Capítulo 3.2

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Un elegante edificio de tres pisos yacía en el borde del bosque.

Parecía la hacienda de un noble. Con una artesanía exterior refinada y magnífica, era el dormitorio Griffon para estudiantes femeninas. Sólo las mejores y más brillantes tenía permitido residir en estos pasillos.

En el 3er piso, descansando en la repisa de una ventana, Sigmund estaba cerrando sus ojos.

Estaba disfrutando del sol. Aunque ya se acercaba el verano, todavía había una brisa fresca, por lo que el aire estaba frío. A pesar de eso, Sigmund extendió sus alas contento.

“Sigmund.”

De repente, alguien lo llamó desde abajo.

Mirando hacia abajo, vio a una chica de cabello negro.

Vestida con un kimono elegante, era una autómata oriental. Los detalles en su apariencia externa eran bellísimos, dándole la viva imagen de una humana.

Sigmund descendió hacia ella.

“¿Qué sucede, Yaya? Es raro que estés sola.”

“¿Dónde está Charlotte…?”

“Está durmiendo. No pudo dormir mucho anoche.”

El motivo era la Fiesta Vespertina. Aunque todavía no era su turno para entrar a la batalla, Charl seguía estando nerviosa por ello. La razón era obviamente que estaba preocupada por Raishin- pero no le dijo eso a Yaya.

Eso parece no haber cruzado la mente de Yaya y en cambio agachó la cabeza con una mirada desalentada en su rostro.

“Hm. Te ves triste. ¿Pasó algo?”

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Yaya sujetó en silencio el dobladillo de su kimono.

“¿Por qué primero no nos sentamos?”

Él apuntó a un banco en el patio. Siguiendo su consejo, Yaya tomó asiento.

Sacudiendo sus alas, Sigmund voló y aterrizó junto a ella.

“¿Qué sucede? ¿Viniste a hablar sobre algo, verdad?”

Yaya no respondió. Él decidió cambiar el tema.

“¿Dónde está Raishin?”

Esta vez, hubo una respuesta. Luego de vacilar por un momento, Yaya habló.

“Algo surgió… así que se fue por un rato.”

“Ya veo. ¿Entonces fue a investigar más sobre Frey?”

Yaya se encogió visiblemente.

“Ya lo creo. Y tú obviamente tienes un problema con eso, pero no sabes qué hacer con esos sentimientos.”

“¡Pero eso es porque…! La Fiesta Vespertina es esta noche. Raishin cruzó el océano sólo por esta ocasión. Y entonces en un momento tan importante, sin importar qué clase de orden llegue, él no debería tener que… Además, Raishin es demasiado bueno con esa zorra. ¡Aun cuando ella trató de matarlo…!”

La insatisfacción en su tono gradualmente perdió fuerza, y sus palabras se fueron apagando.

Yaya no estaba enojada. Era una mezcla de celos y ansiedad, y claramente la estaba carcomiendo.

La mirada en su rostro ahora era exactamente la misma como si se tratara de una chica humana.

El tono en su voz de repente cambió mientras medio suspiraba una pregunta,

“Sigmund, ¿alguna vez has pensado: quiero ser humano?”

“Hm. Esa es una pregunta estúpida— pero descartarla así nada más sería demasiado simple. Por la forma en que expresaste la pregunta, obviamente has pensado en convertirte en humana, ¿verdad?”

“Las chicas humanas son… injustas. Si Yaya… Si Yaya también fuera humana… entonces…”

Agachó la cabeza. Lágrimas se estaban formando en las esquinas de sus ojos.

“Si fueras una chica humana, no serías capaz de proteger a Raishin.”

“!”

“No serías capaz de convertirte en su escudo, y desde luego tampoco serías capaz de convertirte en su espada.”

Mordiéndose el labio, Yaya miró a Sigmund con una expresión de dolor.

“Eres una autómata espléndida. De hecho, probablemente seas un modelo único en términos de construcción. No conozco los objetivos de Raishin— definitivamente no debe ser nada ordinario, ya que anhela alcanzar el trono del Rey Mago. Como te ha elegido para que lo acompañes, ¿eso no significa que eres vital para la Fiesta Vespertina?”

“…”

“Tu rol no es algo que cualquier chica pueda realizar. Y en este momento, lo que Raishin más necesita no es una chica normal entre un montón, sino una existencia como la tuya.”

Sigmund preguntó para confirmarlo,

“Sabiendo todo eso, ¿todavía deseas ser humana?”

“Yaya…”

Frunció el ceño, mientras continuaba,

“… está bien como autómata.”

Sonrió ligeramente. Era una sonrisa llena de tristeza, un poco transparente y también un poco dolorosa.

“Aun si Raishin ya no mira más a Yaya, Yaya seguirá ayudándolo. Aunque Raishin se obsesione con una chica humana, y Yaya deja de importarle totalmente. Aun si hace cosas como tomarse de las manos con esa zorra, o besarla, o tiene un romance secreto…”

Sosteniendo el banco con fuerza, Yaya empezó a desgarrar pedazos de él.

“Cálmate. No destruyas la propiedad de la escuela.”

“¡¡Después de todo no puedo soportarlo!!”

Con su cabello elevándose, aulló hacia los cielos.

Titubeando ante la fuerza llena de malicia del rostro de Yaya, Sigmund habló,

“Eres extremadamente parecida a una humana, y Raishin es un hombre que trata a los autómatas con igualdad. Desde mi punto de vista, la razón por la que no está cediendo ante tus encantos no es un problema sobre ser humana o autómatas… ¿lo ves?”

Yaya inclinó la cabeza, ligeramente confundida.

“¿A qué te refieres?”

“En otras palabras, puede que esto sea un poco delicado pero tu naturaleza humana es un poco— ¡Agáchate!”

“¿Huh?”

No lo logró a tiempo. Con un sonido ligero y pesado, algo golpeó directamente a Yaya.

Fue un ataque parecido a un golpe dado con un enorme martillo.

Una gran cantidad de sangre se desparramó como una fuente por todo el lugar conforme Yaya fue golpeada y enviada a volar una distancia bastante considerable.




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