Capítulo 7.4

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Al ver a Raishin escupir sangre, Charl se levantó de un salto rápidamente como una bala.

No era momento de estar sentada en el piso. Abrazando a Sigmund, corrió hacia el árbol.

Raishin cayó de una altura de dos metros. Girando en la caída, cayó de pie.

“… Idiota. No te acerques.”

Charl estaba sorprendida. Cuando Raishin dijo que sabía artes marciales, no estaba bromeando. Un ataque como ese hubiera matado a una persona normal, pero él estaba bien— al menos por afuera. Aun con su cuerpo apaleado, era capaz de recuperar el equilibrio y reducir el impacto de un ataque.

Mientras Charl sentía un poco de alivio, hubo otro grito desde atrás.

Volteando, vio que era Yaya quien ahora estaba suspendida en medio del aire.

Otra vez, había alguna clase de cadena amarrándole las piernas. Seguramente formada por energía mágica, alguna clase de arte mágico que producía una cadena. Charl también había visto esto antes, había sido usada por el usuario de la maza.

Era increíble. ¡Cannibal Candy podía usar múltiples artes mágicas!

Eliza blandió su espada, haciendo que una indefensa Yaya impactara contra el suelo.

Fue un golpe fuerte. El cuerpo de Yaya rebotó en el piso de piedra como si estuviera hecha de goma.

La espalda de Yaya tenía cortes en varias partes y la sangre comenzó a fluir. Las heridas no eran nuevas, el golpe de Eliza había vuelto a abrir las anteriores. Hasta ahora no había sufrido ningún daño, pero su poder defensivo como el acero falló en activarse esta vez.

Charl entendió dos cosas entonces. Primero, la resistencia de Yaya no se debía a la dureza de su cuerpo, sino que estaba alimentada por un arte mágico. La segunda cosa era que Yaya no podía activar ese arte mágico si Raishin estaba en malas condiciones.

Félix también parecía haberse dado cuenta. Con una sonrisa sádica en su rostro, le envió órdenes a Eliza otra vez. Yaya fue levantada en el aire de nuevo.

Las extremidades de Yaya se sacudían salvajemente mientras trataba de quitarse la cadena— pero era inútil.

Como estaba elevada en el aire, no podía apoyar sus pies en algo firme.

Un frío miedo invadió a Charl.

Era como si la estuviera congelando. Abrazando con fuerza a Sigmund, tembló con desesperación.

Aunque quisiera ayudar a Yaya, Sigmund estaba gravemente herido… Además, en su propio estado actual, ayudar sería fatal. Porque estaba fuera de sí, y no podría concentrar energía mágica.

Más importante, estaba el hecho de que el poder del enemigo era excesivamente alto.

Usar múltiples artes mágicas iba contra las reglas normales de Machinart. Luego de unos cien años, el secreto detrás de la muñeca antigua creada durante el Renacimiento finalmente había sido revelado.

Su estado líquido ayudaba a resistir la fuerza hercúlea de Yaya, y su cadena anulaba la velocidad de Yaya.

No sólo poseía estas dos artes mágicas, sino que Cannibal Candy había recorrido su camino comiendo un montón de autómatas.

El número de víctimas conocidas era de al menos veinte. Si todas las artes mágicas de ellas ahora eran de Eliza, entonces sería más que un desafío para una armada.

¡A este ritmo, serán torturados hasta morir!

“No te preocupes. Terminaré esta pelea pronto.”

Levantando la cabeza por la sorpresa, vio que Raishin se había puesto de pie. La sangre seguía derramándose de su cuerpo y estaba cubierto de heridas, pero hubo un intenso destello en sus ojos. Él todavía no había perdido la voluntad de pelear.

“¡Ya detente! ¡Ya no tienes que preocuparte por mí!”

Antes de que se diera cuenta, Charl le estaba gritando.

Raishin volteó a verla con una mirada que decía ‘¿de qué estás hablando?’ en su rostro. Charl estaba medio sollozando mientras decía,

“¡A este ritmo, terminarás muriendo…!”

Sin embargo, su desesperada súplica no llegó a Raishin.

Raishin resopló, y empezó a caminar hacia Félix.

“¡Detente! ¡¿Quieres participar en la Fiesta Vespertina, no?! Si te etiquetan como mi cómplice, el comité ejecutivo—”

“Tú no eres Cannibal Candy. No hay nada de malo en ayudarte.”

“¡Pero no puedes probarlo! ¡Lo más seguro es que te marquen como una de las partes vinculadas! Y no sólo la academia, este país, la asociación de magia, todos… El mundo se convertirá en tu enemigo.”

“Deja de armar tanto escándalo. Si eso llega a pasar,”

Raishin hizo una pausa.

“Entonces lucharé contra el mundo si es necesario.”

Raishin no estaba alterado; su postura estaba relajada.

Sin embargo, ella podía ver que había una determinación inquebrantable dentro de él.

¿Cómo era posible que tuviera esa actitud— de hecho, se estaba riendo?

“¿Por qué…? ¿Por qué estás yendo tan lejos por mi bien…?”

Raishin no respondió. Sólo caminó hacia Félix.

Aunque Yaya seguía amarrada, Raishin siguió caminando hacia él sin titubeos.

Félix asintió para sí mismo, impresionado.

“¿Sigues intentándolo? Ya veo, de verdad eres la persona que esperaba que fueras.”

Con ambos brazos extendidos, Félix habló apasionadamente con una expresión seria en su rostro.

“Únete a mí, Raishin. Conviértete en mi aliado y pelea a mi lado en la Fiesta Vespertina, y pasaré por alto este incidente. Incluso te garantizaré la seguridad de Charl. Y por supuesto, como te prometí desde el principio, me aseguraré de que tengas un boleto de entrada—”

“Me niego.”

“… De verdad te gusta tomar decisiones rápidas, ¿no? Aunque esta vez, te sugiero que lo pienses con calma al menos una vez; ¿qué dices?”

“No sería tu subordinado ni aunque mi madre me lo pidiera.”

“… Deberías honrar a tus padres, sabes.”

“Desafortunadamente, ellos ya están a seis pies bajo tierra.”

“Mis condolencias. Todavía no es demasiado tarde para que los honres—”

Con una sonrisa extremadamente grande en su rostro, Félix habló.

“—en el infierno. Adiós, Raishin— ¡Mándale mis saludos a tu madre!”

Eliza alzó su espada. La cadena siguió sus movimientos, levantando a Yaya alto en el aire. La sangre de Yaya se derramó en los alrededores, un poco de ella salpicando la cara de Eliza. Ignorándola, Eliza blandió su espada.

Su objetivo era Raishin. Planeaba usar a Yaya como un arma para aplastar a Raishin.

“—?!”

En un instante, la figura de Yaya se desvaneció de repente.

No había ninguna postimagen que Charl pudiera ver. Medio segundo después, Yaya había reaparecido justo en frente de Eliza, haciendo que Charl pensara que Raishin había logrado llevar a cabo algo.

Demostrando una sorprendente agilidad, Raishin la esquivó controlando a Yaya al mismo tiempo. Al momento que Yaya cayó al suelo, en el instante que sus pies tocaron la tierra, ella usó la fuerza de su pierna para cortar la cadena.

“Tenken Shijuuhachishou.”

Una energía mágica colosal se desprendió desde la mano derecha de Raishin. Al llenarse el cuerpo de Yaya con energía mágica, ella desató una violenta patada hacia Eliza. Una enorme cantidad de masa podía percibirse en su pierna, emanando una presión agobiante tremenda.

Eliza atrajo la cadena de energía mágica, cubriéndose a sí misma en capas como un escudo contra la patada.

Era una barrera de cadenas. Sin embargo, la patada de Yaya traía un montón de peso consigo. Fácilmente rompiendo la cadena como si estuviera hecha de telaraña, atravesó las capas y alcanzó el cuerpo de Eliza.

Eliza la esquivó antes que el impacto completo de la patada pudiera golpearla. No obstante, lo logró por un pelo. Se oyó un crujido en su armadura, y una parte de ella cayó.

Charl estaba atónita por lo que acababa de acontecer.

¿Por qué Félix no hizo uso del estado líquido de Eliza?

“Bueno, si lo piensas un poco, es bastante obvio.”

Raishin con calma respondió a las dudas de Charl.

“La Teoría de la Disonancia de la Actividad Mágica nunca fue refutada.”

Muchos profesionales habían intentado resolver el enigma del uso de diferentes tipos de artes mágicas simultáneamente, pero como nunca se logró, la teoría de la disonancia fue aceptada como base fundamental de Machinart.

“Tomar el circuito mágico del enemigo y convertirlo en propio— Si un circuito tan conveniente existiera, entonces se produciría en masa hoy en día para crear armas anormalmente poderosas. Sin embargo, eso no es cierto. En otras palabras, no es tan conveniente como aparenta ser en un principio.”

Obviamente, debe haber algún demérito en su uso.

Quizás las condiciones de uso eran extremadamente severas. O tenía un alto costo prohibido para fabricarlo. ¿O quizás tenías que dar algo a cambio…?

“¿Tengo que deletrearlo para ti? No es rentable.”

Raishin le dijo, y Charl finalmente se dio cuenta del defecto de Eliza.

“En palabras sencillas, los circuitos mágicos son desechables. Una vez que se los descarta no pueden ser recargados. Además existe un límite sobre cuánto puedes usar un circuito. Es por eso que se deben reunir un montón de circuitos.”

… Tenía sentido. Si los circuitos pudieran recargarse a voluntad sin limitaciones en el número de veces que podían usarse, entonces no habría necesidad de acumular una cantidad excesiva de circuitos. Tampoco habría necesidad de arriesgarse a ser atrapado mientras uno se escabulle cada noche para cometer crímenes.

Raishin habló con desdén mientras continuaba.

“Para prepararte para la Fiesta Vespertina, devoraste tanto como pudiste. Luego ibas a echarle la culpa a Charl, y a eliminarla como si fuera Cannibal Candy— eso es despreciable, Félix.”

Félix se quedó sin palabras por un momento.

Luego de eso, se rió ligeramente mientras sacudía la cabeza.

“… Bien hecho, Raishin. Tu perspicacia es remarcable, pudiste discernir las características únicas de tus oponentes en un intervalo de tiempo tan corto. Y tus poderes de percepción son agudos también. Tu talento es sorprendente, pero me temo que ahora tendré que retirar mi anterior oferta. — Eres demasiado peligroso como para dejarte con vida.”

Un brillo cruel destelló en sus ojos.

Su frente empezó a emitir chispas de energía mágica. No había tanto orgullo en su expresión como lo había antes. Sus instintos le estaban diciendo que este era un oponente que tenía que aplastar con toda su fuerza.

La batalla comenzó de nuevo.

Eliza y Yaya se impulsaron al mismo tiempo.

Colisionando a alta velocidad, la pelea pasó a combate cuerpo a cuerpo.

Eliza usó su espada para bloquear la feroz patada de Yaya. En ese instante, una pared apareció en frente de Eliza. Emanando un resplandor metálico, parecía un arte mágico especial usado para defensa. La visión de Yaya ahora estaba bloqueada, su ataque neutralizado, y por un corto momento, sus movimientos también se detuvieron.

Félix no vaciló. Descartó el arte mágico aun cuando apenas lo había usado una vez, y cargando uno nuevo.

Bloqueada por la pared, Yaya aterrizó, sólo para encontrar que el suelo debajo de ella se había vuelto tan suave como el algodón.

Sus botas se hundieron. Parece que él había usado algún arte mágico de trampa. Con su pie atascado, Yaya perdió el equilibrio.

Destrozando la pared erguida, un poderoso destello de luz se disparó desde la boca de Eliza.

Era un brillo deslumbrante. Raishin y Charl se quedaron temporalmente ciegos.

Luego de que recuperaran la vista—

El cuerpo de Yaya se encontraba suspendido en el aire, al igual que la vez anterior.

Sólo que esta vez, lo que sujetaba a Yaya era niebla blanca.

Un vapor que parecía teñido de blanco estaba envolviendo a Yaya, suspendiéndola en el aire.

Eliza no se encontraba en ninguna parte. Si tuviera que suponer, esa niebla blanca— ¡probablemente era la propia Eliza!

Yaya se retorcía y estiraba, pero el agarre sobre ella no aflojó en absoluto.

Su kimono empezó a derretirse, y su hermosa piel se estaba poniendo roja por la inflamación.

Estaba corroyéndola. No era una niebla ordinaria. Parecía alguna clase de elixir vaporizado que actuaba como solvente universal.

Era una forma fluida que poseía poder de ataque. Golpeando directo en el punto débil de Yaya, este arte mágico era ofensivo y defensivo al mismo tiempo.

Como alguna clase de programa de ajedrez automatizado, Yaya estaba quedándose lentamente arrinconada.

El propio ataque parecía ser doloroso, ya que Yaya tenía una mirada de angustia en su rostro mientras retorcía su cuerpo.

“Los motivos de mi victoria son incontables. Al momento en que empezamos esta batalla, Liz tenía cuarenta y siete tipos de artes mágicas bajo su control. ¿Y tú? Sólo uno. No sólo eso, tu arte mágico es excesivamente primitivo.”

Félix parecía seguro de que la victoria era suya, revelándolo con éxtasis.

“Tu arte mágico sin embargo, es magnificente. Entrenaste el cuerpo de tu autómata a un grado tan extremo que ni el fuego o las espadas pueden dañarla. Sin embargo, a fin de cuentas— es sólo otra forma más de material que puede disolverse.”

Este era un ataque que funcionaba destruyendo cosas a nivel molecular.

La prueba de eso era que la piel de Yaya lentamente estaba siendo carcomida.

“Esta es la White Mist. Originalmente, la conseguí para poder enfrentar a Magnus, pero—”

Con un tono venenoso y una risa llena de instinto malvado,

“— a cambio de su pérdida obtendré tu arte mágico, Raishin. Devorando a tu títere.”

Yaya seguía retorciéndose en la agonía. A Charl le dio escalofríos.

No había nada que ella pudiera hacer, excepto continuar temblando…

“Yaya.”

Con una voz cruelmente calmada, Raishin le dijo a Yaya.

“Patéale el trasero.”

‘¿De qué estás hablando?’ pensó una sorprendida Charl, mientras Yaya lanzaba un brazo hacia atrás—

Y golpeó la niebla blanca con toda su fuerza.

Félix se rió con frialdad. Un segundo después, la expresión en su rostro cambió totalmente.

Con un sonido sordo, Eliza fue mandada a volar.

Chocando duramente con el suelo, rebotó en él. El arco en el que voló también fue grande. Claramente, no estaba en un estado líquido o gaseoso. Era más denso, una viscosidad coloidal. Como si fuera poco, su apariencia era como la de una membrana que se había estirado, su cuerpo no se dispersaba en gotas de agua.

Charl, Félix y Eliza, que había sido golpeada, no podían creer lo que veían sus ojos.

“Oye, Eliza. ¿A dónde está tu armadura?”

Ante las palabras de Raishin, Félix miró a Eliza shockeado.

Su casco y su espada se habían desvanecido. Seguramente se debía a que también se habían convertido en niebla cuando ella se transformó.

En otras palabras, la armadura que llevaba puesta había sido reabsorbida por su cuerpo.

Siendo tan inteligente, Félix de inmediato entendió lo que había ocurrido a partir de eso.

“¡¿Los… fluidos de… tu autómata…?!”

“Correcto. El truco está en la sangre de Yaya.”

La dureza de Yaya era ridículamente fuerte. Esa cualidad especial de ella se extendió hasta su sangre.

Y Eliza había absorbido esa sangre. La niebla era básicamente su circuito interno.

“Dos tipos de artes mágicas diferentes no pueden residir en un mismo cuerpo— esta es la base fundamental de la física mecánica.”

Las artes mágicas no podía funcionar en armonía— dos artes mágicas interferirían una con la otra, y provocarían que ambas se queden incapaces de producir máximos resultados. Además, Eliza ahora era incapaz de mantener por completo su forma fluida.

Charl miró fijamente a la espalda de Raishin con suspicacia.

El estado actual de las cosas definitivamente no era coincidencia. Esto era lo que Raishin pretendió todo el tiempo. Eso explicaría el por qué había estado tan calmado desde el principio hasta el final.

En ese caso, recordó cuando las heridas de Yaya se reabrieron.

Ese momento cuando fue golpeada contra el suelo y la habían dañado.

¿Todo eso también era parte del plan?

Charl sintió un temblor bajándole por la espalda.

“El circuito mágico de Yaya es simple. Podré no tener tanto talento como tú, o no seré tan inteligente como tú… pero.”

Raishin extendió su mano hacia delante.

“¡Mi compañera es la mejor autómata del mundo!”

Desató toda la energía mágica que le quedaba. El cuerpo de Yaya empezó a resplandecer, brillando con alguna clase de aurora.

Entonces arremetió.

Era como un rayo de luz. Yaya emitía ondas de choque al tiempo que atacaba directo al pecho del enemigo.

Los movimientos de Eliza eran lentos. Incapaz de regular su cuerpo, se encontró con que mantener un estado gaseoso o líquido estaba fuera de su control. Félix estaba inmerso entre dos opciones, si debería continuar controlándola en su actual estado de inutilidad o si cambiar su circuito mágico por uno nuevo, terminando paralizado por su indecisión.

“Tenken Zesshou—”

Ante la orden de Raishin, Yaya se acercó a Eliza, lanzando su puño contra su cuerpo.

“¡Hakyaku Suigetsu!”

El sonido de una explosión resonó, emitiendo ondas a través del cuerpo de Eliza.

Los músculos de Yaya, o su equivalente en músculos, se endurecieron explosivamente, y con la fuerza de un mortero, lanzó su puño contra el cuerpo del enemigo. Con un impacto tan atemorizante, el cuerpo del enemigo explotó.

La energía explosiva resonó en todo el cuerpo de Eliza, provocando que la membrana se rompiera.

La niebla blanca se convirtió en gotas que se esparcieron en todas las direcciones. Ahora eran meramente gotas de agua, Eliza no era capaz de reunirlas y reformar su cuerpo. Cayendo al suelo, fue absorbida por la tierra.

Raishin pensó que estaba alucinando, pero en sus últimos momentos, podría jurar que vio una débil sonrisa en su rostro.

Soltando un gran suspiro, lentamente volteó a ver a Félix.

“… Entonces ahora.”

Como un halcón que había localizado a su presa, Raishin centró su mirada en Félix. Félix estaba claramente nervioso, la mirada de pánico en su rostro era bastante atípica a él.

“¿Q-Qué… planeas hacer?”

Su voz se elevó y sus mejillas se torcieron. Era innegable— era una cara repleta de miedo.

“Soy el heredero de la familia Kingsfort. Cualquier tipo de violencia hacia mí no será tolerada por la familia real, ¿sabes?”

Raishin no reaccionó a eso, sin palabras se acercó a Félix.

“— Espera. Parece que todavía no entiendes la situación en la que te encuentras. Si me haces algo, las dudas sobre Charl nunca se aclararán. Deberías reconsiderar tu posición. Sólo yo puedo probar tu inocencia. Mientras tengas mi testimonio—”

Raishin seguía impasible. Estaba ignorando descaradamente a Félix mientras seguía caminando hacia él.

“Espera. Aguarda… ¡Dije que esperes!”

Perdiendo el control de sí mismo, un Félix medio demente sacó un arma.

Sin embargo, más rápido de lo que hubiera podido jalar del gatillo, Raishin ya había acortado la distancia entre ellos. Pateando el arma, Raishin lo tomó del cuello, levantándolo en el aire.

Entonces, hundió su puño en la cara de Félix con toda su fuerza.

Fue un puñetazo lo suficientemente poderoso como para romperle la nariz. Mandó a volar a Félix, chocando éste con un gran árbol detrás de él antes de colapsar en el suelo. Parece que se había desmayado.

Al ver su figura desplomarse bajo un árbol, Raishin volvió a Yaya con una mueca en su rostro.

“… Lo siento, Yaya.”

“¿Por qué te estás disculpando?”

“Debió doler. Estás sangrando… y esas heridas, yo debería haber…”

“¡Yaya se recuperará rápidamente de esto! La verdad es que Yaya no está herida en absoluto. Raishin es el que siempre termina lastimado… Incluso desde esa vez—”

Raishin la interrumpió con un abrazo, acercándola a su pecho.

“… Gracias.”

Soltando a la temporalmente extasiada Yaya, volvió hacia Charl.

Estaba asustada. Puso más fuerza en su mano que sostenía a Sigmund sin notarlo.

Si Raishin se había dado cuenta de que Sigmund estaba severamente herido, entonces él se daría cuenta de que sería capaz de derrotarla fácilmente en este estado.

Sin embargo, lo primero que Raishin dijo fue—

“Lo siento, Charl.”

“¿Eh…?”

Hubo un centelleo travieso en su ojo mientras Raishin se reía entre dientes.

“Es porque dejé sola a la gran T-Rex que terminaste lastimándote también.”

Charl podía sentir como su propia expresión empezaba derrumbarse.

Su tensión desapareció casi en un instante, y la calidez fluyó como un arroyo.

En ese momento, lo supo. Había alguien que podía creer en ella.

Alguien que lucharía y sangraría por su bien.

Alguien que creía en ella.

Sus pensamientos y emociones se desataron uno detrás de otro, dejándola demasiado abrumada como para hablar.

Todo lo que quería hacer en ese momento era abrazarlo y llorar. Sin importar si él lo sabía o no sin embargo, Raishin habló en broma.

“Vamos, levántate, chica dragón. ¿Tus piernas se rindieron?”

“¡Qué… puedo pararme sin problemas, persona insolente! Puedo pararme, pero…”

No podía mirar directamente a Raishin. Con ojos almendrados,

“¿Puedes… al menos darme una mano?”

Con una risa amable, Raishin extendió su mano.

Mirando fijamente su mano, Charl titubeó por unos diez segundos.

Estaba empapada de sangre, cubierta de heridas, burda, y bárbara, pero sin embargo, era una mano cálida con su palma abierta para ella.

Finalmente, la alcanzó con la suya.

Sosteniendo su mano con firmeza, Raishin ayudó a Charl a levantarse.




Traductor al Inglés: Hayashi (Nanodesu Translations)
Traductor al Español: nahucirujano
Corrección: nahucirujano

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