Capítulo 7.2

Página Anterior     *     Página Siguiente

“Me niego.”

Tan pronto como las palabras salieron de sus labios, Shin se desvaneció de los árboles.

En su estado de pánico, Charl no pudo rastrear sus movimientos. Raishin se había lanzado a sí mismo hacia ella, quitándose del camino de una patada inminente.

Sigmund se movió para destrozarlo con sus garras, pero Shin suavemente pasó frente a él, ignorando a Sigmund para perseguir a Raishin una vez más.

Saltando directo en el aire, bajó de inmediato con un talonazo descendiente. Era una trayectoria imposible que ignoraba la inercia. Los movimientos de Raishin fueron lentos. ¡No pudo reaccionar a tiempo!

“¡Raishin!”

Pero Yaya pudo. Deslizándose entre ellos, repelió el ataque.

Shin retrocedió de un salto— antes de hacerle la seña del dedo del medio a las leyes de la física al cambiar su vector a medio salto sin importarle en lo más mínimo la inercia. ¡Era una finta!

“¡Shinkan Shijuuhachishou!”

Yaya cambió a un postura relajada, esperando que llegara el ataque del oponente.

Era una postura lista para atrapar cual fuera el ataque que llegase. Pero la pierna de Shin se detuvo a mitad de camino.

Con su ritmo confundido, Yaya se movió instintivamente. En ese momento, la pierna de él alcanzó su máxima aceleración otra vez en un instante. Yaya fue manda a volar por su patada, dejando a Raishin completamente indefenso.

Charl ni siquiera tuvo tiempo de meterse. El gran tamaño de Sigmund era una desventaja ya que significaba que no podía seguirle el ritmo a la alta velocidad de acción que estaba teniendo lugar. Esta vez, en frente de sus perplejos ojos, el pie de Shin conectó de lleno en la cabeza de Raishin.

Raishin salió volando. Su frente se había abierto por el corte, sangre fluía por todas partes. Su cráneo también debe haberse roto.

Raishin se desplomó sin vida sobre el pavimento, sin moverse ni una pulgada.

Un relajado Shin giró lentamente para ver a Charl.

“Entonces ahora, es tu turno—”

Las botas de Yaya chocaron en la nuca de Shin, interrumpiéndolo.

(— ¡¿No puede ser?!)

Charl miraba asombrada. Shin ni siquiera se inmutó por el ataque sorpresa de Yaya en absoluto.

De hecho, Yaya parecía ser la más desafortunada luego de ese intercambio. Después de aterrizar, Yaya con cautela saltó con un pie, sacudiendo ligeramente su otro pie, preocupada.

Raishin se levantó detrás de ella, los hombros le pesaban con cada inhalación.

Como fue pateado en la cabeza, estaba tambaleando. Aun así, la agudeza en sus ojos no se había opacado en absoluto.

“Charl…”

Sigmund susurró en voz baja. Charl se sobresaltó y volvió en sí.

“¡Raster Cannon!”

Luego de un momento de carga, un destello de luz emergió.

Ella apuntó al espacio que ocupaba Shin, pero él se elevó en el aire, evadiendo la línea de fuego.

No iba a dejarlo escapar tan fácilmente. Una vez más, Charl disparó un estallido bien dirigido.

Este Raster Cannon era lo suficientemente certero como para bajar a un ave volando. ¡Seguramente lo golpeará!

El torrente de luz definitivamente golpeó a Shin. Sin embargo, con un sonido fuerte y destellante, el torrente de luz de repente se desvió, volando en una dirección distinta.

(¡¿Lo repelió?!)

El circuito mágico Gram era una tecnología secreta que estaba muy relacionada con cómo funcionaba el universo. Sin importar lo duro que fuera el recipiente, cualquier cosa con forma era arrasada. Aun así, ¿por qué…?

Agudizando sus ojos en la oscuridad, ella pudo ver que la mano de Shin estaba inflamada, y que algunas partes de ella se habían quemado y pelado.

No había escapado totalmente ileso, pero no llegaba a ser una herida fatal.

Muy probablemente, el circuito mágico con el que él estaba equipado también era algo relacionado con cómo funcionaba el universo.

No era hora de sorprenderse por esas cosas. Shin bajó en picada como una golondrina, desatando una patada al costado del rostro de Sigmund. Su gigante cuerpo se tambaleó, antes de colapsar otra vez.

Yaya siguió con un segundo asalto, pero Shin fue demasiado rápido para ella, mandándola a volar con otra patada.

Su fuerza no era una broma.

Haciendo a un lado la descompostura que estaba dominando su cerebro ahora mismo, Charl de alguna manera logró calmarse.

Y entonces, dándose cuenta de algo, comenzó a mirar a sus alrededores.

“Es inútil, Señorita Belew. No vas a encontrar lo que estás buscando.”

“…Pero eso es imposible.”

Shin suspiró con condescendencia. Esa actitud la estaba irritando.

“Sin importar cuán elaborado sea un autómata, hay una cosa que los distinguen de los humanos.”

Eso era algo obvio. Los humanos y los títeres eran distintos. Un títere—

“Así es. Un autómata no puede generar energía mágica.”

Esto también se aplicaba a las Bandolls. Cualquier energía mágica que generaban no provenía de sus mecanismo, sino de las partes humanas que estaban integradas dentro de ellos.

“Entonces ¿por qué soy capaz de luchar solo?”

“…No me hagas reír. ¿En serio insistes en que estás luchando tú solo?”

“Puede que sea habilidoso como mayordomo de la familia Granville, pero si tuviera que mencionar un defecto, sería mi tendencia a contar secretos. Permíteme esclarecértelo. Lo que yace frente a ti— Yo soy—”

Posando su mano en su pecho, hizo una reverencia respetuosa.

Deus Machina— Machine Doll.”

 

Página Anterior     *     Página Siguiente

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: