Capítulo 4.6

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Raishin volvió a su habitación, completamente insatisfecho.

“… ¿Yaya?”

Echó un vistazo cautelosamente en el cuarto. ¿Cuánto más se habrá enfurruñado?

La alternativa era que estuviera enojada. De cualquiera manera, no estaba ansioso por ello.

Sin embargo.

“Bienvenido de vuelta, Raishin <3”

Sus pies resonaron en el piso mientras corría hacia él, con un humor extremadamente bueno.

“Hice la cena. Tengo confianza en mi cocina esta noche.”

“Uh… ¿De qué estás hablando…?”

La comida en el dormitorio se conseguía en la cafetería. No había equipo ni instalaciones para que los estudiantes cocinaran para sí mismos.

Su ojo echó una mirada a la mesa— y se sobresaltó.

“¿Qué… tramas?”

“¿Qué sucede? Apresúrate y toma asiento.”

Yaya le sonrió, y le hizo un gesto para que fuera a la mesa.

Había varios platos ubicados cuidadosamente sobre el blanco mantel.

Todos ellos estaban vacíos.

“¿Qué pasa contigo? ¡Espabila!”

“Ufufu, no me pasa nada. Raishin, estás actuando raro.”

Aunque Yaya estaba sonriéndole brillantemente, sus ojos estaban vacíos, faltos de luz.

Raishin sintió un escalofrío bajándole por la espina.

¡¿Acaso había algún error en su proceso de pensamiento…?!

Sin saber qué hacer, Raishin acercó a Yaya hacia sí, y la abrazó firmemente.

“¡Es mi culpa! ¡Lo siento! ¡Así que por favor, vuelve a ser como siempre!”

Yaya hundió su rostro en el pecho de Raishin—

Y entonces empezó a llorar.

“Uu, Uu, Raishin es muy cruel… Aun cuando sabes como se siente Yaya, sigues persiguiendo a otras mujeres…”

“Dije que lo siento, así que deja de llorar. Mira, te traje algo.”

Sacó el paquete de la tienda de zapatos. Era algo que compró mientras estaba en la ciudad con Charl.

Yaya lo miró sorprendida, luego con una mezcla de expectativa e inquietud en su rostro, hubo un susurro de papeles mientras abría el paquete.

Era un par de botas resplandecientes con cordones.

Eran un poquito anticuadas, pero bien confeccionadas y elegantes.

“Cuando te paraste en las vías frente al tren aquella vez, tus geta se arruinaron. Es difícil para ti pelear usándolos, y siempre existe el riesgo de que los cordones se rompan. Así que usa estas mientras tanto.”

Raishin le ayudo a ponérselas, y Yaya sonrió feliz.

“Me quedan perfectas… <3”

Movió los pies un par de veces de la felicidad.

Aunque estaba comportándose muy exuberante, volvió a ser como siempre. Raishin dejó escapar un suspiro de alivio.

“Yaya. Has estado cometiendo un error fundamental en tu pensamiento. No me siento atraído por Charl ni nada, y no la invité a salir porque lo estuviera.”

Disipar su malentendido era peligroso. Raishin se lo explicó plena y cuidadosamente, en una forma fácil de entender.

“En primer lugar, no me interesan las niñitas que tienen que usar relleno. Prefiero alguien como Shouko, una señorita con amplio escote como la diosa de la cosecha (5).”

“¿Cómo sabías que su pecho era falso…? ¡Además, otra vez Shouko, Shouko, Shouko…!”

Al notar que Yaya parecía como si estuviera a punto de enfadarse mucho, Raishin rápidamente tosió y cambió el tema.

“Dejemos eso de lado por ahora. Y de todas maneras, salí con Charl porque quería confirmar algo. Tiene que ver con Cannibal Candy.”

Yaya se percató de algo. Abrió grandes los ojos,

“No me digas que, ¿sospechas que Charlotte es Cannibal Candy?”

“El torrente de luz que Sigmund disparó dejaría una marca similar a la de Cannibal Candy.”

Raishin se refería a la marca única, lisa, y cristalina similar a como si alguien lamiera un caramelo.

“Hay una posibilidad en un millón de que Cannibal Candy apareciera cuando Charl y yo nos fuéramos de la academia.”

“Si lo hiciera eso crearía una coartada para Charlotte, ¿no?”

“Así es. Y de hecho, Cannibal Candy sí atacó— o así parece.”

“¿Entonces eso no significa que Charlotte no es culpable?”

“No, por el contrario sólo hace las cosas más nebulosas.”

Sin importar cómo lo mirara, parecía demasiado conveniente.

Hasta ahora, Cannibal Candy nunca había atacado dos días seguidos. Esta vez, no esperó hasta medianoche para cazar, y la herida estaba medio derretida. Aquí hay algo raro.

La cena de esta noche había sido ficticia— una farsa, y se nota que era un engaño.

Yaya no parecía entender. Tenía una mirada complicada en su rostro mientras fruncía las cejas.

“Pero Sigmund y yo estuvimos vigilando las habitaciones todo el tiempo. Sin un titiritero cerca, no somos capaces de manifestar energía mágica.”

“Pero hay una excepción a eso. Bandolls.”

Bandolls eran esencialmente máquinas que albergaban partes humanas dentro de ellas. Gracias a eso, podían suministrarse a sí mismas energía mágica hasta cierto punto.

“En ese caso, su coartada no tendría sentido… Entonces, ¿eso significa que fue una cita de verdad…?”

“No abras los ojos de par en par. Su ausencia tiene un motivo.”

Yaya lo miró dudando. Sin embargo, Raishin no se explicó, en cambio le dio vueltas al asunto en su cabeza.

Ciertamente, Charl en una cita con él tenía un motivo. Gracias a eso, él fue capaz de tomar al enemigo de la cola… O así pensó. Si lo que vio recién fue obra realmente de Cannibal Candy—

Mientras se encontraba en medio de sus pensamientos, fue interrumpido por un inesperado llamado a su puerta.

Del otro lado de la antigua puerta, la voz del dueño de la pensión pudo oírse, su voz era fácilmente reconocible por los oídos de uno.

“Raishin. Tienes una llamada.”

Raishin dejó a Yaya en la habitación y bajó al vestíbulo del primer piso.

El teléfono estaba en frente de la oficina del casero. El tubo ya estaba descolgado, y Raishin lo tomó.

“Perdón por llamar tan tarde. Soy Lisette Norden.”

“Oh, eres tú. ¿Qué quieres?”

“¿Pensaste que llamaría a alguien tan triste como tú sólo por diversión?”

“… Habría sido mejor si hubieras empezado con eso. Entonces, ¿qué quieres?”

“Estamos buscando a Charlotte.”

“— ¿Qué dijiste?”

“Se fue del dormitorio Gryphon. No sé si sabías esto, pero Charlotte y yo residimos en este dormitorio.”

“¿Estás segura que no está allí?”

“Si estuviera, no estaría haciendo esta llamada, parásito denso.”

“… Tienes razón.”

“Pensé que quizás fue a tu habitación para tener relaciones sexuales ilícitas.”

“¿Eres Yaya? Tu falta de lógica es espectacular. Deja de saltar a conclusiones rápidas.”

“El que me hayas insultado así es una gran humillación. ¿Tienes idea de dónde podrá estar?”

“… Nop.”

Por un momento, recordó el solitario rayo de luz que había caído por su mejilla.

“Si no tienes ninguna información, entonces eres claramente inútil. Adiós.”

Hubo un click. Ella le cortó.

Olvidando colgar el receptor, Raishin se quedó allí por un minuto.

¿Charl todavía planeaba buscar a Cannibal Candy?

O— ¿Iba a hacer algo precipitado?

(… No. Cálmate. No puedo hacer nada si me pongo nervioso.)

Si Sigmund estaba con ella, Charl será capaz de enfrentar a Cannibal Candy… o debería ser capaz. Además, si Sigmund estaba con ella, él impediría que hiciera algo tonto.

Sin embargo, todo eso, suponiendo que Sigmund estaba allí. Si no estaba—

“Maldición, qué persona tan problemática…”

Colgó el teléfono de un golpe, y caminó hacia la entrada. Justo cuando estaba a punto de salir corriendo de la academia— se detuvo como si hubiera sido alcanzado por un rayo.

Sus ojos se enfocaron en alguien que estaba parada allí.

Aunque quería abrazarla, no podía decir eso en frente de ella.

Su kimono era más del estilo de un vestido, y su amplio busto era tan blanco que casi brillaba. Como ocultando su inigualable belleza, tenía lentes con la forma de un parche en su ojo derecho.

Con una risa cautivadora, su voz era como un instrumento de cuerdas.

“Qué linda noche, ¿verdad chico? La luna está hermosa.”

“Shouko—”

Raishin finalmente reaccionó, pudiendo pronunciar su nombre.




NOTAS DEL TRADUCTOR

(5) Se refiere a la diosa griega Deméter.

Traductor al Inglés: Hayashi (Nanodesu Translations)
Traductor al Español: nahucirujano
Corrección: nahucirujano

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