Capítulo 1.1

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“¡¿En serio?! ¡¿Cómo pudiste?! ¡No puedo creerlo!”

Era una tarde de Sábado animada. Los estudiantes estaban amontonándose en la cafetería, que estaba construida con concreto reforzado, con una pared hecha enteramente de vidrio. Dentro de este edificio moderno, la voz de una chica podía oírse con claridad.

Pertenecía a la joven chica con una belleza digna de una elfa, Charlotte Belew.

Compartiendo la misma mesa con ella estaban Raishin y Yaya. Además, un pequeño dragón— el compañero de Charlotte, Sigmund, estaba encima de la mesa comiendo un poco de pollo.

“No tienes que gritármelo tres veces.”

Raishin apartó la vista de su mirada. Charl levantó su tenedor y señaló en la dirección de Raishin,

“¿Dejaste escapar a alguien que dijo ‘Voy a asesinarte’? ¡¿Eres alguna clase de cobarde despreciable?!”

“No me llames así. ¿Qué se supone que debía hacer?”

“Hubiera contraatacado ese momento y lugar.”

“Como se esperaba, el proceso de pensamiento de la grandiosa T-Rex está en un nivel completamente distinto.”

Con una sonrisa irónica, Raishin clavó su tenedor en el pescado frito.

“Desafortunadamente, soy una persona civilizada. No voy a rebajarme a algo tan bárbaro como eso.”

“¿Tú, civilizado? ¡Ha! Eso es muy gracioso, viniendo de alguien que me atacó, y usó la violencia para tratar de robarme lo más importante para una mujer.”

“¡No lo digas de una forma tan rara! ¡La gente que está comiendo aquí se confundirá!”

Sus miedos se materializaron rápido. Los susurros estaban acompañados de ondas de hostilidad en su dirección. Incluso sin darse vuelta, podía sentir las miradas dolorosas de las estudiantes sobre él.

Yaya se mordió el labio inferior, su voz temblaba mientras se esforzaba por soltar las palabras de su boca.

“¡Raishin… tú… de verdad… hiciste eso…!”

“No le creas, Yaya. De hecho, ¿no estuviste conmigo todo el tiempo durante ese incidente?”

“¡Eso es muy cruel Raishin! ¡Aun cuando Yaya te pidió que la usaras si te sentías así!”

Yaya había estallado en lágrimas. Tratar de explicar las cosas ahora sería una pérdida de tiempo. Sintiendo una jaqueca aproximándose, Raishin se frotó ambas sienes, y continuó,

“Dejemos eso de lado por ahora.”

Decidió ignorar por completo a Yaya. Yaya exclamó “¡¿Dejar eso de lado?!” y siguió sollozando todavía más fuerte. Raishin usó su mano para cubrirle la boca, y siguió hablando.

“Contraatacar no hubiera tenido sentido. No es como si la otra parte fuera una participante en la próxima batalla de todas maneras.

“Dices eso, pero la verdad es que no tenías confianza de poder ganarle, ¿no?”

Con una sonrisa de burla en su cara, Charl sacó un cuaderno, y rápidamente pasó las páginas.

“Cabello blanco, con un perro que la sigue constantemente; sólo puede haber una persona que encaje con esa descripción.”

Señaló una de las páginas con el dedo.

“Tercer año, Frey— código de registro Rugido Silencioso. Ella estaba originalmente en el puesto 100. Subió dos puestos, y bajó uno, y ahora ocupa el lugar número 99. Tu oponente en la primera batalla.”

“¿Qué? Esa chica… ¿es una participante en la Fiesta Vespertina?”

No podía imaginarla con un guante. Su débil rostro y naturaleza tímida no encajaban con la posesión de un guante, pero más importante, no podía imaginarla con los créditos para calificar.

“¿Qué, no lo sabías?”

“Los que están en el top puede que sean capaces de recordarlo con una mirada, pero nosotros los mortales humildes tenemos que pasar por un proceso duro de memoria antes de que podamos recordar detalles así.”

“Hmph, qué franqueza tranquila. En verdad eres una persona irritantemente ruda.”

Un aura espeluznante estaba flotando alrededor de la silenciosa Yaya. Alejándola agitando su cuaderno, Charl volteó y continuó, impávida.

“Es como lo ves. Ya has demostrado tu fuerza, así que va a haber gente que quiera hacerte desaparecer antes de que empiece la Fiesta Vespertina.”

“¿Por qué pasar por todo ese problema? Como mi ‘primer oponente’, nos encontraremos en la primera ronda de todas maneras.”

“¿Eres un idiota? ¿Tienes deseos de morir? Nunca ganarás con esa clase de mentalidad.”

“—”

“Estoy muy impactada. En verdad te falta consciencia de ti mismo. Después de todo, derrotaste al jefe del comité de disciplina…”

Hizo una pausa. Un momento después, continuó con fuerza, como si estuviera usando palabras para dejar el pasado atrás.

“Derrotaste a Félix Kingsfort. Para los cien participantes de la Fiesta Vespertina, eres un caballo oscuro peligroso. Cualquiera que esté por debajo del puesto 50 te tiene miedo a ti y a tus habilidades.”

En ese momento, Sigmund alzó la cabeza, habiendo arrancado un pedazo de piel de pollo.

“Aunque probablemente sólo sean chismes.”

Estaba mirando por la ventana. Charl, Raishin y Yaya también voltearon a ver. En frente de la cafetería, la Calle Principal iba de norte a sur. Y justo en el medio de ella, alguien estaba preparando una jaula que se usaba para atrapar osos.

Aunque ya estaba cansado de él, ese cabello color perla destacaba. Y por supuesto, como esa persona no era otra más que Frey, su fiel compañero Rabi también pudo verse. Demostrando un poder impresionante que encajaba con su tamaño, Rabi estaba arrastrando la jaula hasta la posición.

Una vez que se detuvo, Frey levantó las barras de hierro, y se paró dentro.

Sacó una revista cuestionable cuya cubierta estaba adornada con una fotografía de una chica medio desnuda.

La ubicó en el medio de la jaula. Parece que la revista era un… anzuelo.

No podía creer lo que estaba viendo. No quería creerlo.

(¡¿De verdad cree que soy la clase de tipo que caería en eso?!)

Mientras Raishin permanecía allí, mortificado, como era de esperarse— como era de esperarse de ella, el seguro de las barras de hierro se soltó, y con un ruidoso golpe se cerraron.

Habiendo quedado atrapada, Frey permaneció allí aturdida por unos segundos.

Luego de unos 10 segundos, finalmente parecía asimilar la realidad de la situación en la que se encontraba. Entrando en pánico dentro de la jaula, correteó frenéticamente, con su bufanda danzando en el aire, y se cayó.

Se esforzó por ponerse de pie otra vez… Similar al incidente de la red, era terriblemente lenta.

Rabi estaba afuera, corriendo nervioso en círculos alrededor de la jaula. Parece que él tampoco era demasiado brillante.

De repente, sus orejas se levantaron. Al notar algo, Rabi volteó.

Un estudiante delgado se había detenido en frente de la jaula.

Tenía una capa de tamaño medio sobre sus hombros, y su rostro tenía una mirada elegante. No sería difícil considerarlo como un chico apuesto, pero sus ojos eran agudos, y la mirada en su rostro haría que un hombre promedio se estremeciera.

Y su cabello— era de un color perla brillante.

Detrás de él estaba un autómata grotesco que lucía como si varias almohadas de acero hubieran sido aplastadas entre sí para formar una apariencia humanoide.

Si se usara una palabra para describirlo, esa sería “Doloroso”. Protuberancias como espinosas cubrían su cuerpo, las cuales estaban cubiertas de múltiples bordes filosos. El cuerpo entero era metálico, dándole una apariencia que se veía totalmente artificial. En lugar de manos, tenía dos largas cuchillas. Las cuchillas eran aproximadamente del largo de la altura de Yaya. Probablemente eran cuchillas que se fiaban de su enorme peso para forzar su camino atravesando objetos.

Al ver al estudiante, Charl habló con una voz sorprendida.

“Es el «Emperador Espada», Loki.”

“«Emperador Espada»… ¿Te refieres al Fuego Sagrado?”

“Así es. Uno de los 13 miembros de las «Rounds», así como alguien que ha sido reconocido como un potencial rival para el «Marshal». Nunca lo han derrotado en ninguna de sus batallas de práctica. Aun cuando apenas es de segundo año, ya es uno de los 10 más poderosos de la escuela.”

“Wow. Pero cómo decirlo… se parece mucho a Frey. Especialmente el color del cabello.”

“Bueno eso es obvio. Son hermanos.”

“¿Hermanos—?”

Habiendo oído eso, cuando miró sus rostros con más atención se parecían de alguna forma. Sin embargo, no lucían como un par de hermanos que se llevaran muy bien. Parece que estaban intercambiando palabras entre sí, cuando—

De repente, Loki tomó a Frey de la bufanda, empujándola contra las barras.

Reflexivamente, Raishin se levantó. Charl se sorprendió.

“¡Espera, Raishin! ¿Estás planeando meter tu cuello ahí?”

“Sólo voy a echar un vistazo a la situación. Vamos, Yaya.”

“¡Espera! Loki no es de esos magos caballerosos. ¡Si te metes con él con tu actitud de siempre, no creas que podrás arreglar las cosas tan fácil como la vez anterior!”

Ignorando su advertencia amable, Raishin salió.

“¡Bien! ¡No seré responsable por lo que pase después!”

Charl con enojo volvió a comer su pasta. Aunque Sigmund, ya había terminado de comer, y estaba lamiendo su plato, moviendo la cola por la satisfacción.




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