Capítulo 3.4

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Para cuando Raishin volvió al dormitorio, ya había pasado una hora.

“Estoy de regreso. ¿La habitación sigue en una pieza, Yaya?”

Al entrar con cautela al cuarto, Yaya se lanzó volando hacia él en lágrimas.

Agachándose de repente, ella se aferró con fuerza de la cintura de Raishin.

Sin dejarle decir nada al respecto, empezó a bajarle el cierre de los pantalones. Raishin la golpeó en la cabeza, poniendo fin a su imprudencia.

“~~~~”

“¿Qué sucede contigo tan de repente? ¿Ocurrió algún error desconocido o qué?”

Menospreciada, Yaya continuó con sus ojos negro azabache llenos de lágrimas.

“¡Por favor quítate los pantalones, Raishin! ¡Podemos hablar después de eso!”

“¡¿Eres alguna clase de ladrón?! ¡E incluso los ladrones piden cosas menos cuestionables, ¿sabes?!”

“Sólo hay una manera de saber si esa zorra hizo algo. ¡Tendré que confirmarlo por el olor!”

“¡Claro que no! ¡¿Tan retorcida es tu vista sobre los demás?!”

Raishin se quitó de encima por la fuerza a Yaya, quien se había adherido con terquedad a él.

Yaya rompió en lágrimas, pero Raishin no estaba de humor para jugar, así que la ignoró.

“Entonces, ¿pudiste hablar con Shouko?”

“Uu, Uu… Komurasaki ya envió un mensaje.”

“Eso fue rápido. ¿Y?”

Yaya sollozó, limpiándose los ojos y hablando de manera titubeante.

“Los superiores militares dieron la orden de ‘proceder’ con el plan…”

Para ser honestos, era inesperado. Raishin se quedó en silencio.

“Raishin… ¿no estás satisfecho con eso?”

“Soy la mascota de los militares. Si me dicen que lo haga, entonces tengo que… sin embargo,”

Miró a Yaya en busca de confirmación.

“¿De verdad podemos confiar en él?”

“¿Te refieres a Félix?”

“Todo es muy sospechoso. Dijo que me daría un boleto de entrada— ¿acaso tienen ese tipo de autoridad?”

“Bueno, de acuerdo a lo que dijo Komurasaki…”

Yaya levantó la vista al techo, tratando de recordar lo que le habían dicho.

“Respecto a la familia Kingsfort, ellos tienen conexiones con la Agencia de Inteligencia Británica, y son unos de los miembros más influyentes de la Casa de los Señores. El líder de la familia es Sir Walter. Luego de que la difunta reina falleciera, él se convirtió en uno de los líderes del Gran Imperio Británico, ejerciendo muchísimo poder— Incluso en la academia esa clase de influencia no puede ser ignorada.”

Ya veo, investigaron tanto en un período tan corto de tiempo. Como era de esperarse de los militares. Naturalmente, enviaron la orden de ‘proceder’ luego de considerarlo de manera cuidadosa.

Además, era exactamente como el propio Félix dijo. Aun sin la recomendación del comité de disciplina, si derrotaba a Cannibal Candy eso elevaría su perfil de un solo golpe. Lo que significaba que el comité ejecutivo de la Fiesta Vespertina no sería capaz de ignorarlo.

Una gran cantidad de estudiantes se había reunido en la escena del incidente también. A partir de eso, se notaba claramente el interés por este incidente. Félix no había mentido.

Así que en resumen— el problema era cómo iba a derrotarlo.

O mejor dicho, la cuestión más urgente era si podría encontrar a Cannibal Candy en primer lugar.

Si quería conocer los detalles más finos tendrá que preguntárselo a Félix; si Cannibal Candy era alguien fácil de encontrar, entonces los miembros del comité de disciplina (y quizás los guardias de seguridad en el campus) lo habrían exterminado hace mucho tiempo.

(Parece que tendré que empezar a rastrearlo… ¿podré siquiera lograrlo antes de que empiece la Fiesta Vespertina?)

Perdido en el mar de sus pensamientos, volvió a la realidad con un sonido similar a un aleteo.

Una sombra con forma de ave descendió en la repisa de la ventana, y empezó a golpear el vidrio.

Frenando a Yaya, que había entrado en alerta, Raishin rió mientras le daba la bienvenida a su visitante.

“Yo, Sigmund. ¿Charl te envió aquí por un recado?”

“No, vine aquí por propia voluntad. Quería disculparme por lo de antes.”

Los ojos de Sigmund se dirigieron a la mano de Raishin, en la que todavía estaban presentes las marcas de los dientes.

“No te preocupes por eso. En primer lugar yo fui el que empezó todo eso de todas maneras— espera, si viniste aquí a disculparte, ¿dónde está Charl?”

En ese momento, Charl había liberado energía mágica. Sigmund no tenía intención de morderlo; fue por la intención de Charl que él lo hizo.

Sigmund bajó su pequeña cabeza, suspirando como pidiendo perdón.

“No pienses mal de ella. Normalmente, no es el tipo de chica que usaría Fuerza sobre mí.”

“Probablemente estaba alterada. Bajo esas circunstancias, incluso un gato o un perro hubieran mordido si los tocaran.”

“¿Un gato? Esa es la descripción perfecta para ella.”

Él no sabía cómo leer las expresiones de un dragón, pero podría jurar que Sigmund sonrió irónicamente.

“Charl es…”

Era un tema difícil del que hablar. Eventualmente, Sigmund se decidió,

“Ella cuenta con algunas circunstancias únicas detrás de sí. Ocasionalmente, se pone hipersensible. Es propensa a cometer errores. Y nunca es honesta. Sin embargo, su corazón es tierno y gentil, tiene interés en las artesanías y es una chica inofensiva.”

Raishin dudaba de lo que escuchaba. ¿Artesanías? Artesanías significaba… coser y tejer, ¿cierto?”

Wow. No encajaba con ella para nada.

“¿Por qué me cuentas todo esto?”

“Yo mismo me lo pregunto. Supongo que sólo quería contártelo, eso es todo.”

¿—Qué se supone que significa eso?

“Voy a retirarme. Nos vemos luego, Raishin.”

Sigmund despegó desde la repisa de la ventana. Sus movimientos ágiles y ligeros no lo diferenciaban de un ave. Cuando estaba en su forma de dragón pequeño, parecía que sería capaz de volar por sí mismo sin usar energía mágica.

Viendo su sombra desaparecer en la distancia, Raishin recordó su conversación con Lisette.

“Me siento un poco incómoda al decirte esto, pero—“

Más temprano, dentro de una sala de conferencias desierta, Lisette empezó a hablar titubeando.

“—por favor, ten cuidado con Charlotte.”

“— ¿Por qué?”

“Su código de entrada es Tyrant Rex. Los estudiantes la llaman T-Rex— ¿sabes por qué?”

“Nop.”

“Originalmente, ese nombre no era usado para referirse a ella, era el apodo de su autómata.”

“¿Sigmund?”

“Ese autómata es una Bandoll.”

Como se esperaba, Raishin se quedó en total silencio ante la revelación.

Bandoll. Oír esa palabra siempre acarreaba recuerdos no placenteros dentro de Raishin.

“Hay una leyenda que pasó de generación en generación en la familia Belew. El primer Lord de la casa Belew escaló una peligrosa montaña donde derrotó y domesticó al violento dragón, Sigmund, convirtiéndolo en su sirviente. Por su logro fue nombrado vizconde, y desde entonces él y sus descendientes han trabajado junto a Sigmund.”

“Una montaña peligrosa, huh… Eso es bastante típico.”

“De acuerdo a la leyenda, él devora personas, incendió ciudades, realizó todo tipo de hazañas malvadas. Incluso ahora, necesita consumir carne viva periódicamente para mantener su cuerpo.”

“Él come pollo.”

Raishin dijo en una voz que apenas pudo oírse. Ya estaba perdiendo interés en la conversación.

En resumen, todo lo que dijo eran chismes maliciosos. Malos rumores en torno a Charl y Sigmund.

“Las Bandolls son una existencia maldita, en términos de sus características así como las situaciones absurdas que crean.”

“Ese parece ser el caso.”

“Cosas como el beber sangre, comer carne humana, sólo pudiendo operar en medio de la noche— o deleitándose masacrando.”

“Esa es una manera de hablar demasiado indirecta. ¿Qué intentas decirme exactamente?”

“¿Todavía no lo entiendes? ¿Tu cerebro se infectó con gusanos?”

“Tratas de decir que me odias, ¿no? ¿Me odias al mismo nivel que odias a una oruga peluda?”

“Llegamos a la conclusión de que quizás Cannibal Candy sea una Bandoll.”

Él se preguntaba si realmente sería así.

Por alguna u otra razón Raishin no estaba de buen humor mientras apartaba sus ojos del rostro de Lisette.

“¿Tienes alguna pregunta?”

“Sí, yo—“

Un aire frío y violento lo despertó de su ensueño.

Volteando, notó que Yaya lo estaba mirando fijamente con ojos más oscuros que un eclipse solar.

“Raishin… Estabas pensando en esa zorra, no…”

“… Por qué tu intuición sólo es buena para cosas inútiles…”

“Bueno entonces, ¿qué vas a hacer mañana?”

“Empezar la búsqueda. Ahora que la situación ha llegado a este punto, es hora de que comience a cazar a Cannibal Candy.”

Riéndose, Raishin sacudió la cabeza al corregirse a sí mismo.

“Es hora de que comencemos a cazar a Cannibal Candy. Así está bien, ¿no?”

“¡Sí!”

Una enérgica Yaya levantó las manos en señal apoyo.

Luego de eso, ella entrecerró los ojos sospechosamente,

“¡¿Podrá ser… que tu objetivo sea esa zorra…?!”

“De verdad eres alguien que no sabe cómo relajarse.”

“… ¡Tienes que quitarte los pantalones después de todo!”

Manteniendo cuidadosamente la distancia entre ambos, los dos terminaron en un impasse como si fueran una serpiente y una mangosta enfrentándose.

Parece que esta noche iba a ser otra noche en vela.




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