Capítulo 2.6

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Entre los titiriteros, estaban aquellos que anhelaban convertirse en artesanos titiriteros.

Usar y crear no eran lo mismo. Originalmente eran consideradas dos habilidades completamente separadas, y la estructura de entrenamiento también lo era… sin embargo, no hacía falta decir que existían una considerable cantidad de aspectos que se superponían entre uno y otro.

Con eso en mente, la academia introdujo la Vocación de Especialista en Máquinas, como también preparó edificios dedicados para aquellos que quería convertirse en artesanos titiriteros.

El lugar al que Magnus se estaba dirigiendo ahora era el edificio para los Especialistas en Máquinas.

Con las doncellas siguiéndolo en sucesión, cambió de rumbo desde la calle principal a una más chica. Mientras se aproximaba al edificio escolar, justo en frente de un bosquecillo, se detuvo inesperadamente.

Era la profesora de Física Mecánica, Kimberly. Aunque era guapa, era su rudeza la que sobresalía más que su belleza. No llevaba puestos sus anteojos, cosa que normalmente haría si estuviera dando una clase.

Reaccionando ante su presencia, los títeres de Magnus acomodaron su postura sutilmente.

Sin embargo, Kimberly no les prestó la más mínima atención, y empezó a conversar casualmente con él.

“¿Qué te parece el Penúltimo?”

“… ¿A qué se refiere con eso?”

“¿No es un tipo interesante? ¿Cuáles crees que fueron las primeras palabras que dijo cuando recibió los resultados de su examen? Creo que fueron ‘¿cómo puedo participar en la Fiesta Vespertina?’, si es que puedes creerlo.”

“La Fiesta Vespertina—“

“¿No es risible?”

“… No. Si habrán derrotas, entonces serán por su mano.”

“¿Oh? ¿Alguien con tu estatus tiene una opinión tan elevada sobre ese tipo?”

Magnus no respondió. No podía adivinar las intenciones de Kimberly, y eso lo incomodaba.

“Bueno, dejémoslo ahí. — ¿Qué es eso?”

Descruzando los brazos, apuntó a la mano de Magnus.

Era la pequeña botella llena de polvo que había recibido de parte de Raishin anteriormente.

“Sin un análisis adecuado de su composición no puedo saberlo. Sin embargo si tuviera que atreverme a suponer, diría que probablemente son cenizas.”

“¿Cenizas?”

Tenía una expresión de sorpresa en su rostro. Luego de un momento, ella se dio cuenta de dónde se encontraba parada—cerca del edificio para Especialistas en Máquinas— y sonrió.

“Ya veo. Al tiempo que eres un excelente titiritero, también eres un artesano titiritero. Y uno muy talentoso en ello. Para un artesano de tu nivel, no debería haber problemas en tomar las cenizas— que son un material de alta calidad para las artes mágicas— y usarlas para crear un títere.”

Magnus no respondió. Sin embargo, Kimberly tomó su silencio como un signo de afirmación.

“Aunque, es verdaderamente extraño. ¿Por qué el Penúltimo le daría eso a ti entre toda la gente?”

“… Estaba lanzando un desafío. Un símbolo para señalar un enfrentamiento.”

Él murmuró de repente. Kimberly levantó las cejas asombrada.

“En ciertos clanes Orientales, lanzar las cenizas de una persona difunta significa venganza por el fallecido.”

“… ¿Guarda alguna clase de rencor hacia ti?”

Como era de esperarse, Magnus no respondió.

“Si eso era todo, con su permiso voy a retirarme.”

“Por cierto, Magnus.”

Magnus pasó por delante de ella, pero Kimberly logró que se detuviera con su interrupción.

“¿Has oído sobre aquel rumor? No estoy segura de quién lo empezó, pero el rumor dice que cada uno de tus títeres son Bandolls.” (1)

Una vez más, Magnus se frenó en seco. Kimberly continuó,

“Me refiero a máquinas vivas. Usar piel y sangre humana como partes. No cenizas ni restos, sino convertir partes de un humano en materiales. Tales partes tendrían una afinidad enormemente superior con la energía mágica comparadas con restos o recuerdos… Pero, obviamente, esa es una violación al código de ética que todos los magos deben seguir.”

Sus palabras estaban disfrazadas de chismes casuales, pero todo su cuerpo irradiaba alguna clase de tensión parecida al instinto asesino.

Las muñecas de Magnus se percataron de ello, y miraron a Kimberly con hostilidad.

Kimberly tenía una cruel sonrisa en su rostro, como si hubiera sido tallada con un cuchillo.

“¿Puedo pedirte que lo clarifiques para mí?”

“… ¿Es esto un interrogatorio?”

“Considéralo curiosidad personal.”

Magnus pareció pensarlo por un momento—

“De acuerdo a las pautas de la Fiesta Vespertina, no hay ninguna regla que establezca que no puedas usar Bandolls.”

Fue todo lo que dijo.

Kimberly aguzó los ojos, como una espada que había sido afilada con una piedra.

“… ¿Puedo tomar eso como tu respuesta?”

“Si así lo quiere, Profesora Kimberly.”

Sin una apropiada despedida, se retiró. Sus pasos eran los de una persona rebosando confianza, firmes y seguros.

Comparadas con él, incluso sus muñecas parecían más humanas. Como si estuvieran advirtiendo a Kimberly, voltearon a ver repetidamente mientras seguían por detrás a Magnus.

Mientras se alejaban del lugar, Kimberly dejó escapar un profundo suspiro, seguido de una sonrisa irónica.

“En serio, qué tipo aterrador eres. Ser capaz de crear Bandolls a una edad tan temprana… Si los Maestros de los talleres se enteraran, definitivamente se deprimirían.”

Mirando la espalda del chico ingresando al edificio para Especialistas en Máquinas, Kimberly murmuró.

“Además, Magnus. ¿Exactamente a quién convertiste en materiales?”

Obviamente, no había nadie alrededor para responder a esa pregunta.




NOTAS DEL TRADUCTOR

(1) Banned Doll = Muñeca Prohibida.

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