Prólogo: El Titiritero del Lejano Oriente

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“Yaya es linda, Yaya es super linda. Yaya es la más linda del mundo.”

La chica hacía palmas, murmurando suavemente como si estuviera rezando.

La suave luz del sol descendía, al ritmo de las nubes siseando en el fondo. El tren había salido de Londres, conectando con Liverpool. En uno de los vagones de pasajeros de 2da clase, una escena se desarrollaba entre un raro dúo.

Eran dos Orientales, un joven y una chica.

Su excentricidad no se limitaba solamente a su apariencia. Inexplicablemente, la chica se inclinaba hacia el asiento opuesto, como tratando de cubrir al joven con su cuerpo, mientras le susurraba raras palabras.

“Yaya es muy linda, amo a Yaya, Yaya es encantadora, Yaya es mi esposa—“

Abruptamente, los susurros se detuvieron.

Con un ojo abierto, el joven le dedicó una severa mirada.

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“… ¿Estabas despierto, Raishin?”

“¿Qué estabas haciendo tan cerca de mi oído?”

“Yaya estaba recitando un encantamiento para hacer que Raishin se enamorara de mí.”

“¿De verdad era algo tan lindo e inocente? Porque parecía que estabas tratando de corromperme de alguna manera, ¿sabes?”

Ignorando completamente su respuesta, la chica con calma señaló hacia la ventana.

“Mira, Raishin. Ya estamos en Machine City.”

“Ahh, ya era hora que llegáramos. Viajar medio día desde Londres no es un chiste. Se me irritó el trasero por estar tanto tiempo sentado.”

“Eso significa que la mejor escuela en todo el Oeste de Europa debería poder verse pronto.”

Sonriendo muy contenta, la chica apoyó su cuerpo contra el del joven.

“¿La escuela aloja a sus estudiantes en dormitorios, cierto?”

“Sí.”

“¿Entonces cuando sea de noche, estaremos los dos solos, verdad?

“Supongo…”

“Espero ansiosa por muchas veladas sin dormir entonces <3”

“De hecho, yo voy a dormir. Si intentas algo raro, te echaré de la habitación.”

“…—?!”

“¿Qué pasa con esa mirada de traición en tu cara? Lo diré otra vez, no estamos aquí de vacaciones.”

La chica se puso seria, “pena” podía verse escrito en sus temblorosas pupilas negras.

“… Esta ciudad es, después de todo, donde se hará la Fiesta Vespertina del Rey Mago.”

La expresión en el rostro de la chica se tensó.

“Los magos compitiendo unos con otros por la supremacía, donde el ganador es decidido a través de una serie de batallas en un banquete de sangre…”

“Sí. Cuento contigo, Yaya.”

“Por supuesto. Si es por Raishin, iría a donde fuera, hasta el fuego, dentro de tu futón.”

“No te metas en mi futón.”

“Ah, ¿es esto a lo que llaman una interesante escena al aire libre de se…”

“¿Qué fue eso? ¿Algo tan vulgar como eso salió de un rostro tan inocente?”

“Si eso es lo que Raishin desea, entonces Yaya le servirá con todo su corazón. Ya sea en los arbustos, o incluso si es en frente de todos.”

“Aunque me gustaría agradecerte por tu dedicación, no puedo porque absolutamente malinterpretaste algo. No quiero ESA clase de servicios, mejor dicho, lo que espero de ti es algo completamente distinto.”

De esa manera, los dos continuaron con su parloteo bromista mientras el paisaje de una moderna ciudad podía verse por la ventana.

Edificios de concreto cubrían la avenida principal, mientras los Ford-T importados desde América avanzaban lentamente sobre el pavimento. Las esquinas estaban atestadas con puestos vendiendo café, manejados por muñecas autómatas. El cuerpo de las muñecas estaban hecho de metal, y sus rígidos y torpes movimientos eran algo gracioso para ver.

Machine City Liverpool.

El punto de referencia donde la vasta cantidad de algodón producido por la ciudad de Manchester se exportaba al resto del mundo. El Imperio Británico orgullosamente presumía que era una, sino la mejor, de las ciudades puertos del mundo. Sin embargo recientemente, se estaba haciendo famosa por ser la siguiente ciudad, después de Cambridge, con mejor formación académica.

Finalmente, el tren llegó a la estación, que tenía un hermoso domo de hierro como lo más destacado de su moderno diseño.

Y entonces la pasaron, sin ningún indicio de bajar la velocidad.

“¿Por qué no se detuvo?” “¡Esta se supone que es la terminal!”

Los pasajeros se estaban exaltando, y la duda y el descontento se percibía en sus voces.

El conductor del tren apareció a las corridas por la puerta, con una mirada aterrorizada en su rostro.

“Todos, por favor, por favor cálmense, y escúchenme con atención.”

Habiendo escuchado eso, era obvio que él mismo no estaba calmado en absoluto. Con una temblorosa voz, continuó.

“¡Los frenos se averiaron!”

Reinó un silencio tan grande que podías escuchar caer una gota de agua.

Y entonces casi inmediatamente, el vagón entero cundió en pánico e histeria.

“¡Cálmense todos! ¡Estaremos bien, eventualmente el tren se detendrá por sí solo!”

Sin embargo, la voz del conductor no fue registrada por nadie. Se perdía entre los gritos y los alaridos de los pasajeros.

En primer lugar, el tren no parecía ni remotamente que fuera a disminuir la velocidad. Probablemente porque esto era una pendiente.

Era física simple. Cualquier cosa que va cuesta abajo nunca se detendrá naturalmente.

Como un presagio de la catástrofe, el tren literalmente comenzó a sacudirse. En ese momento—

“¡Todos, vuelvan a sus asientos!”

Todos los pasajeros volvieron su mirada simultáneamente a la persona que habló.

La voz pertenecía a la persona que había estado bromeando con la chica antes, el joven Oriental.

Era de contextura pequeña y de delgada figura. Sus ojos agudos como los de un águila.

La jovencita junto a él llevaba puesto un kimono. El kimono era corto, y el revoloteo de la prenda le permitía a uno echar un vistazo ocasional a sus muslos. Sus hombros al descubierto mostraban su brillante piel, tan blanca como la nieve. Su rostro no tenía imperfecciones, así que a primera vista parecía plana y simple, pero en realidad, sus rasgos extremadamente bien situados eran como una delicada obra de arte de un museo. Su cabello largo hasta la cintura resplandecía de una manera que lo hacía parecer como si estuviera húmedo permanentemente. Su piel era delicada y suave como un durazno blanco. Era más baja que el joven por una cabeza, haciéndola lucir literalmente como una muñeca.

No eran personas comunes. Abrumados por su presencia, los pasajeros volvieron con calma a sus asientos.

“Conductor, por favor, infórmele también al resto de los vagones. Aquellos que no deseen morir deberían sostenerse con fuerza a sus asientos.”

No era un pedido, era una orden. El conductor asintió rápidamente, antes de salir corriendo hacia el siguiente vagón.

El joven lo vio desaparecer, antes de abrirse paso por el vagón. Mientras lo hacía, sus ojos se posaron en el asiento que estaba junto al suyo.

Una joven chica abrazaba a su hermanita, quien se encontraba acurrucada.

El miedo se reflejaba en sus ojos. Esa pequeña escena le recordaba a una asustadiza ardillita.

El joven le dirigió una gentil sonrisa, antes de posar su mano en su cabeza.

“No te preocupes, me encargaré de todo.”

El joven se quitó su abrigo, y ágilmente salió por la ventana, abriéndose paso hasta el techo del vagón. La chica en kimono lo siguió de manera inmediata.

Moviéndose como acróbatas, el dúo velozmente corrió hasta la locomotora.

“¡Raishin, mira eso!”

“Esa es… una curva bastante brusca.”

Las vías al pasar por el centro de la ciudad, tenían una curva particularmente pronunciada. ¡Si el tren la tomara a gran velocidad, es seguro que descarrilará!

“Tenemos que detenerlo antes de que alcance esa curva. En ese caso… Yaya, Shinkan Shijuuhachishou (1).”

“¡Entendido!”

Usando la nariz del tren como base, la chica saltó de él, propulsándose hacia adelante. El contragolpe fue tremendo, provocando que el tren desacelerara severamente.

La chica corría en el aire como una bala, alcanzando una distancia considerable respecto al tren. Sin embargo, el tren no se detuvo. ¡El tren avanzaba rápidamente directo hacia ella, a punto de atropellarla!

Las personas presentes en las calles notaron la anormal escena que se desarrollaba y empezaron a gritar. Sin embargo, el joven no se inmuto. Armándose de valor sobre la locomotora, preparó algún tipo de ataque.

Al hacerlo, la chica dirigió sus palmas hacia él. En un destello, algo similar a una flama blanca azulada salió a borbotones hacia delante, formando algo como una cadena que unía a la chica con el joven.

La chica ahora estaba justo delante del tren. En ese momento unas cuantas toneladas de tren hacían presión sobre ella—

Y entonces, un choque.

Fue un ataque tan poderoso que el frente del tren se abolló. La inercia de los vagones por detrás del carro principal los empujaba hacia adelante, causando que colisionaran entre sí en sucesión. Algunos vagones incluso saltaron forzadamente hacia arriba. La chica había posado sus geta (2) firmemente en el suelo, rompiendo los durmientes y causando que sus pies se incrustaran en la tierra. Una gran cantidad de piedras salieron disparadas por el aire, y la chica había sido arrastrada unos cincuenta metros más o menos.

Sin embargo, la chica estaba ilesa.

Demostrando la extrema fuerza de su cuerpo, ella había detenido al tren fuera de control sobre las vías. En cuanto al resto de los vagones, había varios inclinados en distintas direcciones, algunos tenían su eje roto, otros habían descarrilado… sin embargo, hay que decir que ninguno de los vagones se había volcado completamente. Aunque era imposible que el índice de daños fuera cero, al menos el número de heridos se había minimizado.

Luego de confirmar que el tren se había detenido completamente, el joven bajó a las vías de un salto.

“Buen trabajo, Yaya. ¿Sin dudas no te contuviste para nada, no?”

La chica estaba encantada por haber sido elogiada. Mantuvo su cabeza allí expectante, nerviosa, mientras esperaba a que él la acariciara. Sin embargo, el joven abruptamente se dio vuelta.

Así nada más, comenzó a caminar de regreso. No teniendo opción, la chica lo siguió.

Cuando volvieron a su vagón, una escena desastrosa yacía frente a ellos. El equipaje estaba desparramado por todo el lugar, y los gemidos y quejidos de los afectados podían oírse. A pesar de eso, no hubo consecuencias graves. Dándoles una rápida e indolente mirada, comenzó a buscar su propio equipaje.

“¡—Disculpa!”

Tan pronto como encontró su equipaje, una voz los llamó desde detrás.

Eran las hermanas de antes. La hermana mayor miraba al joven con una tímida expresión en su rostro. La hermana menor tímidamente se acercó al joven con una ligera sonrisa en su cara, llevando su abrigo.

El joven lo tomó, y volviendo su mirada hacia la hermana mayor, bruscamente le preguntó.

“¿Están heridas?”

“No. Um, ¿tú eres… un mago?”

“No. Soy un Titiritero.”

“Entonces, esa chica de ahí, ¿es una autómata…?”

Sus ojos se abrieron de par en par, mientras veía a la chica junto a ella, un poco nerviosa.

Su shock era entendible. Sangre corría bajo la piel de la chica, lo que le daba un ligero tinte a rojo. Tenía ritmo cardíaco, y respiraba también. Sin importar cómo la miraras, ella era totalmente humana.

Este alto nivel de detalles en una autómata, aunque era algo visto en esta ciudad conocida como Machine City, era algo que difícilmente podía considerarse como un espectáculo de todos los días. Para la mayoría de los residentes aquí, los autómatas a los que estaban acostumbrados eran principalmente construcciones de metal baratas a las que se les veían engranajes y cilindros.

La autómata con forma de chica, muy parecida a una chica real, sonrió gentilmente.

“Sí, Yaya es la “muñeca personal” de Raishin. —Incluso en la cama.”

Esa última parte era una aclaración innecesaria.

Los pasajeros empezaron a susurrar entre ellos. La hermana mayor se sonrojó mientras los veía fijamente.

“¡Nooooooooo, pervertido!”

Whoosh, voló su palma por el aire, al abofetear al joven en la mejilla.

Abrazando a su hermana menor, salió corriendo tan rápido como pudo.

“Yaya…”

“¿Sí, Raishin?”

“Este sentimiento oscuro que da vueltas en mi corazón. Me pregunto, ¿qué será?”

“… ¿Lujuria?”

“¡Por supuesto que es enojo! ¡¿Por qué te la pasas diciendo cosas que hacen que la gente se confunda?!”

“¡Pero…! ¡Esa chica estaba mirando a Raishin con ojos indecentes…!”

“¡Tú eres la que mira a la gente de forma incorrecta!”

Luego de ser regañada, la chica jugueteaba con el dobladillo de su kimono y con la vista en sus pies, desanimada.

Sus finas cejas apuntaban hacia abajo, mientras las lágrimas empezaban a formarse en las esquinas de sus ojos.

Su triste figura era dolorosa de ver. El joven dejó escapar un suspiro.

“Olvídalo. Vamos. Si la policía viene será un fastidio lidiar con ellos.”

“… ¡Ok!”

Lanzando su abrigo sobre sus hombros, empezó a caminar. El clip-clop de los geta hacían eco mientras la chica lo seguía de cerca.

Bajando del vagón, los pasajeros los veían perplejos mientras desaparecían entre la muchedumbre de la ciudad.

La civilización de las máquinas empezó a desarrollarse a principios del siglo 20. Junto al desarrollo extraordinario en ciencia y tecnología, la humanidad fue capaz de establecer la magia avanzada como un sistema.

Machinart. Una novedad que puso al mundo de la magia completamente patas arriba.

Implicaba la puesta en marcha de un circuito mágico a través de un autómata, con un titiritero para controlarlo. Esta combinación permitía una emisión de magia más veloz, más detallada, y más fuerte que los métodos tradicionales.

Con el advenimiento de esta técnica, los magos eran capaces de comprimir círculos complejos de magia y extensos encantamientos en un autómata, pudiendo así, emitir magia instantáneamente.

Sin embargo, al mismo tiempo, esta técnica fue aprovechada para uso militar.

La victoria en Trafalgar, también conocida como el triunfo en Waterloo. Todo eso no hubiera sido posible si no fuera por el orgullo de la armada Británica, la División Machinart.

Por supuesto, esto no se limitaba solamente a Inglaterra. En esta era, los países acumulan autómatas en una carrera armamentística, además de continuar descubriendo nuevos y talentosos titiriteros para controlarlos. Las grandes potencias del mundo estaban en un estado de frenesí tratando de superarse unas a otras.

Era sólo una cuestión de tiempo, antes de que el campo de la educación se volviera una cuestión de importancia nacional.

Unas pocas horas después del incidente con el tren, en el corazón de la ciudad de Liverpool.

Una curiosa pareja se detuvo frente a una enorme entrada.

Un joven Oriental y una chica autómata. Era el dúo que detuvo al tren fuera de control más temprano.

“La Academia Real de Machinart, Walpurgis.”

El joven leyó las palabras gravadas en la placa, con una cínica sonrisa en su rostro.

“Famoso por ser el mejor instituto de educación en el campo de la magia. Parece más como un fuerte, no, quizás una prisión le quedaría mejor.”

El escenario que estaba describiendo se expandía ante sus ojos mientras caminaba.

Altísima en el frente había una gran y majestuosa sala de conferencias que te recordaba al Palacio de Buckingham cuando uno lo veía. Sus paredes de ladrillo fácilmente alcanzaban los 50 metros de altura, y su entrada forjada en piedra tenía pequeñas mirillas en ella. Las mirillas no parecían hechas para repeler el ingreso de enemigos, sino que daba la impresión de que estaban ahí para derribar a cualquier estudiante que intentara fugarse. Como prueba adicional, el guarda no estaba monitoreando la actividad de la ciudad, en cambio, vigilaba el establecimiento.

Incluso la persona más conservadora tendría que admitir que todo esto era demasiado control. La escuela era tan aterradora como una base militar.

Sin embargo, sin molestarle nada de eso, la chica autómata señaló los dormitorios.

“Mira allí, Raishin. Ese será nuestro nuevo nido de amor <3”

Estaba muy animada.

En cambio, el joven estaba extrañamente callado. Notando esto, inclinó su cabeza hacia él.

“¿Qué pasa, Raishin? Luces deprimido.”

“Una vez que cruces esta puerta, ¿sabes que no serás capaz de volver al mundo durante un largo tiempo, cierto?”

Probando su determinación, el joven la miró directo a los ojos.

“Es la ley de este país. Todos los autómatas que les pertenezcan a los estudiantes de la Academia no pueden poner un pie en la ciudad hasta su graduación.”

Con su mano en su pecho, la chica habló sin vacilar, como si estuviera recitando una promesa.

“El único lugar en el que Yaya desea estar es aquel en el que Raishin esté. Ya sea en el campo de batalla, o en la prisión, eso nunca cambiará.”

“Me estimas demasiado. Estoy usándote como una mera herramienta para lograr mi venganza.”

“No seas tan rudo contigo mismo, Raishin. Yaya es una mera herramienta creada por Shouko, desde el día en que nací siempre fui una simple herramienta. Y una vez que a esta herramienta le fue dado un propósito, ella comenzó a vivir de verdad por primera vez en su vida.”

Su gentil sonrisa era tan hermosa como la primavera cuando florece.

“Siempre estaré a tu lado Raishin. Incluso dentro de tu futón.”

“Tendré que rechazar eso. Sin embargo, mantén esa fuerte determinación tuya.”

El joven se relajó, y avanzó con pasos firmes.

Ese día, el solitario joven, junto a su incomparable autómata, cruzó la entrada de la academia.

Tras lo cual, lo que le esperaba era ese banquete de luchas—




NOTAS DEL TRADUCTOR:

(1) 森閑四八衝: Silent Forest: 48th Point (or Strike). Un equivalente en Español, sería Bosque Silencioso: 48vo Punto (o Colisión).

(2) Sandalias japonesas.

Traductor al Inglés: Hayashi (Nanodesu Translations)
Traductor al Español: nahucirujano
Corrección: nahucirujano

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