardía con gran intensidad, y los tubos conectados a la caldera emanaban vapor mientras vibraban.

“Este es el [Reactor Ámbar]. Con el fin de darle poder al motor a vapor, produce grandes montos de indispensable energía térmica, y constituye la fuerza conductora detrás de la actual <Revolución del Motor a Vapor>. Pensé en esta idea hace medio siglo. —Ahora, ¿entiendes la ventaja de agregar el motor a vapor al Reactor Ámbar?”

“… No tiene nada que ver con el carácter de un individuo, y se puede hacer uso práctico libremente de grandes montos de energía…”

A diferencia de la magia que quedaba sujeta a la naturaleza y preferencias del usuario y que luego alteraba para su uso, el motor a vapor era puramente una máquina al fin y al cabo—al igual que los carros y los molinos de agua. Cualquier podría operarlos si estudian el método correcto para manejarlos.

“Ya veo…. la energía del ámbar que sólo puede ser manipulada por unos pocos humanos, los ‘magi’, es usada como ‘combustible’ en un método disponible para todos—una tecnología reproducible. Para ser más preciso, ‘ciencia’.”

Y de esa manera, Erl me empezó a enseñar sobre ciencia.

La ciencia era una empresa sistemática, y eso significaba que era algo así como la factorización del mundo.

Bajo la tutela de la científica prodigio con el imponente título de una «Hexe», fui lanzado al mundo del conocimiento científico, de la física, química, biología y otras. Con curiosidad y encanto, estudié.

… Al mismo tiempo, Erl reveló sus temores ocultos.

“Pensar que en verdad estoy cambiando el mundo, la sola idea es bastante aterradora. ¿Por qué tuve que inventar algo tan extraño, me pregunto?”

«La Última Hexe», quien culminó la era de la magia a través de la ciencia, había expresado sus verdaderos sentimientos de esa manera.

“Tú también eres parte de esto, Lyle.”

Pasando las páginas del informe escrito por mí que he llegado a tener trece años, Erl dijo eso como si estuviera haciendo una predicción.

“—Si llegas a desearlo, harás que el nombre Lyle Waldstein pase a la historia. Tú posees ‘poder’. De acuerdo a las circunstancias, tienes un ‘poder’ más grande que el poder militar o la fuerza mágica. Es por eso, Lyle, que te pregunto esto—¿La tienes? ¿La determinación para cambiar el mundo? ¿La determinación para evitar que cambie el mundo?”

…. Un año después de hacerme esa pregunta, Erl—Erllua Azoth, dejándome nada más que una tonelada de difíciles preguntas y un simple reloj de bolsillo, desapareció.




NOTAS DEL TRADUCTOR

(1) Hexe significa ‘bruja’ en Alemán. En realidad, el autor usó ‘Hex’ (no en furigana, está escrito al final del libro), pero el traductor al Inglés se tomó la libertad de corregirlo.

(2) Hadas, básicamente.

(3) Marionetas mecánicas, o alguna existencia similar.

Traductor al Inglés: Florza
Editores al Inglés: Whitesora y Bestnumber?8721
Traductor al Español: nahucirujano
Corrección: sin correción.

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2 pensamientos en “Prólogo – La Última Hexe

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