Capítulo 4.5

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La ciudad de Liverpool estaba bañada de los cálidos rayos del atardecer.

Las solemnes puertas de la academia también estaban teñidas de naranja.

Debajo de esa entrada, una chica de cabello perla se encontraba parada allí con la mirada vacía.

Era Frey. Rabi estaba sentado a su lado.

El guardia estaba apuntando su arma deliberadamente hacia ellos, pero a ninguno de los dos les molesto en lo más mínimo, y siguieron mirando en la distancia. Parece que estaban esperando a alguien.

“¿Qué estás haciendo aquí?”

Abruptamente, una voz interrumpió. Asustada, miró detrás de sí. Parado detrás de ella estaba Loki. La hostilidad en su mirada era aterradora, por lo que terminó apartando la vista.

“Vuelve al dormitorio. Le estás causando problemas al guardia. ¿Qué estás tratando de hacer?”

“Uu… Estoy esperando a… Raishin.”

“Ya no regresará nunca más.”

Su shock la hizo olvidarse del miedo, y miró a Loki otra vez.

Con el rostro inexpresivo, Loki continuó.

“¿No es eso bueno para ti? Él desapareció de este mundo, y ni siquiera necesitaste ensuciarte las manos. Con lo cual, deberías ser capaz de participar en la Fiesta Vespertina sin problemas.”

“Él… ¿Está en problemas? ¿Pasó… algo?”

Su rostro se tornó de un color extraño; Frey se acercó más a Loki.

“¿Tú fuiste el responsable hace un rato del ataque a su autómata, Loki?”

“¿Y qué harías si dijera que fui yo?”

Había un destello peligroso en los ojos de Loki. Su mirada era intimidante. Frey tembló— luego como si estuviera avergonzada de su propia debilidad, se mordió el labio y volvió a mirar de manera desafiante a Loki.

“El Segundo Último no era más que una sucia rata. Se escabulló en nuestro hogar, y trató de descubrir nuestros secretos. Debido a eso, nuestro padre ordenó que lo liquiden. Ya está muerto.”

“No des por muerto a alguien así nada más.”

De repente, alguien interrumpió. Los hermanos voltearon sus cabezas simultáneamente. Del lado opuesto a la entrada, con el atardecer detrás de él, alguien se encontraba allí.

Su ropa estaba sucia y desgarrada. Su costado estaba empapado de sangre. Por alguna razón, estaba descalzo. Lucía como el sobreviviente de un naufragio. Con una expresión demacrada en su rostro, se veía muy distinto a como lucía normalmente.

Sin embargo, era sin lugar a dudas Raishin.

Los ojos de Loki se abrieron con escepticismo.

Dándole la espalda, se marchó enojado.

“Heh, qué persona tan antisocial.”

“Uu… Lo siento…”

“¿Por qué te estás disculpando?”

“Porque Loki es… mi hermano menor.”

“… ¿Y?”

En ese momento, Rabi de repente se levantó y comenzó a oler la mano de Raishin con interés. Parecía gustarle el olor, ya que movía la cola con felicidad.

“… Parece que detectó el olor de una amiga tuya.”

Raishin de repente experimentó una sensación punzante en el medio del estómago.

Buscó desesperadamente algo para decir— pero no había nada.

“… Tengo que disculparme contigo.”

Raishin se preparó. Haciendo una reverencia, confesó su pecado.

“Yomi está muerta.”

“¡…!”

“Lo siento. La involucré en esto. Yo… la saqué de su lugar.”

Muchas preguntas surgieron en los ojos rojos de Frey.

¿Por qué Raishin conocía a Yomi? ¿Por qué fue a su hogar? ¿Y por qué… murió Yomi?

Frey estaba en un estado de desconcierto, pero al ver la expresión amargar en el rostro de Raishin y su grave tono, sabía una cosa por seguro. No estaba mintiendo.

Sus lágrimas empezaron a fluir.

Goteo. Goteo. Goteo.

“Vayamos a otro lugar. Te contaré los detalles.”

“Quiero saberlo… pero… la Fiesta Vespertina… está a punto de comenzar.”

Limpiándose las lágrimas, Frey alzó la vista a la torre del reloj. Eran pasadas las cinco. La Fiesta Vespertina empieza a las seis, pero la ceremonia de apertura iba a comenzar en breve.

“Ya veo… lo siento. Tendremos que esperar hasta más tarde.”

“… Gracias.”

Raishin no podía creerle a sus oídos. ¿Qué acababa de decir Frey?

“… ¿Qué… acabas de decir?”

“Yomi… La sacaste de su prisión, ¿verdad?”

“Lo hice, pero fue debido a mi egoísmo—”

“Yomi… Durante muchos años, estuvo encerrada allí. Por eso creo que… probablemente debió haberse divertido, incluso si sólo fue por un rato…”

Era verdad, Yomi dijo eso. Sus últimos momentos los pasó divirtiéndose.

Raishin apretó los puños con fuerza, al punto en que sus nudillos se pusieron blancos.

“Uu… entonces… nos vemos luego.”

Con Rabi a su lado, Frey se alejó caminando lentamente.

Raishin sólo pudo quedarse viendo sus delicados hombros y la figura de su frágil espalda mientras se retiraba.

“… ¡¿Por qué no me echas las culpa?!”

No me agradezcas. Cúlpame, maldíceme, insúltame.

Di que es mi culpa. ¡Grítame!

Yo debería ser el villano, y entonces podrías vencerme fácilmente.

Sintiendo las piernas como si fueran de plomo, Raishin caminó lentamente de regreso al dormitorio Tortuga.




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