Capítulo 7.4

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Y así fue como Henri terminó escondida en las sombras de los árboles, mirando la batalla.

Frey estaba a su lado. El circuito Sonic de Rabi ocultaba cualquier sonido que ellas emitieran, y gracias a eso el enemigo no había notado su presencia.

Shin estaba solo. Se había posado en el aire, como si allí hubiera alguna clase de punto de apoyo invisible, mirando a una impaciente Charl y a un golpeado Raishin.

“¿…Machine Doll?”

Raishin repitió lo que Shin acababa de decir.

No era algo que había escuchado antes. Henri tampoco, es la primera vez que escuchaba sobre eso.

Por el otro lado, Frey parecía haber entendido las implicancias. Henri oyó una intensa inspiración viniendo de ella.

“¿…Qué demonios es eso? ¿No eres un autómata?”

“Qué ignorante es, Señor Akabane. Como un estudiante de esta academia es simplemente inaceptable. ¿No es así, joven señorita de la casa Belew?”

“…Una muñeca perfecta. En otras palabras, él es completamente autónomo.”

Ella no entendía realmente lo que su hermana acababa de decir, pero hubo una cosa que Henri tenía claro.

Esa era la razón por la que no había ningún titiritero cerca y la razón por la que Shin podía usar artes mágicas.

Si sólo fuera una Bandoll aun así no explicaría nada; él podía usar artes mágicas de manera ilimitada. Los mecanismos detrás de una Machine Doll eran la razón de las habilidades de Shin.

Shin asintió teatralmente, confirmando lo que Charl había dicho.

“Una máquina, pero también una muñeca. Tal fusión representa el imitación de lo que Dios creó a Su propia semejanza— en otras palabras un ser humano.”

Un humano mecánico— eso era una Machine Doll.

Raishin frunció el ceño con desagrado.

“No lo entiendo. ¿Qué pasa si eres esa cosa que dijiste que eres?”

“Mis disculpas. Puede que sea habilidoso como mayordomo de la familia Granville, pero si tuviera que mencionar un defecto—”

“Das las explicaciones con más rodeos de todas.”

“Ciertamente. Pero en palabras simples, como soy un individuo perfecto— las existencias imperfectas como ustedes no pueden esperar conseguir la victoria.”

Shin inició su ataque otra vez.

Con su post-imagen dejando un rastro como la cola de un cometa, Shin voló en el aire como un rayo de luz.

Girando en ángulos perpendiculares, zigzagueó frente a Raishin y Yaya, dirigiéndose hacia Charl.

Sigmund sintió el peligro, usando su cola en un intento por barrer a Shin.

Sin embargo, Shin giró en un ángulo imposible, suavemente esquivando la cola de Sigmund. Sin perder velocidad en absoluto, arremetió directo hacia el cuerpo de Sigmund, desatando una patada.

Su pie se hundió en el costado de Sigmund, la explosiva fuerza levanto su enorme cuerpo en el aire.

“¡Bastardo!”

Ante el grito de Raishin, Yaya arremetió contra Shin. Aunque ella era tan ágil como un gato salvaje, Shin sin esfuerzo esquivó todos sus ataques como si fueran hojas revoloteando en el viento, elevándose hacia el cielo para escapar otra vez.

Una débil luz empezó a fluir, y muy ligeramente, Sigmund achicó su tamaño.

“¡Sigmund! ¿Estás bien?”

“Hmph… No es para preocuparse.”

Estaba mintiendo. Sigmund ahora tenía el tamaño de un caballo. Iba a ser difícil que Charl lo montara. Ella hizo una mueca.

“…Esto es deshonroso.”

Charl había pasado de sentirse irritada a sentirse cándida acerca de su situación.

“Esto es humillante. Extremadamente humillante. A pesar de que somos dos— cuatro y él es uno, no hemos podido provocarle un solo rasguño.”

“¿…Puedes continuar?”

“Gracias a cierto pervertido que nos obligó a ir con todo de manera excesiva, mi energía mágica casi está en su límite.”

“Perdón por eso. ¿No tienes alguna clase de as bajo la manga?”

“¿Eres un idiota? ¿Acaso tu cerebro se murió? ¡Sin energía mágica, un as bajo la manga no vale una mierda!”

“Una señorita de una familia noble no debería usar la palabra mierda.”

“¿Qué hay de ti entonces? ¿No tienes algún plan astuto bajo la manga?”

“Nop.”

El mentón de Charl cayó. Parece que había esperado lo opuesto.

“No logro comprender su arte mágico. Además dijo que era una Machine Doll, lo cual es algo que nunca antes escuché. Si queremos derribarlo, no podemos confiar en trucos ruines. Tiene que ser fuerza bruta… pero si él esquiva el ataque, sin importar por cuántos problemas pasemos para atacarlo él evadirá cualquier daño—”

Hubo un destello en el ojo de Raishin. Parece que había pensado en algo.

“Hm. Si te digo que todo lo que necesitamos es un disparo de Sigmund, ¿crees que puedas hacerlo?”

Charl digirió las palabras de Raishin, antes de soltar una corta risa.

“No te preocupes por eso, nuestro disparo es suficiente de evaporar la torre del reloj.”

“Perfecto. ¡No lo arruines!”

“¡Lo mismo para ti!”

Los dos se dividieron a izquierda y derecha. Henri no tenía idea de lo que acaba de suceder, pero al menos entendió que estaban cooperando. Ambos habían llegado a alguna clase de entendimiento mutuo, y parecían haber puesto en marcha algún tipo de plan.

Raishin y Yaya estaban eran la vanguardia, arremetiendo directo en frente de Shin.

Extendiendo la palma de su mano hacia Yaya, Raishin transmitió una gran cantidad de energía mágica hacia ella.

Todo el cuerpo de Yaya empezó a rebosar de energía fluyendo dentro de ella. Estaba a punto de hacer algo. Shin abruptamente cambió de dirección, dirigiéndose hacia Yaya para interrumpirla antes de que ella pudiera hacer algo.

Moviéndose más rápido de lo que la simple vista podía percibir, Shin desapareció en medio de una serie de giros desconcertantes.

Un instante después, él estaba detrás de Raishin—

Y se detuvo por completo.

¡Alguien había sujetado el cuerpo de Shin, impidiendo sus movimientos!

Yaya se había interpuesto entre Raishin y Shin, sellando sus movimientos.

Un río de alivio bañó a Henri mientras notaba que Raishin no iba a morir, pero al mismo tiempo había dudas surgiendo dentro de su mente.

La velocidad y trayectoria de Shin deberían estar más allá de la habilidad de Raishin para seguirlas.

Ene se caso, que él lograra que Yaya se moviera hasta donde ella estaba ahora, eso fue una… ¿predicción?

Él había enviado a Yaya al frente, exponiendo su propia espalda… ¿a propósito?

Si Shin hubiera arremetido directamente con un ataque de frente, Raishin seguro hubiera muerto.

Fue una jugada peligrosa. ¡Qué demostración de valentía!

“Aunque odio mucho imitar a Loki, lograr el resultado deseado es más importante.”

“¿…Cómo puedes llamar resultado deseado a esto, Señor Akabane?”

Shin habló con serenidad. Mientras él y Yaya estaban en medio de un concurso de fuerza.

“Mi cuerpo es capaz de soportar incluso el circuito Gram. Sin importar cuánta fuerza posea tu títere, no serás capaz de hacerme un rasguño. Algo como eso debería ser obvio para—”

“Tú mismo lo dijiste.”

“¿Qué…?”

“No sé realmente qué es una Machine Doll, pero no eres completamente perfecto.”

Raishin dejó escapar un profundo suspiro— y un instante después, empezó a invocar una enorme cantidad de energía mágica.

“Kouen Zesshou—”

La energía fluyó hacia Yaya, haciendo que ella brillara con una luz blanca azul.

“Midare Yozakura”

Al momento siguiente, Yaya entró en acción.

Parecía que era una bala humana. Sus puños y pies se desataban repetidamente a altas velocidades.

Era como una tormenta. O como ver el disparo de una ametralladora.

Shin no podía moverse en absoluto. Ante el más mínimo movimiento Yaya de inmediato lo rastreaba y lo golpeaba. El cuerpo de Shin fue golpeado repetidamente por ataques que iban cargados con la fuerza de una bala.

Sin embargo, ninguno de los golpes le dañó la piel. El ataque de Yaya, feroz como era, parecía ser demasiado suave contra él.

Aun así, Raishin no se detuvo. Estaba tan intenso como las explosiones de fuegos artificiales, esforzando su cuerpo al canalizar la energía mágica mientras continuaba controlando con determinación los movimientos de Yaya.

Finalmente, por un breve momento.

Una gota carmesí cayó del brazo que Shin había usado para cubrirse.

El número de gotas empezó a incrementarse visiblemente, volando en el aire.

La piel de Shin se había dañado, su carne se estaba cortando, sus heridas estaban empezando a incrementarse.

La sangre rociada danzaba salvajemente en el aire. Era como ver los cerezos en una ventisca.

No obstante, el violento ataque de Yaya terminó allí.

Como un pozo que se quedó seco, la fuerza se fue del cuerpo de Raishin mientras su energía mágica generada se apagarse.

Tambaleándose, Raishin cayó postrado al suelo. Al mismo tiempo los movimientos de Yaya se ralentizaron, y ella cayó de trasero al piso.

¡Raishin se había quedado sin energía mágica! ¡Ambos ya no podía seguir luchando!

Era una completa inversión de la suerte. Shin iba a destruirlos— o eso pensó ella.

Shin había caído de rodillas, colapsando en el suelo.

Estaba respirando salvajemente. Todo su cuerpo estaba cubierto de sangre. Las solapas de su ropa colgaban lánguidamente de su persona, o quizás era su piel. De cualquier forma, Henri veía que Shin pudiera levantarse pronto.

“Si lo piensas, es bastante lógico. ¿Por qué alguien que podría recibir fácilmente un golpe elegiría esquivar el ataque de Yaya? Obviamente, hay un desventaja en recibir los golpes.”

Raishin gimió mientras murmuraba débilmente.

“Es la misma razón por la que Yaya se quedó exhausta… No me importa si eres una Machine Doll o lo que sea, mientras te encuentres al nivel de un ser viviente— usar energía mágica te agota.”

Ya veo, pensó Henri.

La defensa, velocidad, y ataques de Shin estaban todos alimentados por el mismo arte mágico. Era un arte mágico que le otorgaba control sobre su cuerpo a un nivel molecular.

Previniendo el daño, volando libremente a través del aire, todo eso era gracias a su arte mágico.

Una vez que él entendió el mecanismo único respecto a cómo funcionaba, no fue capaz de formular un contraataque para eso.

Y fue precisamente porque no tenía un plan de contraataque para eso que eligió seguir luchando, tomando un curso de acción ineficiente pero confiable.

En resumen, su objetivo era agotar la energía mágica de su oponente golpeando totalmente a Shin con los ataques a los que él era reacio. Fue una batalla de resistencia. En un escenario uno a uno sería una batalla no decidida sin un claro ganador. Pero ahora…

“¡Charl, ahora!”

¡El Raster Cannon seguramente golpeará a un inmóvil Shin!

Charl había terminado de cargar su energía mágica. Su mano estaba posada sobre la espalda de Sigmund, estaba preparada para disparar en cualquier momento. Gotas de luz flameante estaban cayendo de la boca de Sigmund—

Pero ella no disparó.

La expresión en el rostro de Charl se congeló mientras ella quedaba tensa.

Era porque su oponente tenía la forma de un humano. Aun cuando tenía todo el derecho de odiarlo luego de lo que le había hecho a ella y a Henri.

“¡Charl! ¡Dispara!”

Charl cerró los ojos, jalando del gatillo. El estallido de luz finalmente surgió.

Shin de repente se levantó, esquivando el torrente de luz con un movimiento suave.

Al principio pensó que Shin se estaba moviendo con alguna clase de poder de reserva, pero no se trataba de eso. A pesar de que ella nunca podría alcanzar el nivel de su hermana como maga, Henri aún era capaz de detectar un ‘hilo’ en el aire.

Alguien había adherido un hilo de energía mágica a Shin.

Un titiritero— ¡¿pero dónde?!

Ella se puso de pie sin pensarlo, escaneando el área con sus ojos. Frey también buscó en sus alrededores. Aunque el primero en moverse fue Raishin. Respirando dolorosamente, gritó con toda su fuerza.

“¡Riviera!”

Justo mientras Henri se preguntaba quién era esa, se oyó un ladrido.

Era una perra. Su voz estaba espolvoreada con energía mágica, volando hacia los matorrales como una bala. Una bola invisible que perforaba la atmósfera. Pasó volando por la copa de los árboles, partiendo algunas ramas en su camino.

Junto al camino, en la cima de una farola, estaba un joven sentado allí.

Justo antes de que la bala sónica lo alcanzara, él ligeramente bajó de un salto para evadirla.

Sin embargo— antes de que pudiera aterrizar, Raishin lo interceptó.

Lidiando con el joven, en un movimiento suave Raishin lo sujetó contra la farola mientras le acercaba un cuchillo a la garganta.

Con su cuchillo en la garganta del joven, Raishin se preparó. Si veía el más mínimo movimiento de parte del joven, Raishin lo cortaría sin titubear. Por lo cual él no podría oponer resistencia, y menos controlar a Shin.

Hablando de Shin.

Había sucedido en algún momento antes, pero ahora Yaya lo tenía sujetado con ambos brazos detrás de su espalda.

Charl estaba desconcertada. Lo mismo iba para Henri y probablemente para Frey también. Aún no podían comprender lo que Raishin había hecho.

Lo único que tenían en claro era que Raishin había derrotado al enemigo.

Sin embargo, aunque había sido derrotado, el joven por el contrario estaba feliz.

“¡Debo decir que estoy sorprendido! ¿Cómo sabías dónde estaba yo— cómo sabías siquiera que yo existía?”

Henri también estaba confundida. Aun si la perra fue la responsable de descubrir su ubicación, ¿cómo supo Raishin que él se encontraba aquí en primer lugar?

“…Es verdad que soy un ignorante. Para ser sincero, lo que sea que ese mayordomo sea… va más allá de mi entendimiento.”

“¿Y?”

“Entonces pensé en lo que sí sabía… pensé que él era algo parecido a un autómata.”

“¡Esa fue una suposición bastante educada! En parte tienes razón sobre eso.”

El joven se rió. A pesar de que se encontraba en una situación precaria, no mostraba ni un ápice de miedo.

“Por favor, continúa. Entonces, ¿qué sucede si Shin fuera un autómata?”

“Él dijo que no necesitaba un titiritero. Si ese era el caso, decidí crear un escenario en donde necesitaría uno.”

Y una vez que hiciera eso, el titiritero se vería obligado a mostrarse.

En ese caso, en aquel momento cuando Raishin parecía haberse quedado sin energía mágica.

Cuando parecía que su plan se había realizado de manera exitosa.

Todo estaba dentro de los cálculos de Raishin—

¡Fue una trampa diseñada para atraer y desenmascarar al maestro titiritero detrás de todo el asunto!

Una espantosa sonrisa se grabó en el rostro de Raishin mientras presionaba el cuchillo contra la garganta del joven.

“Acompáñame, presidente del comité ejecutivo Cedric Granville. Primero haré que escupas toda la historia, y luego te haré escupir un poco de sangre.”

El joven empezó a parpadear rápidamente, antes de estallar en—

—risas. Era una risa brillante y animada que mostraba que se estaba divirtiendo, una risa que no encajaba con la situación en la que se encontraba actualmente.

“Puede que sea verdad que eres un ignorante. Pero diré esto. Eres uno astuto. Superaste mis expectativas dos o tres veces ahora. Pero si piensas que esto es jaque mate, entonces—”

La figura del joven se desvaneció.

Era diferente de Shin. Él desapareció de vista, como si simplemente se hubiera desvanecido.

“¡Raishin! ¡Detrás de ti!”

Yaya gritó. Henri tardó en darse cuenta de dónde estaba él.

La figura del joven había desaparecido del frente de Raishin— y ahora estaba detrás de él.

“Te quedaste corto por apenas un solo movimiento.”

Raishin rápidamente movió su codo hacia atrás. No obstante, fue un gesto inútil ya que atravesó el aire nada más. El joven desapareció otra vez, y un instante después, se había transformado en Shin.

¿Llevó a cabo una sustitución? ¿O habían cambiado de lugares?

En cualquier, caso, el joven se había desvanecido, y Shin había escapado del agarre de Yaya.

Mientras seguía perplejo por el repentino giro de los eventos, la pierna de Shin se había hundido en el costado de Raishin.

Se escuchó el horrible sonido del impacto, y Raishin salió rodando por el césped.

Yaya y Charl, así como Henri, gritaron al unísono. Inesperadamente, la única de ellas que tuvo una reacción astuta fue Frey.

Enviando a Rabi, Frey lo dirigió hacia Shin. Con sus filosos dientes apuntando a la garganta de Shin, justo cuando estaba a punto de clavar sus mandíbulas en el cuello de Shin, Shin se agachó bruscamente, esquivando la arremetida de Rabi.

Como antes, el joven de repente apareció sobre el hombro de Shin.

Era como la escena de un sueño. O quizás era alguna forma de ilusión.

El joven miró al caído Raishin, dedicándole una sonrisa brillante y animada.

Shin se elevó hacia el cielo, y los dos se alejaron volando a un lugar desconocido.

Muy rápidamente, el silencio de la noche regresó.

 

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