Capítulo 6.5

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El sonido de la explosión llegó hasta el lugar donde estaba Charl.

El suelo retumbó, seguido de un violento viento. La tensión empezó a esparcirse entre los miembros del comité disciplinario.

“¿Qué fue eso?” “Sonó como si viniera del Locker.” “¿Le pasó algo a la asistente del jefe?”

Félix levantó su mano para apaciguar la tensión.

“Equipos C y D diríjanse a esa dirección. Seguramente haya alguna clase de problema en donde está Lisette. Definitivamente necesitará refuerzos. El resto de ustedes retírense y formen un cordón a cincuenta metros de aquí.”

Uno de los miembros del comité disciplinario se sorprendió por la orden, y habló.

“Jefe, ese es un movimiento arriesgado. ¡Tu oponente es T-Rex!”

“Estaré bien. Después de todo yo también soy un miembro de las Rounds—”

Félix sonrió, como lo hacía usualmente.

“Y además mi autómata acaba de llegar.”

En el momento justo, algo apareció detrás de Félix. O mejor, sería más preciso decir que algo estaba descendiendo detrás de él. Era una silueta femenina, y aterrizó con un suave sonido.

Era una autómata que vestía armadura— si tuviera que resumirse en una sola palabra, sería una Valkyria. Tenía una armadura anticuada y cargaba una gran espada. El casco le cubría todo el rostro, por lo que parecía alguna clase de demonio enmascarado.

(¿Esta es… la autómata de Félix?)

Era la primera vez que Charl la veía en persona. Parecía ser la primera vez también para los miembros del comité disciplinario, ya que la miraban de manera fascinada. Sigmund con cautela, soltó un ligero gruñido.

“Ahora todos, por favor retrocedan.”

Los miembros del comité disciplinario se miraron entre sí, vacilando.

“Jefe, esa es una orden que no podemos cumplir. El enemigo no sólo es T-Rex, ella también es Cannibal Candy—”

“¿Todavía no lo entienden?”

La voz de Félix se congeló de repente.

De manera inimaginable al Félix normal, su voz ahora era tan fría como el hielo.

“Van a estorbarme, es lo que trato de decir.”

Todos se congelaron. Estaba claro para ellos lo que estaba a punto de pasar.

Siguiendo las órdenes de Félix, se dividieron en un círculo, alejándose en las cuatro direcciones.

Sus presencias rápidamente se perdieron en la distancia. Eventualmente, el área alrededor de Charl y Félix se quedó en silencio, y Félix habló con calma, con su usual sonrisa en el rostro.

“Tengamos una larga y linda conversación, Charl.”

Su corazón se enfrió. Esa sonrisa de siempre ahora instalaba miedo en ella, y le preguntó,

“… ¿De verdad crees que soy Cannibal Candy?”

“Por supuesto, lo digo en serio. Sería un problema si no fuera en serio.”

¿—Qué quiso decir con eso?

Sin embargo, antes de que pudiera expresar sus dudas, Félix continuó hablando.

“Honestamente, el plan original era que él— Raishin Akabane te derrotara. Logré atraerlo con éxito bajo el pretexto de que habías desaparecido… al menos esa parte marchó sin ningún problema. Bueno, ya no importa. Podría decir que ya ha hecho suficiente por mí.”

“… ¿Raishin?”

Ella tuvo una sensación desagradable. Sintió que se le secaba rápidamente la garganta mientras preguntaba,

“… ¿Le hiciste algo?”

“Sólo me encargué de él. Mis camaradas se encargarán del resto.”

“¡¿Lo mataste?!”

“No lo maté. Sólo lo lastimé, y a su muñeca.”

“¡¿Por qué…?!”

“Estaba realizando actividades subversivas dentro del Locker.”

“—!”

“En primer lugar, el tener que hacer eso fue apenas una ligera modificación del plan. Todavía tenía valor para mí, es una lástima que haya tenido que hacer eso. Si él hubiera abierto mi locker, entonces todo estaría bien, pero tuvo que ir y abrir el único locker que yo no quería que nadie abriera— así que no podía dejarlo andar por ahí libremente.”

¿Valor? ¿Locker?

Charl no tenía idea de lo que estaba hablando.

El cerebro de Charl estaba reproduciendo las distintas frases que Félix había dicho recién.

Raishin fue atraído— ¿porque me estaba buscando a mí?

“¡¿Por qué?! ¡No lo entiendo! ¡En primer lugar, tú fuiste el que lo metió en todo este asunto!”

“… Oh, Charl. Y pensar que te valoré tanto. No eres muy rápida para pensar, ¿no?”

Félix suspiró. Dedicándole una mirada con desdén, se encogió de hombros.

En ese momento, como si una bombilla se hubiera encendido sobre su cabeza, Charl finalmente entendió.

Por fin pudo ver la pintura completa. Aunque no quisiera creerlo, era el peor de los escenarios.

Se mordió los labios. Le temblaron las rodillas. Hablando lentamente, como si estuviera emergiendo de un estado de confusión,

“¿Tú… me… utilizaste…?”

“Era una oportunidad demasiado buena como para desaprovecharla, Charl. Si quieres odiar algo, odia el hecho de que estuvimos destinados a conocernos. Maldice a los cielos por ponernos a ti y a mí en la academia en este año.”

No… Félix negó con la cabeza como diciendo.

Como una grieta gigante en la tierra, una sonrisa seca emergió en el rostro de Félix.

“Lamenta el hecho de que tu Raster Cannon sea similar a mi Predador.”

Finalmente, Charl entendió todo.

La situación había sido así todo este tiempo.

Todo lo que pensó que sabía en realidad era al revés.

Félix no mostró nada de bondad por Charl al ser similares sus artes mágicas.

Era porque sus artes mágicas eran similares que él trató de acercarse a ella.

Todo había sido cuidadosamente calculado.

Él fingió preocupación por Charl para acercarse a ella.

Todo lo que le dijo estaba preparado meticulosamente. Su amabilidad había sido una farsa.

Él iba a tenderle una trampa a Charl con todos sus pecados, y la mataría como Cannibal Candy— Ese fue su engañoso plan todo este tiempo.

¡Félix era Cannibal Candy!

En ese momento, el mundo de Charl se desmoronó literalmente, cayendo en la oscuridad.

No había sonido, ni luz; todo se había desvanecido. Sus músculos se sentían como si hubieran sido reemplazados por plomo, un peso muerto que caía sobre ella.

¿Quién creería la versión de los hechos de Charl?

Sería su palabra contra la del jefe del comité disciplinario. Toda la evidencia apuntaba convenientemente a ella. De hecho, puede que haya alguna evidencia fabricada para apoyar el caso.

No había una sola persona que le creería, que la entendería, o que la defendería. Incluso ahora recordaba el consejo de Sigmund sobre hacer amigos, pero era demasiado tarde.

Algo cálido empezó a caer por sus mejillas.

Sus emociones se enfurecieron dentro de ella. Sin embargo, no había nada que pudiera hacer, y tuvo una extraordinaria sensación de impotencia. Sollozando como un bebé, todo lo que Charl podía hacer era dejar que sus lágrimas fluyeran.

“Esto… es demasiado cruel…”

“Es lamentable. Como consuelo, te contaré todo por lo menos.”

“¿Pero por qué…? ¿Por qué tú…?”

“No seas estúpida. ¿Qué otro motivo habría para inscribirse en esta academia?”

El tono de Félix era ligero y fresco.

“Para ser el Rey Mago, por supuesto. Voy a convertirme en el rey del mundo mágico.”

Charl sintió como si un puño se hundiera en ella. Sintió que su cerebro se bloqueaba y que sus sentidos se atenuaban.

Félix tenía una sonrisa en su rostro, y su gentil tono era como su yo de siempre.

“La Fiesta Vespertina es una lucha despiadada por la supervivencia, donde la persona que elimina todos los obstáculos en su camino obtendrá todo— eso es lo que siempre te gustó decir.”

“…”

“Me gustaba esa parte de ti. De hecho, estaba de acuerdo contigo de todo corazón. Es sólo que—”

Sus ojos se volvieron fríos al terminar su oración.

“—había algo de ti que no podía soportar. — Tu ingenuidad.”

Extendió su mano hacia la autómata junto a él.

Energía mágica emanó de su palma, conectándolo con su títere y poniéndolo en marcha.

El circuito mágico empezó a activarse. Con la autómata como conductor, la energía mágica de Félix se expresó como un fenómeno de alteración física.

La energía invisible comenzó a acumularse, antes de ser liberada.

En un destello, un torrente de luz se disparó desde la espada del títere.

En realidad— era un destello de agua.

Como una flecha, el feroz torrente de agua voló directo a ella. El agua tomó la forma de una aguda lanza, apuntando directo a la frente de Charl.

Sigmund entró en acción, usando su pequeño cuerpo como escudo para proteger a Charl.

El torrente le abrió la carne, haciendo que saliera sangre a chorro y se derramara en el piso. El pequeño dragón fue mandado a volar, colapsando contra el suelo.

“¡¿Qué estás haciendo, Charl…?! ¡Apresúrate y ayúdame…!”

Sigmund le gritó. Sin embargo, su voz no llegó a sus oídos.

Félix preparó su próximo ataque, concentrando su energía mágica. Ni siquiera eso entraba en el campo de visión de la chica.

Charl permaneció allí en el piso, sin poder hacer nada más que llorar.

Su mente estaba nebulosa, pero una cosa se destacaba del resto.

¿Cómo voy a disculparme?

Si sólo era ella, estaba bien. Este era un castigo para ella por su ingenuidad.

Sin embargo, los planes de Félix también habían involucrado a alguien además de Charl.

Debido a mi estupidez, esos dos—

Él era una persona ruda, pero sin malas intenciones.

Su autómata también, se vio involucrada en este embrollo.

Ahora ellos iban a sufrir por su culpa.

“Raishin… lo siento—”

Justo cuando la disculpa de Charl salió de su boca, el destello de agua indicaba que algo atravesaba el aire.

Adoptando una forma mortal, el agudo final estaba a punto de perforar a Sigmund y a ella—

Sin embargo.

Un sonido metálico llegó a sus oídos.

Ella volvió a la realidad. Alzando la cabeza reflexivamente, la vista más bella apareció ante sus ojos.

La luz de la luna brillaba de manera deslumbrante, reflejada a través de las gotas de agua.

El chorro de agua con forma de lanza fue bloqueado por ellos, dispersándolo sin causar daños.

Dos sombras aparecieron frente a Charl.

La que detuvo la lanza de agua era una chica delgada y pequeña.

Directamente detrás de ella, con su mano en su espalda, estaba un joven.

Sus vendajes revoloteaban en el viento, al igual que el cabello de la chica. Todo su cuerpo estaba empapado de sangre, la severidad de sus heridas era obvia para Charl incluso bajo la oscuridad de la noche.

“No te disculpes, idiota.”

Dándole la espalda que estaba manchada con sangre, su voz fue seca, pero había una extraña calidez en ella.

“No hay nada que hayas hecho para que tengas que disculparte.”

Él miró fijamente al enemigo.

Para proteger a Charl, él iba a luchar.




Traductor al Inglés: Hayashi (Nanodesu Translations)
Traductor al Español: nahucirujano
Corrección: nahucirujano

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