Capítulo 6.6

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El enojo todavía estaba ardiendo en su corazón mientras Raishin dejaba la oficina.

Parada en el pasillo, con un rostro como si acabara de entender todo, estaba Yaya.

Sus ojos se encontraron por un breve momento.

“… Yaya.”

“¿Sí?”

“¿Soy un idiota, no?”

La sonrisa en el rostro de Yaya era como una flor.

“Sí.”

Solo con eso, él entendió.

Raishin caminó hacia la entrada. Detrás de él, Yaya siguió obedientemente.

Al atravesar la entrada, se encontraron con una sombra parada en medio de la luz de la luna.

“En serio, la Fiesta Vespertina de este año ha sido un desastre total.”

La sombra murmuró con una dura voz. Tenía un cuerpo delgado. Bajo la tenue luz de la luna, su cabello dorado brillaba misteriosamente. Había cuatro cuernos encima de su cabeza- o mejor dicho, 4 alas.

“El primer día el puesto 99no fue forzado a retirarse. Y hoy el puesto 98vo fue obligado a detenerse para la intervención del doctor. Dos días seguidos donde no ha habido victorias decisivas ni claras.”

Charl entrecerró sus agudos ojos en una mirada hacia Raishin.

“¿Y a dónde planeas ir a estas horas de la noche?”

“… Sólo a dar un paseo.”

“¿Vas a ir al orfanato de D-Works, no? Antes de que desechen a los hermanos de Rabi, ¿vas a ir a secuestrarlos, verdad?”

“… ¿Sabes, una señorita como tú no debería escuchar a escondidas de esa manera, cierto?”

“Idiota. Qué idiota. Eres el idiota más grande de la historia, la cúspide de la pirámide de la idiotez.”

Charl estaba presionando sus dedos contra sus sienes, como si estuviera sufriendo una migraña.

“¿Tienes idea de la clase de estado en la que te encuentras? Incluso ese doctor charlatán dijo que no estás en condiciones de andar caminando. Sólo el más idiota entre los idiotas consideraría participar en la Fiesta Vespertina en ese estado. Podrías morir en cualquier momento, ¿pero todavía quieres hacer algo tan excesivo? ¿Tienes deseos de morir?”

Raishin escuchó su torrente verbal en silencio, y las esquinas de los ojos de Charl se levantaron.

“Sé razonable. ¿Lo viste en la última batalla, no? Esas personas no tienen escrúpulos al tramar una artimaña como esa con Frey. Matarían a un humano a sangre fría. Piensa en lo que le harían a un intruso.”

“Basado en sus mosquetes, yo diría que queso Suizo.”

“Las armas son el menor de tus problemas. Seguramente estén equipados con autómatas para luchar esperando.”

“En ese caso, tus preocupaciones son infundadas. Tengo a la mejor autómata del mundo junto a mí.”

“¡Es por eso que eres un idiota! Olvídate de D-Works, preocúpate porque te atrape primero la seguridad de aquí. Si se descubre el hecho de que la sacas de aquí, serás expulsado, y Yaya será confiscada y desmantelada.”

“¿Entonces todo lo que tengo que hacer es evitar que me descubran, verdad?”

“… Cargas con el rencor de la familia Kingsfort. También es posible que detrás de ese resentimiento esté la ira del gobierno. Hay muchas personas que quieren matarte- o mejor dicho, que han esperado pacientemente por la oportunidad para hacerlo.”

“Tú de todas las personas deberías entender.”

“¿—Huh?”

“La familia no es algo que deberías perder tan fácilmente.”

Porque una vez que la pierdes, nunca podrá volver.

Lo único que queda es una vida de arrepentimientos que nunca se desvanecerán.

“Además, tú misma lo dijiste. Soy una persona que se rige por el código de los Samurai.”

A pesar de que apenas se conocían, Yomi se sacrificó para salvar a Raishin.

Eso seguramente fue porque ella confiaba en él.

Creía en él, y sabía que podía dejarle el resto a él.

Y es por eso que Raishin estaba yendo.

Aun si significaba poner su cuerpo en grave peligro, rompería las cadenas que ataban a Frey.

KSwK_02_209 (converted)

“… No voy a dejar que vayas.”

Sigmund se posó en le brazo de Charl, y con la energía mágica comenzando a brotar, habló en una voz que sonaba como una amenaza.

“Si dices que vas a ir sin importar qué, entonces tendrás que derrotarme a mí primero.”

Los ojos de Sigmund estaban destellando, y una luz estaba brillando desde los huecos de sus mandíbulas.

Yaya se preparó para saltar en frente de él, pero Raishin la detuvo, y le habló a Charl con una voz calmada.

“¿Por qué estás evitando tan persistentemente que me vaya? Si algo me sucediera, no te afectaría, ¿entonces por qué?”

“… El código de los Samurai. Tú me salvaste una vez.”

Mientras decía eso, Charl rápidamente giró la cabeza hacia el otro lado.

“Sólo una vez. Sólo esa única vez. Es por eso que para devolverte el favor, tengo que protegerte también. Es justo de esa manera. Por supuesto sólo voy a protegerte una vez. Pero como es algo de una sola vez- sin importar lo que pase te protegeré. Incluso si significa hacer algo que odiaré.”

Una vez más, se miraron el uno al otro.

Charl iba en serio. Sigmund ya había entendido sus intenciones, y estaba preparado para la batalla.

La preocupación de ambos era obvia. Yaya bajó la mirada por la tristeza. Sin embargo, Raishin no iba a dar marcha atrás tampoco.

Llevándose la mano izquierda al pecho, sacó un pendiente de plata.

“Este es el amuleto que me diste. Aunque la cadena se ha roto.”

“¿Ocurrió cuando Cherubim te cortó…?”

“Esta cosa me ayudo a que me salve una vez. Eso significa, que ya me has protegido una vez.”

“— ¡eso no es a lo que me refería!”

“Yo tampoco me refería a eso. Lo que quiero decir es que necesitas más fe. No en mí. Cree en el poder de este amuleto que me diste.”

El pendiente se estaba balanceando ligeramente. Mirándolo mientras resplandecía, la expresión en el rostro de Charl cambió.

Frunció el ceño con los labios haciendo un puchero.

“… Eso es injusto. Traer a colación eso ahora es un movimiento muy cobarde.”

Este pendiente, tanto como a ella le disgustara, le hacía recordar la vez en que Raishin la salvó.

Esa vez, Raishin se lanzó a la batalla por el bien de Charl, sin pensarlo dos veces, sin pensar en su propia vida.

Ahora era lo mismo. Una vez más, Raishin iba a arriesgar su vida con el fin de rescatar la de alguien más. Charl no tenía derecho a detenerlo. Después de todo, él la había salvado a ella también.

“… Bien. Ve a donde quieras. Ve a donde te guste y muere en el camino. Y entonces después de que mueras, espero que los perros te coman.”

“Heh, ese es un giro repentino en tu actitud.”

Raishin rió con ironía. Pasando a regañadientes junto a él, Charl lo dejó con un comentario hiriente.

“¡De verdad, de verdad eres un idiota del tamaño del Big Ben!” (1)

Y se fue. Él creyó ver un poco de color en sus mejillas, pero ya no era capaz de confirmarlo.

Yaya y Raishin intercambiaron miradas, entonces se apresuraron en la oscuridad.

Una hora después—

Raishin y Yaya estaban montados en un caballo, corriendo como el viento en medio de la noche, deteniéndose finalmente ante un pequeño campo de trigo cerca del orfanato.

El Yaegasumi de Komurasaki estaba en efecto sobre ambos. Sin embargo, el caballo era un tema aparte. El sonido de los cascos tronando y el sonido de su respiración podrían oírse desde lejos.

Por eso, dejaron al caballo un poco más antes del destino de ellos. El dolor punzante en su brazo hacía que Raishin se estremeciera, pero se rió de eso mientras se bajaba del caballo.

“Oh, cielos. Me dije a mí mismo que nunca más volvería aquí.”

El orfanato en cuestión era brillante incluso en la noche. Las habitaciones (si podían llamarse habitaciones) estaban todas con las luces encendidas.

“Hay un montón de guardias vigilando.”

“Parece que lo que pasó esta tarde debe haber sido bastante impactante para ellos.”

“¿Te refieres a Raishin y Komurasaki coqueteando?”

“Esa es una grosera distorsión de los hechos, ¿ok? Estuve así de cerca de morir—”

Una luz roja brilló sobre sus cabezas. Guiados por instinto, los dos dieron un salto hacia atrás de donde estaban.

Un racimo de metales perforó el suelo cerca de sus pies. ¡Eran espadas cortas!

El polvo empezó a arremolinarse. Asustado por el repentino ataque, el caballo se fue solo a toda velocidad.

Aunque lo habían tomado del ejército para su propia conveniencia, no podían permitirse que lo atraparan.

Alzando la vista, pudo ver que había sombras en el techo del orfanato observándolos. Parece que eran unos ocho o diez. Si la mitad de ellos eran autómatas, su fuerza no era algo que él podría tomarse a la ligera.

Antes de que pudieran rodearlos, Raishin se movió primero. Abriendo su mano hacia Yaya, canalizó la energía mágica. Disipando el Yaegasumi de Komurasaki, activó el Kongouriki de Yaya.

“Enloquece, Yaya.”

“¡Entendido! ¡Esa es la especialidad de Yaya!”

“… Bien. No tienes que contenerte como haces normalmente, ¿ok?”

Atravesando el aire como un rayo de luz, los dos irrumpieron en el orfanato.




NOTAS DEL TRADUCTOR:

(1) Big Ben es el nombre con el que se conoce a la gran campana del reloj situado en el lado noroeste del Palacio de Westminster, la sede del Parlamento del Reino Unido, en Londres,1 y popularmente por extensión se utiliza también para nombrar al reloj de la torre.

Traductor al Inglés: Hayashi (Nanodesu Translations)
Traductor al Español: nahucirujano
Corrección: nahucirujano

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