Capítulo 2.1

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Los adultos siempre estaban hablando de su hermano.

“Santo Cielo, las habilidades de Tenzen son extraordinarias.”

“Es como si fuera un dios feroz, un verdadero prodigio.”

“Un arma como esa sólo se ve una vez cada cien años.”

“Ciertamente el nombre Akabane se esparcirá por toda la tierra.”

Y como siempre, esa conversación terminaba en la misma dirección.

“Por otro lado, Raishin…”

“Ya tiene 12 años, pero todavía no muestra ningún interés en el manejo de títeres en absoluto.”

“Escuché que su talento es como mucho mediocre, y que no tiene el deseo de mejorar así que no puede esperarse nada de él.”

Las miradas en dirección del chico eran frías. Estaban repletas de decepción, desprecio, e incluso un poco de lástima.

Esos adultos lo deben considerar repulsivo en alguna parte de sus corazones.

Sentimientos de inutilidad. Orgullo superficial. Aspirando a ser como el hermano mayor, absolutamente talentoso. Y también, celos. Con esas emociones surgiendo dentro del chico, él salió corriendo del salón de práctica.

El padre era estricto, pero era un hombre que conocía la importancia de la espera. Esperaría pacientemente en el salón de práctica al hijo que se encontraba desmotivado por completo.

Sin embargo, su paciencia tenía límites.

Frecuentemente visitaba el dojo en la ciudad, en ocasiones no regresaba a casa- esto continuó durante tres años, hasta que un día, cuando los lirios rabbitear (1) florecieran, su paciencia finalmente se acabaría.

“Muéstrame la fuerza de las artes marciales que has aprendido todos estos años.”

En el salón de práctica, el padre invocó 3 títeres, que patearon, golpearon al chico y lo lanzaron por el salón. La dura prueba continuó por una hora. Cuando terminó, el chico no podía mover ni las manos ni las piernas.

Las artes marciales que había usado para fortalecer su cuerpo fueron inútil ante el manejo de títeres de su padre.

Pensó que si podía convencerlo de esa manera, los sentimientos de su hijo hacia el arte del titiritero cambiarían. Sin embargo, el hijo no era del tipo que simplemente lo aceptaría así nada más.

Con la parte inferior de su cuerpo dolorida, le gritó con pasión a su padre.

“Padre. Lo diré claramente. ¡Nunca me convertiré en un titiritero en esta vida!”

Indiferente a esa declaración, el padre en silencio miró al chico.

Su mirada era tan severa como el Monte Fuji en invierno. Con un poder ocular que podía controlar a numerosos títeres, sostuvo esa mirada feroz sobre el chico, y dijo con un tono completamente serio,

“Esta es una casa de titiriteros. Aquellos que no se involucran con el manejo de títeres no pertenecen a este lugar.”

“… Gracias por su guía.”

Aquel ultimátum se encontró con una declaración igualmente provocativa. Con las manos y rodillas en el piso, el chico hizo una reverencia a su padre y se retiró del salón de práctica. Regresó a su habitación y empezó a empacar sus pertenencias. Envolviendo algunas prendas y su futón, de repente se dio cuenta de que su madre estaba parada en la puerta, con una mirada afligida en su rostro.

“¿Vas a irte en serio? ¿A dónde vas a ir?”

“No te preocupes. El instructor me dijo “’Ven al dojo!”, así que estaré bien.”

“Qué terco. De tal palo, tal astilla.”

Ella soltó una pequeña risa. Sonriendo como una madre satisfaciendo a un niño consentido, no dijo nada más, sino que lo ayudó a empacar.

Y entonces, acompañándolo a la entrada principal, de repente mencionó,

“Tu padre me pidió que te dijera esto: ‘No atrapes un resfriado allí afuera.’”

Por un instante, él sintió algo cálido, y sus lágrimas inconscientemente salieron.

Aunque haya sido antipático con el lugar todos estos años, y no conservaba nada más que recuerdos sombríos, había vivido aquí durante 12 años. Abandonar a su familia e irse era algo muy doloroso.

Sin embargo, sollozar y llorar ahora sería fastidioso, y no encajaba con él. Despidiendo rápidamente a su madre, fingió una actitud despreocupada y se fue de su casa sin voltear.

Al salir por la entrada, justo cuando daba sus primeros pasos, alguien lo estaba persiguiendo con ansiedad.

“¡Hermano! ¡Espera!”

Parece que se había escapado en la mitad de sus lecciones. Sin aliento al alcanzarlo, la persona vestida de negro no era otra más que su hermana menor.

Sus ojos eran negros, y a diferencia de los de su hermano, eran más redondeados, y tenían una mirada amable. Los ojos de su hermana ahora estaban llorosos, y su voz tenía un tono de súplica.

“Hermano… ¿De verdad te irás de nuestro hogar?”

“Soy más del tipo que come espadas y llaves de jujitsu en el desayuno. Encaja más con mi estómago, verás.”

No era bueno con los momentos melancólicos, así que trató de tener una actitud frívola.

“Un perro no puede esperar volar por el cielo. Sin embargo, tú eres diferente. A diferencia de mí, tú posees la habilidad de surcar alto por los cielos.”

“¡Eso no es verdad! Estoy seguro de que incluso tú-”

“Conviértete en un buen titiritero. Uno que pueda superar a nuestro hermano mayor Tenzen.”

Lo que fuera que su hermana menor iba a decir, se detuvo.

Ella sabía lo firmes que eran las decisiones del chico, y lo testarudo que era.

Los ojos y hombros de la chica temblaban como si estuviera tratando de soportar algo.

Y entonces, sin poder resistirlo por más tiempo, se aferró a su hermano por la espalda.

Esa sensación parecía tan realista, que Raishin se despertó de un sobresalto.




NOTAS DEL TRADUCTOR:

(1) También llamado lirio laevigata o kakitsubata, es una especie de lirio Japonés.

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