Capítulo 7.2

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La espalda de la persona que había defendido a Charl estaba cubierta de sangre.

Todavía estaba a mitad de un tratamiento. Debajo de sus ropas rasgadas, su piel desnuda estaba cubierta de vendajes. Dichos vendajes estaban desgarradas en varias partes, haciéndolas absolutamente inútiles. En un estado así no obstante, los vendajes no se le caían porque estaban pegados por la sangre seca.

Los pies le temblaban.

Estaba claro que no tenía sangre suficiente en su cuerpo. Aun así, Raishin había protegido a Charl.

Su visión se nubló y se cubrió la boca con las manos.

“Lo siento, Raishin… Lo siento…”

“Te dije que no te disculparas. No va contigo, chica dragón.”

“¡Pero…! Por mi culpa… ¡Terminaste tan herido…!”

“Te equivocas.”

Con una voz fuerte y severa, como si definitivamente no quisiera admitirlo, Raishin negó llanamente.

“Tú eres la que está herida.”

Un frío enojo, como una ardiente flama silenciosa, se desprendía de la espalda de Raishin.

Su enojo e intensidad envolvió el corazón de Charl, que se había roto y que estaba pisoteado.

Ligeramente, alivió un poco el dolor.

Abrazando al herido Sigmund, alzó su rostro.

“… ¿No entiendes la situación aquí?”

En frente de ellos Félix estaba viendo fijamente a Raishin y a Yaya con una mirada perpleja en su cara.

“Escúchame con atención, Raishin. La verdadera identidad de Cannibal Candy es Charl. Como jefe del comité disciplinario, tengo la obligación de capturarla y llevarla para—”

“Heh. Esta actuación es terriblemente pésima, incluso el escenario es de tercera.”

El rostro de Félix se torció.

Mientras miraba a Félix, Raishin reprimió cualquier emoción en su voz mientras hablaba.

“Sin importar cuántos enemigos tenga— incluso digamos, que hubiera diez de ellos, ella no mataría a ninguno.”

Recordó el día en que la conoció la primera vez.

Como resultado de aquella batalla, estaba claro que Charl no había matado ni a un autómata.

“Raster Cannon es un ataque con un gran rango que es extremadamente difícil de controlar. El poder detrás de él tampoco es poco. Con eso en mente, requiere mucha habilidad para no matar a nadie, aunque hubo varios de ellos alcanzados por el estallido. Los enemigos la habían atacado por sorpresa de manera cobarde— Ninguno habría tenido objeciones o quejas si ella los mataba allí en el transcurso de darle la vuelta al marcador.”

Finalmente, Raishin declaró en voz alta.

“Aunque ella misma estaba en peligro, seguía preocupándose por la vida de sus enemigos— no hay manera que alguien así pueda ser Cannibal Candy.”

En ese momento, el corazón de Charl se llenó de una inmensa calidez, como si el sol estuviera brillando directamente sobre él.

Siempre pensó que estaba sola.

A su alrededor sólo había enemigos. Cosas como amistad y confianza eran conceptos que no estaba destinada a tener.

Sin embargo—

Incluso ahora había alguien que la entendía y que creía en ella.

Félix miró con decepción a Raishin, antes de empezar a reír.

Su despreocupada voz tenía una pizca de provocación al preguntarle a Raishin.

“En ese caso, ¿qué planeas hacer?”

“Obviamente, voy a derrotarte y a poner fin a la locura de Cannibal Candy.”

Junto a Raishin, Yaya se preparó, acomodando su postura.

Hubo un destello agudo en los ojos de Félix.

“… ¿Quieres enfrentarme a mí?”

“Sí. A ti y a Lisette, que se encuentra a tu lado.”

Charl no podía comprender lo que Raishin acababa de decir.”

Tímidamente, le preguntó a Raishin,

“¿Acabas de decir Lisette…?”

“Exactamente como dije. Esa persona de ahí estaba sirviendo como la asistente del jefe hasta ahora.”

“Pero usaba un arte mágico… así que es una autómata, ¿sabes?”

“Siéntate y mira con calma. Voy a aplastar ese feo casco y a exponer su rostro para que lo veas.”

Félix resopló.

“Estás alardeando bastante, Raishin. Si crees que de verdad puedes quitárselo, inténtalo, te reto a—”

“Suimei Shijuuhachishou.”

Él oyó y vio como Yaya reconoció la orden desde lejos, en frente de él.

A los ojos de Charl, parecía como si Yaya se hubiera vuelto invisible. Le tomó un tiempo darse cuenta de que sólo era una postimagen que quedó en su retina.

Era como un feroz ventarrón. De un solo salto, se acercó a la autómata enemiga y atacó.

Sin embargo, el enemigo no era ningún holgazán. La Valkyria blandió su espada, interceptando a Yaya.

El intercambio tuvo lugar en un instante. Yaya usó una mano para atrapar la espada, antes de extender la otra severamente hacia la autómata.

La Valkyria alejó el cuello para evitar el golpe, pero los dedos de Yaya rozaron su casco. La parte de la máscara de desprendió como si hubiera sido arrancada.

Yaya dio un gran salto hacia atrás, dando un salto mortal hacia atrás mientras aterrizaba. Cuando sus pies tocaron el suelo, la máscara de la Valkyria cayó al piso, revelando su rostro para que todos los vieran.

Era un rostro sin emociones y poco sociable.

Sin lugar a dudas— era el rostro de Lisette Norden.

Charl abrió grandes los ojos. Trató de decir algo, pero sus palabras no pudieron salir y se quedó en silencio.

“Calma, Charl…”

Sigmund le susurró con serenidad a una impactada Charl.

“El rostro de un autómata puede cambiarse fácilmente a voluntad… Lisette Norden definitivamente fue humana en algún momento… Lo más seguro es que haya sido asesinada y que él la haya reemplazado por su autómata…”

Era fácil hacer que el rostro de un autómata fuera similar al de un humano. La tecnología y las técnicas actuales permitieron la creación de articulaciones y la sensación de la piel muy similar a la de una persona normal.

Félix había modificado a su autómata, y la había traído a la escuela para que reemplazara a Lisette Norden.

Había engañado a todos. Al comité de disciplina, al casero, a los profesores. Y además, a Charl.

Mientras sentía que todas las cosas en lo que había creído se desmoronaban una tras otra, Charl empezó a temblar al tiempo que su consternación crecía.

Ya no sabía en qué creer.

Por el otro lado, Raishin era la imagen de la calma al hablar suavemente, con tono relajado.

“Tu máscara metálica está bien, pero creo que te ves más linda de esta manera. ¿Cuál es tu verdadero nombre?”

“No seas estúpido, Raishin. No tengo motivo para contarte algo como eso.”

“No te entrometas, Félix.  Le estoy hablando a ella, no a ti.”

Félix se quedó en silencio. Le habían herido el orgullo, y su lindo rostro se contorsionó por el enfado.

Era la primera vez que ella lo veía poner esa cara. Por primera vez en su vida, Charl experimentó el agudo dolor que la desilusión acarreaba consigo.

Lisette parece que lo estuvo pensando, antes de decirle “Eliza.”

“Ok, Eliza. Déjame preguntarte esto. ¿No quieres retirarte?”

“—”

“Una herramienta no puede elegir a su amo. En otras palabras, no has cometido ningún pecado. No te culparé por matar a toda esa gente. Por lo tanto, deberías retirarte ahora.”

Lisette—Eliza— reflexionó, antes de hablar.

“Por favor, habla sólo cuando estés dormido, gusano.”

“… ¿Es esa tu propia voluntad?”

“Parece que malentendiste algo.”

Medio segundo después, la fachada sin emociones de Eliza desapareció.

Una sonrisa malvada que parecía llegarle a las orejas surgió en su rostro.

Su violenta risa provocó que un escalofrío le bajara por la espalda a Charl mientras Eliza hablaba.

“¿Odias comer?”

“… Es un alivio oírte decir eso.”

La presencia de Raishin cambió.

La furia que ardía dentro de él— ahora era un frío instinto asesino.

Extendió su mano derecha, apoyando sobre ésta, la izquierda. Liberando energía mágica, Raishin gritó.

“¡Kouen Sanjuurokushou!”

“¡Entendido!”

Yaya se movió como una veloz bala. La enrome energía mágica que Raishin liberó ingresó en su espalda, impulsándola hacia delante a una explosiva velocidad.

Incontables arpones de agua recibieron a Yaya conforme ella avanzaba.

Los arpones fueron disparados en una rápida sucesión como una metralleta, pero Yaya no se detuvo. Sin que la lluvia de arpones la molestara, ella siguió avanzando como una bola de fuego.

Desde su posición, Charl no podía ver los sucesos claramente, pero parecía que los arpones no tenían efecto sobre Yaya. El torrente de agua que era lo suficientemente fuerte como para penetrar la defensa de Sigmund, no podía atravesar la piel de Yaya.

Yaya se aproximó a Eliza en un instante. Esquivando su espada, Yaya ajusto su trayectoria en noventa grados, saltando hacia arriba. Impulsándose, flexionó sus piernas extremadamente blancas.

Luego con toda su fuerza, cayó con los talones preparados para golpear.

El ataque de Yaya dio justo en la cabeza de Eliza de manera certera.

En ese momento, el sonido de un leve chapoteo llegó a los oídos de Charl.

Sus ojos no engañaron lo que sus oídos habían escuchado. Una gran cantidad de agua salpicó y se derramó mientras las piernas de Yaya atravesaron su cabeza.

El cuerpo de Eliza se convirtió en gotas agua que se esparcieron por todo el lugar. Aunque obviamente, ese no era el final. Las gotas de agua empezaron a unirse, formando un charco de agua. El charco de agua se elevó tomando la forma de una autómata— convirtiéndose de nuevo en Eliza.

(¿Agua…?)

Eliza no sólo era capaz de controlar el agua, su cuerpo podía transformarse en líquido.

Esto era muy similar a algo que Charl ya había atestiguado de primera mano el otro día, dentro de la academia. Quien había usado un arte mágico así era el títere que había sido devorado por Cannibal Candy.

Era una Ondina. El arte mágico con el que esa autómata estaba equipada era exactamente el mismo que el de Eliza.

¿Podrá ser que…? ¿Cannibal Candy era capaz de usar las artes mágicas de los títeres que había devorado?

“Veo que tu autómata se basa puramente en la fuerza bruta. Aunque desafortunadamente para ti, Eliza no puede ser derrotada con puñetazos y patadas.”

Mientras se reía, Félix se burló de Raishin.

“Ya he visto como peleas, y es absurdamente simplista. Gritas el ataque que vas a usar, y arremetes contra el enemigo. Un estilo muy vulgar, bárbaro y primitivo. Para compensar esta debilidad, se te ocurrió un plan de batalla. Al atacar en combinación con tu autómata, puedes implementar tácticas complicadas… Sin embargo—”

Félix agitó la mano. En respuesta, Eliza atacó.

Lanzó cuatro arpones de agua en sucesión. Todos ellos apuntando a Raishin en lugar de Yaya.

Lanzándose al piso, girando y saltando hacia atrás, Raishin esquivó los primeros tres.

Pero no fue capaz de esquivar el cuarto, que le cortó el costado del cuerpo. Raishin cayó de rodillas del dolor, haciendo presión con la mano para detener el sangrado.

“Mira, tus movimientos son lentos. Considerando el estado en el que te encuentras, es inútil que pelees de esa manera.”

“¡Raishin!”

Yaya con nervios corrió hacia Raishin. Raishin la detuvo,

“No te distraigas. ¡Kouen Nijuuyonshou!”

Canalizó energía mágica en ella una vez más. Yaya tenía una expresión de dolor en su rostro, pero obedientemente se dispuso a atacar.

Acercándose a Eliza otra vez, Yaya la golpeó y pateó.

Era un ataque feroz y violento. Agua salpicaba de todos los lugares, formando un rocío. Sin embargo, los ataques de Yaya parecían no servir. Las gotas de agua se reunían casi de inmediato, volviendo a tomar la forma de Eliza.

“Parece que no lo entiendes.”

Félix se burló, liberando un torrente de agua apuntando a Raishin.

Aunque esta vez, su ataque fue anticipado. Yaya rápidamente bloqueó la trayectoria del disparo, destruyendo el arpón de agua.

“No dejaré que pongas una mano encima de Raishin.”

Félix chasqueó la lengua. Siendo tan inteligente como él, ese disparo le dijo todo lo que necesitaba saber.

Este ataque ya no era útil.

Un arpón de agua tenía una trayectoria recta. Mientras Yaya se interpusiera en el camino, sería difícil golpear a Raishin. La velocidad de Yaya era varios niveles más alta que la de Eliza, y era tan resistente como el acero.

Era un punto muerto. A ambos lados les faltaban golpes decisivos, provocando una situación desagradable.

Aunque sorprendentemente, Félix también parecía odiar el hecho de que encontrarse en un estancamiento.

“Bueno entonces, ¿qué tal esto?”

Preparando un nuevo ataque, Yaya se concentró, pero Raishin estaba inesperadamente en el suelo.

Raishin se encontró a si mismo de repente suspendido de cabeza.

Aún con los pies para arriba, Raishin estaba siendo tironeado a la fuerza por el aire.

Una luz blanca azulada— una cadena tenía sus pies amarrados. Como si fuera un lazo, balanceó a Raishin en el aire enviándolo a volar contra un magnificente pino.

““¡Raishin!””

Charl y Yaya gritaron.

Chocando con el tronco, escupió gotas de sangre.




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