Capítulo 2.4

Página Anterior     *     Página Siguiente

Al final, el juego de escondidas de Raishin y Yaya continuó todo el camino hasta el edificio de la facultad de física.

Habiendo alcanzado la entrada, los dos se quedaron en el piso.

“¿Por qué estás escapando, Raishin…?”

“¡Porque me estás persiguiendo!”

“¡Pero eso es porque Raishin salió corriendo primero!”

Ambos hablaban entre jadeos. Conforme sus voces se callaron y su respiración volvió a regularizarse, sus oídos fueron invadidos por un silencio atronador.

Las luces estaban apagadas. Como se esperaba al ser esta hora, no había ni un alma en los pasillos.

Raishin se levantó y empezó a caminar por el pasillo, confiando en su borrosa memoria para guiarse.

Subiendo las escaleras, llegaron al piso más alto, que dejaron aparte exclusivamente para los profesores. Podía sentir la presencia de otros, pero seguramente no eran espíritus ni investigadores entusiastas… ¿verdad?

Caminando por el pasillo tenuemente iluminado, se detuvo en frente de cierta habitación.

Revisó el nombre sobre la placa. El nombre de una chica que quería ver estaba escrito en ella.

Golpeando la puerta, se oyó en voz baja un “Entra”, y Raishin abrió la puerta.

Ingresando, si tuviera que describir la habitación en una palabra, esa sería ‘nido’.

La habitación era un desorden total. Aun cuando la residente de la habitación era mejor descrita como una persona ordenada, había pilas altas de revistas académicas por todas partes. Había documentos y cuadernos desparramados. También había libreros, los libros no sólo se ubicaban verticalmente, sino algunos estaban dispuestos horizontalmente y ocupaban cualquier espacio vacío. Había tantos libros que algunos de ellos estaban amontonados sobre el sofá.

“¿Qué quieres a esta hora de la noche?”

Girando sobre su silla, la dueña del desorden— la habitación volteó a verlo.

Bata blanca y cabello rojo, era Kimberly, la profesora.

“Hay algo que necesito preguntarle, profesora.”

“Así que finalmente has despertado tu interés por los estudios— como si eso fuera posible. Bueno, esperaba que aparecieras tarde o temprano de todas maneras. ¿Ya te has recuperado?”

“Sí. Ahora estoy completamente bien.”

Se rió como si su mentira acabara de quedar expuesta. Sin embargo, Kimberly eligió no sermonearlo por su insensatez.

“Escuchemos tu pregunta. Yaya, hay una olla por ahí que puedes usar para hacer té.”

“Ah, ok.”

La olla estaba encima de la mesa. Moviendo a un lado las latas, botellas y cajas de frituras que estaban en la mesa, Yaya cuidadosamente tomó la olla para no derribar la montaña de libros.

“Toma asiento, Segundo Último. —Entonces, ¿qué pasa?”

“Mientras usted es una profesora en la academia, también es miembro de la asociación de magos.”

Tomando asiento en el polvoriento sofá, inició con una declaración con tintes de ataque sorpresa.

“La razón por la que mi excursión ilegal quedó encubierta y los autómatas de Frey y Loki no fueron confiscados fue gracias a usted, ¿no?”

“No veo ningún sentido en ocultarlo ahora. Sin embargo, no es algo que me gustaría que se esparciera por ahí. Si cuentas mi secreto, puedes esperar que todos los favores que te he hecho se esfumen.”

“Estoy en deuda con usted. Además puede quedarse tranquila de que me lo llevaré a la tumba.”

“Oh, qué admirable. No es propio de ti.”

“Es totalmente propio de mí. Como puede ver, soy un hombre de honor.”

“Desearía que tomaras esa actitud y la aplicaras en tus exámenes.”

Raishin puso una cara que lucía como la de alguien que acababa de llenarse la boca con mostaza.

“Continúa. ¿Qué quieres preguntarme?”

Hubo un agudo destello en los ojos de Kimberly. Raishin sintió que no necesitaba gastar tiempo en un prefacio con ella. Saltando directamente a la cuestión, le preguntó,

“¿Alguien está controlando a Charl?”

“¿Oh? ¿No piensas que destruyó la torre del reloj por propia voluntad?”

“Ella es excesivamente violenta, tiene a exagerar las cosas, y frecuentemente depende de la fuerza de Sigmund.”

Mientras miraba directamente a Kimberly, Raishin continuó con convicción en su voz.

“¡Pero no es la clase de persona que usaría el poder de Sigmund para matar!”

“… Pero esos son los hechos. Charlotte fue la que destruyó la torre del reloj.”

“¿Cuántas muertes hubo?”

“Afortunadamente, cero. Pero hubo varios heridos.”

“Ve, ella no es la clase de persona que mataría… Entonces, ¿quién fue el objetivo?”

“Estás siendo inusualmente avispado hoy. Todavía estamos en medio de la investigación, pero seguramente—”

Se acercó ligeramente a él y bajó la voz hasta ser un susurro.

“Era el director, Edward Rutherford.”

Los ojos de Raishin se abrieron del asombro. Incluso Yaya, que estaba trayendo el té, ahogó un grito por la sorpresa.

“… ¿Charl le guarda algún rencor al director?”

“Nop. Es más como dices tú, alguien la está usando.”

“¿Quién?”

“¿Quién crees que es?”

Respondió su pregunta con otra pregunta. Kimberly parecía como si estuviera tratando de ponerlo a prueba.

Raishin no tenía idea sobre el funcionamiento interno de la academia. Pero Kimberly no parecía ser del tipo de persona que hacía preguntas incontestables. En ese caso, ¿ya sabía él la respuesta…?

Raishin quedó inmerso en sus pensamientos. Si el director moría, ¿quién se beneficiaría más?

Dentro del ámbito de su limitado conocimiento, el único que posiblemente podría guardarle rencor al director era—

“Félix… Ya veo, la familia Kingsfort…”

Kimberly sonrió como un gato, asintiendo satisfecha.

“Esa es una teoría extremadamente posible.”

“¡Pero eso es ridículo!”

“Eso no es verdad. Por ejemplo— durante la ceremonia de la tarde, un mensajero secreto de la familia Kingsfort se escabulló y tuvo una reunión secreta con el director.”

La afirmación de Kimberly debe tener un significado oculto detrás de sí.

“Un mensajero secreto… ¿qué es eso?”

“Como su nombre implica, es un mensajero que lleva un comunicado secreto. Últimamente, ha habido muchas conversaciones a puertas cerradas. Parece que sucedió algo entre el gobierno Británico y el director.”

“… Sin importar como lo mires, es extraño. Si iban a apuntar a alguien, ¿por qué no apuntarme a mí?”

La persona que trajo vergüenza a la famosa casa de Kingsfort fue Raishin. En lugar de matar al director, sería mejor que ordenaran su propia muerte, así tomarían venganza de Charl y Raishin al mismo tiempo.

“Eso es demasiado simple para una venganza.”

Jugando con su vaso de té rojo, Kimberly refutó.

“Escucha atentamente, Segundo Último. A diferencia de ti, que te dejas llevar por las emociones todo el tiempo, los adultos primero evalúan algo antes de decidir como actuar.”

“… ¿Qué es ese algo?”

“Beneficios.”

Tan vulgar como sonaba, tenía razón absolutamente.

“Si fueran a matarte a ti, podrían lograrlo sin problemas. Sin embargo, hacer eso no les traerá ningún beneficio en absoluto. Si fueras un Kingsfort, ¿cuál sería la cosa número uno que querrías más?”

“… ¿Restablecimiento?”

“Exactamente. Restaurar el honor de su nombre significa que Sir Walter será capaz de volver a entrar al mundo político. Con el fin de lograrlo, tienen que ‘borrar’ la razón de su caída.”

Entendió. Si miraba la cadena de eventos que llevaban hasta ahora con este nuevo punto de vista en mente…

“Fue el director el que denunció a Félix como Cannibal Candy.”

“Así es. Puede que sea mi análisis el que lo confirme, pero la persona que expuso los crímenes de Félix y los denunció públicamente fue el director. Ahora incluso se dice que mi juicio estaría influenciado por las intenciones del director.”

“Entonces si no pueden comprarlo— ¿quieren eliminarlo y esparcir una teoría conspirativa? Eso es estúpido. Asesinar al directo es como admitir que son culpables.”

“El punto es hacer que algo blanco y negro pase a un área gris, aun si tienen que recurrir a medidas duras y groseras para lograrlo. De hecho, usar métodos duros puede que sea más efectivo en términos de silenciar a los cobardes que hay allí afuera para que no levanten sospechas.”

Raishin rechinó los dientes. Era desagradable admitirlo, pero la justicia no tenía poder en este mundo. En cambio, se consideraba justicia a aquellos que tenían poder.

“Los Kingsfort son famosos y reconocidos como filántropos, y son una familia muy querida. Por otro lado, desde aquel escándalo hace algunos años, los Belew han sido una familia despreciada—”

“¿Escándalo?”

“¿No lo sabías? Durante una excursión de cacería con el príncipe heredero, el preciado perro autómata del conde enloqueció, e hirió al príncipe Edmund casi hasta matarlo.”

“¡—!”

“La casa Belew es un enemigo de la Familia Real. Además, la opinión pública puede ser muy variable. Muestra el más mínimo ápice de inconsistencia, y ellos llenarán el resto de los espacios en blanco con lo que quieren pensar.”

“Encima de eso, si Charl es expuesta como la culpable…”

“Sería un giro completo en términos de quién es el villano. Si puedes hacer que los que escribieron sobre el escándalo luzcan como ‘periodismo amarillista que escupe basura’, entonces todos sus oponentes políticos se convertirían en ‘tontos que fueron manipulados por los medios’. Los Kingsfort serían capaces de silenciar las voces discordantes en todas partes, y recuperar su posición social y posiblemente florecer incluso con más brillo que antes.”

Raishin apretó los puños tan fuerte que sus uñas se clavaron en su piel.

Su impotencia se sentía como un puñetazo en el estómago. Finalmente se dio cuenta de por qué Shouko le había prohibido todas sus acciones. Raishin era meramente un pequeño individuo. Una existencia débil e inútil.

Viéndolo con una mirada fresca, Kimberly habló con frialdad.

“Segundo Último. Mantente al margen de este asunto.”

“¡¿Qué—?!”

“No dejes que la sangre se te suba a la cabeza. Terminarás emitiendo malos juicios. Eventualmente, uno de esos malos juicios terminará costándote la vida.”

“¡¿Cómo puedo echarme atrás ahora?! Si los Kingsfort están actuando, con más razón yo—”

“Desprecio a los idiotas. ¿Todavía no lo entiendes? Te lo estoy diciendo, no tienes evidencia para respaldarlo.”

Raishin sintió sudor frío cayéndole de la cabeza.

Ella tenía razón. No había siquiera una pizca de evidencia que podría vincular a la familia Kingsfort con este caso, y tampoco había evidencia de que alguien estaba controlando a Charl.

“Lo que acabo de decirte es una mera conjetura. Si desatas un incidente sólo porque tus emociones te superan, pondrías a las hermanas Belew en una posición desventajosa. ¿Lo entiendes ahora?”

“…”

“Tranquiliza tu cabeza, y actúa más como un adulto. Este no es momento para comportamientos infantiles.”

“… En ese caso, no habrá problemas mientras tenga evidencia, ¿no?”

Sus miradas chocaron.

Kimberly miró a Raishin, quien la esta viendo directamente, como si estuviera tratando de determinar algo. Finalmente,

“Así es. Si tienes evidencia, entonces no habría problema.”

Se rió como si lo hubiera dicho en un tono de voz instigador.




Página Anterior     *     Página Siguiente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: