Capítulo 2.2

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Luego de que Sigmund se alejara volando, Raishin se quedó parado allí por un momento.

Alzó la vista hacia el árbol donde estaba Yaya. Estaba posándose sobre una rama con una mano sobre las cejas, divisando a la distancia.

“¿Qué tal, Yaya?”

“Lo siento, Raishin. Ya no los veo por ninguna parte.”

Raishin inclinó la cabeza ligeramente. Considerando el masivo cuerpo de Sigmund, él destacaba como un pulgar irritado. Teóricamente, el número de lugares donde se podría esconder debería estar limitado, ¿verdad…?

“De acuerdo, en ese caso busquémoslos a pie.”

Aterrizando ligeramente sobre el suelo, Yaya miró a Raishin con una expresión complicada en su rostro.

“Pero Yaya no tiene permitido salir de los campos de la escuela…”

“No te preocupes. Sólo vamos a buscar dentro de la academia.”

“— ¿Entonces en verdad crees que Charlotte está dentro de la academia después de todo?”

“Si escapara a un lugar lejano, alguien notaría su vuelo seguramente. Como desapareció tan rápido, significa que debe haber aterrizado en algún lugar cercano.”

“¿Pero y si estaba usando un arte mágico para ocultar su presencia, como el Yaegasumi de Komurasaki?”

“Por supuesto, estoy consciente de esa posibilidad. Sin embargo, si ése fuera el caso…”

“… ¿Si ése fuera el caso?”

“Entonces no tiene remedio. No seremos capaces de hacer nada.”

Si se estaba escondiendo afuera de la escuela, el campo de búsqueda sería más amplio y él tendría demasiado espacio para cubrirse. Por lo tanto, apostaba a la probabilidad de que todavía estuviera dentro de la academia.

Justo cuando empezaba a caminar, Raishin de repente escaneó los alrededores con una mirada aguda en los ojos.

“¿Raishin? ¿Qué sucede?”

“… Pensé que alguien estaba… No, no es nada. Vamos.”

Con Yaya acompañándolo, corrió en la dirección en que Sigmund había volado.

Raishin ni siquiera se detuvo a comer conforme pasaron varias horas mientras continuaban su búsqueda.

Incluso luego de que atardeciera, siguieron buscando cualquier rastro de Sigmund con la luz de una lámpara. Teniendo en cuenta el inmenso cuerpo de Sigmund, el suelo debería tener alteraciones y el césped pisoteado cuando se transformaba.

Sin embargo, no pudieron encontrar una simple marca.

Yaya alzó la vista al cielo nocturno, antes de voltear con preocupación para ver a Raishin.

“Raishin… Es hora.”

Tenía una expresión agotada en los ojos, y trataba forzosamente de mantenerlos abiertos.

“¿Estás cansada?”

“No. Yaya es un títere construido por Shouko, así que mi cuerpo es más fuerte que Raishin.”

Se rió por el pánico. Sin embargo, Raishin sabía que en realidad estaba bastante débil.

“… Ok, entonces volvamos a la Fiesta Vespertina. Lo siento, pero contaré contigo en esto también.”

“Ok. Déjaselo a Yaya.”

Ella asintió, aliviada. Entonces de verdad estaba cansada después de todo.

Raishin alzó la vista al cielo, usando la posición de las estrellas para orientarse. Con la pérdida de la torre del reloj, ya no podía precisar su posición exacta, lo que era inconveniente.

“Por aquí. Será mejor que nos apuremos, pronto serán las once.”

“Esta noche el puesto 87mo entrará a la pelea. ¿Crees que Frey ya lo debe haber derrotado?”

“Lo descubriremos cuando lleguemos allí.”

Saliendo del bosque, se encontró con un jardín muy bien mantenido. Cruzándolo, se dirigieron al norte por la calle principal.

Sobre la marcha, divisó los restos de la torre del reloj.

Aunque ya era tan tarde, una gran cantidad de estudiantes se había reunido alrededor de ella. La montaña de escombros había sido acordonada con una soga, y los miembros del comité de disciplina estaban vigilando el sitio. También había algunos estudiantes comunes mezclados entre ellos.

Los estudiantes estaban parados allí, perplejos. Mirando más de cerca, divisó algunas estudiantes llorando.

Era como un funeral. Como extranjero, Raishin no lo entendía, pero aun así estaba claro para él que esta no era una torre del reloj ordinaria. Seguramente, ha sido el símbolo de la academia.

Con sentimientos complicados en su pecho, pasó junto a ellos. Poco después, pasó junto a las facultades de medicina y derecho, llegando al campo de batalla.

Las luces de gas que iluminaban el lugar brillaban de manera cegadora, pero como se esperaba de la hora actual, la galería estaba escasamente poblada. El campo de batalla con forma de Stonehenge estaba completamente desierto.

“Frey no está aquí. ¿Ya se fue?”

“¿Quién sabe? No bajes la guardia, durante la Fiesta Vespertina, somos enemigos.”

Yaya frunció el ceño con preocupación, mirando a Raishin con ojos almendrados.

“Raishin… si peleáramos con Frey ahora…”

“Sí, lo sé, sería duro. Todavía estoy agotado porque alguien me atacó durante la tarde.”

“Uu…” Ante eso Yaya se quedó en silencio. Parece que se sentía responsable, y se desanimó visiblemente.

Normalmente, Frey estaba acompañada por sus trece autómatas Garm. Aunque en batalla, sólo controlaba cinco. Raishin todavía no podía comprender totalmente el circuito mágico Sonic, así que si terminaban luchando, habría un peligro legítimo de que lo dejaran fuera de combate.

Habiendo dicho eso, era inevitable que algún día tendrían que chocar.

Escuchando disimuladamente un poco de las conversaciones en la galería, apenas entendía la situación. El invitado de honor de esta noche— el puesto 87mo todavía no se había presentado.

Segundo Último ha ingresado al campo de batalla a las 10:55pm.”

Con una voz resonante no muy distinta de una cantante de ópera, la miembro del comité ejecutivo anunció su entrada.

Parado en el medio del campo de batalla, esperó a que su oponente arribara mientras el viento nocturno seguía soplando.

¿Quién era el puesto 87mo? No podía recordarlo.

Se dio cuenta de que debería haber hecho la tarea para conocer a su enemigo. Usualmente, si Charl estuviera aquí, ella le daría información sobre su oponente fin falta.

(Es casi como si fuera mi manager o algo parecido…)

Charl tenía una lista de todos los participantes de la Fiesta Vespertina, con información detallada de los cien.

Con un sobresalto, de repente se dio cuenta de que los ojos de Yaya eran como un lago sin fondo mientras lo miraba fijamente.

“Raishin… Estabas pensando en Charlotte…”

“¿Cómo lo sabes?”

Yaya no respondió, en cambio le dedicó una sonrisa.

Raishin estaba sorprendido. ¿Qué pasa con esa sonrisa? Era más que aterradora.

Esperó aterrado— no, irritado, por una hora.

Al final, el puesto 87mo no apareció, y llegó la medianoche.

Como la torre del reloj estaba destruida, no se oyeron campanadas. Un estudiante del comité ejecutivo hizo sonar una campana de mano para señalar el fin de la competencia. Raishin se relajó, su tensión se disipó.

Los estudiantes en la galería bostezaban mientras se retiraban. Echando un vistazo de soslayo a los miembros del comité ejecutivo que estaban limpiando, Yaya soltó un suspiro de alivio.

“Qué bueno que no pasó nada al final. Raishin, deberías volver rápido al dormitorio y descansar.”

“No. Todavía no voy a volver.”

Mientras decía eso, empezó a caminar.

“¿Eh? Por favor espera un minuto. ¿A dónde vas?”

“Bueno, hay una chica que quiero ver antes de ir a dormir.”

Se oyó un extraño crujido mientras Yaya de repente cesaba todo movimiento.

“Espera… ¿Yaya? No es lo que piensas, ¿ok? Sólo quise que sonara cool— ¡Espera! ¡Cálmate!

Sus ojos se abrieron de par en par. Antes de que Yaya le hiciera algo, Raishin salió corriendo, escapando del peligro.




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