Prólogo: El Triste Dragón

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“¡Dime la verdad Raishin! ¡¿En serio odias tanto a Yaya?!”

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La enfermera Yaya estaba llorando mientras avanzaba.

Raishin retrocedía sobre su cama, y habló con ojos entrecerrados.

“Antes de que te conteste, primero tienes que alejar esa jeringa gigante.”

“Es-Esta es una herramienta necesaria para que emerjan tus verdaderos sentimientos.”

“¡Eso es coerción! ¡Sólo quieres extraer de mí la respuesta que quieres oír!”

Era el primer pio de la facultad de medicina. Junto a la oficina del doctor, había una sala para estudiantes.

Heridos por la batalla del otro día, él y Loki habían sido llevados a esa sala.

En estos momentos Loki estaba en la cama de al lado, leyendo un grueso libro de artes mágicas con una expresión molesta en su rostro.

Quizás Yaya pensó que lo que dijo Raishin tenía sentido, ya que aventó a un lado la jeringa gigante.

Raishin suspiró aliviado, luego se rascó mucho la cabeza.

“Bueno, no es como si te odie ni nada.”

“¿Eso significa que te gustó, verdad? ¿Amas a Yaya profundamente, verdad?”

Yaya estaba avanzando lentamente en la cama. Se estaba mordiendo sus brillantes labios, tenía lo ojos húmedos, y las mejillas ligeramente sonrojadas con pasión. Miró a Raishin profundamente.

Ahora estaba lo suficientemente cerca como para sentir el calor de su cuerpo. Un aroma dulce y suave flotaba. Raishin empezó a sentirse mareado, pero reunió sus sentidos, e hizo a un lado la cabeza de Yaya.

“Detente. Recuerda, ¿por qué cruzamos los inmensos mares, todo el camino al otro lado del mundo? ¿Fue para hacer turismo? ¿Una luna de miel?”

“Bueno…”

“Tenemos un trabajo que hacer, una misión que tenemos que cumplir a toda costa. Este no es momento ni lugar para hablar de enamorarse perdidamente.”

Era un argumento sensato. Yaya titubeó, desanimándose.

Raishin suspiró, acariciando la cabeza de Yaya.

“No te odio, pienso más en ti como una importante compañera. ¿No es eso suficiente?”

“Ab-Absolutamente no.”

“¡No me des una negativa tan de inmediato! ¡Me costó reunir toda la amabilidad de mi corazón pensar en todo eso!”

Yaya empezó a llorar.

“Yaya hizo su mejor esfuerzo para preparar los avances, y trató por todos los medios y formas de tentación, pero no hay el más mínimo indicio de que Raishin coquetee conmigo… ¿Le falta tanto encanto a Yaya?”

“Antes de que comente sobre tus ‘encantos’, considera el hecho de que esta es una sala, ¿ok? Es un espacio público, ¿cierto? Si empiezas a actuar raro en un lugar así, estoy muy seguro de que sería una violación a la moral y la ética.”

“¡Mientras tengamos amor, eso es algo que puede superarse fácilmente!”

“¡No descartes la ética tan casualmente! ¡Antes de hablar de amor, ve a aprender un poco de sentido común!”

Parece que se estaba cansando de tanta habladuría. Yaya se había levantado a medias, y se estaba moviendo lentamente de costado hacia Raishin.

Había un brillo en su ojo, como un gato que había arrinconado a un ratón— o más acertadamente, como un tigre.

Por el otro lado, el cuerpo de Raishin todavía estaba lastimado. Si se trataba de una competencia de fuerza bruta, cualquier estrategia que se le ocurriera no terminaría a su favor.

Esto no es bueno. Si tan solo hubiera un salvador en algún lugar…

“¡Ah, Irori! ¡Justo a tiempo!”

“¡¿Eh?! ¡¿Hermana?!”

Tragando saliva con culpa, Yaya nerviosa volteó.

Sin embargo, no había nadie parada en la entrada.

Momentáneamente, sintió alivio. Lentamente girando la cabeza otra vez, la vista de una cama vacía la recibió.

Una fresca brisa de verano entró por la ventana abierta, haciendo que las cortinas se sacudan.

Lágrimas empezaron a caer del rostro de Yaya.

“¡¡Escapó!!”

(Sheesh, Yaya puede ser un fastidio a veces…)

Un poco arto, Raishin se apoyó contra el respaldo de una banca, tratando de recuperar el aliento. Estaba en la azotea de la facultad de medicina. Bajo el cielo azul despejado, las hojas de los árboles y los uniformes blancos revoloteaban, creando un contraste tan vívido que verlo lastimaba los ojos.

Se había escapado por la ventana y había corrido temporalmente, pero casi de inmediato volvió al edificio de la facultad de medicina, y escapó hacia la azotea. En principio, a los idiotas que los llevaban a esas salas no se les permitía andar por ahí afuera.

(Ha estado pasando durante varios días últimamente, huh…Yaya actuando muy mimosa.)

Había estado hospitalizado por diez días. Durante los primeros cinco días, en contraste con su comportamiento actual, Yaya había estado de buen humor siempre.

El punto de inflexión fue al sexto día, cuando Frey vino de visita.

Desde ese día, Frey había estado trayéndole el almuerzo para él. Aunque tenía clases por las mañanas, y estaba ocupada con la Fiesta Vespertina por las noches, lo seguía haciendo fielmente. Era como una esposa responsable visitando a su marido.

(Bueno, no es como si tuviéramos algún tipo de romance ni nada, era más como si ella tuviera una fuerte sensación de obligación para conmigo supongo…)

Soltando un suspiro se relajó en la banca. Una sombra pasó por su cabeza.

Pensando en que se parecía a la familiar sombra de un pequeño dragón, se apresuró a sentarse derecho.

“… Sólo un pájaro, ¿huh?”

Las blancas alas volando encima de él pertenecían a una paloma. Nada parecida a Sigmund.

(Eso me recuerda. No la he visto por aquí últimamente.)

La ama de Sigmund, Charlotte Belew.

Alguien que, como Raishin, tenía muy pocos amigos, y entonces se hicieron amigos entre sí… aunque, si ella podía llamarse su amiga era algo cuestionable como mínimo.

“¡De verdad, de verdad eres un idiota del tamaño del Big Ben!”

Hace diez días, apenas antes de que Raishin partiera en su excursión temeraria, Charl le había gritado eso, y salió corriendo con lágrimas en los ojos. Desde entonces, no lo visitó ni siquiera una vez.

¿Será posible que la haya hecho enojar?

(Eso sería malo… ¿Hm?)

Echando un vistazo sobre las hojas que revoloteaban, una persona parada al borde de la azotea le llamó la atención.

Raishin, por un momento, confundió a la persona con otra.

(¿Charl—?)

No, no era ella. Charl tenía cabello dorado que brillaba bajo la luz; esta chica en la azotea tenía cabello rubio en cambio. La manera en que usaba su boina también era distinta, más abajo, por sobre los ojos, dando una sensación pasada de moda.

La chica no notó la presencia de Raishin, estaba mirando directamente a la torre del reloj.

Habían decorado la torre del reloj magníficamente. Había flores en la torre tan lejos como sus tallos pudieran llegar, y varias banderas flameaban con el viento. Si agudizaba los oídos, podía escuchar el débil sonido de una banda tocando.

Ahora que lo pensaba, se supone que habría una ceremonia conmemorativa por el centésimo aniversario de la construcción de la torre del reloj, o eso oyó.

La chica puso sus manos sobre la baranda.

Ya fuera por su aguda lectura de la situación, o alguna forma de intuición, empezaron a sonar alarmas dentro de la cabeza de Raishin.

Esto no es bueno, pensó; en ese momento su cuerpo ya se había puesto en acción. Raishin corrió usando las piernas que hasta hace poco estaban enyesadas. Mientras tanto, la chica se había subido a la baranda en un respiro.

Tal como predijo, se trepó a la baranda, se paró y lanzó su cuerpo en el espacio vacío en frente de ella.

Raishin saltó sobre la baranda, siguiendo a la chica sin dudar y sin un plan.

Sujetándola del brazo en medio del aire, su mano libre se aferró a la baranda.

Sintió un repentino aumento del peso. Un dolor agudo corrió por su clavícula derecha, provocando que pierda el agarre involuntariamente. La baranda empezó a alejarse en la distancia extremadamente rápido, el exceso de peso estaba tirando abajo despiadadamente. La azotea estaba seis pisos arriba. Justo debajo de ellos estaba la terraza de piedra. ¡Si fueran a chocar con ella directamente, no habría manera de que salgan caminando con heridas leves!

“¡Yaya! ¡Ven a mí!”

Ofreciendo una plegaria, pronunció el nombre de su compañera. Por supuesto, no había manera de que su voz pudiera alcanzarla. Sin embargo—

La intención detrás de ella, lo hizo.

Con un estallido, una ventana en el primer piso se rompió, y una sombra negra salió disparada de allí.

Un aura oscura y fantasmal se propagó de la cosa que había emergido de la ventana, era una chica de cabello negro.

Un pequeño cuerno que brillaba como si fuera un diamante estaba creciendo en su frente.

(¡¿Yaya…?! ¡¿Qué pasa con ese cuerno—?!)

No, eso no era importante ahora. Raishin se tragó las palabras que salían de su boca, extendiendo su mano derecha hacia su compañera.

Concentró su energía mágica. Todo el cuerpo de Yaya comenzó a almacenar poder. Subiendo por la pared, se aferró cuidadosamente a Raishin, frenando su caída. Al mismo tiempo, clavando sus dedos en la pared, obligándolos a desacelerar.

Un sonido de derrumbamiento podía oírse mientras las uñas de Yaya desataban trozos de pared conforme descendían.

Y entonces, con un ruido sordo, finalmente aterrizaron.

“Gracias, Yaya. Nos salvas—”

“¡Raishin es un idiota! ¡¿Por qué hiciste algo tan insensato como eso?!”

En el momento en que abrió la boca, le gritaron.

El cuerno en su frente empezó a desaparecer. En su lugar, sus ojos se estaban llenando de lágrimas.

“… No podía evitarse. Esta chica de repente saltó de la azotea.”

La situación era incómoda. Raishin giró la cabeza como tratando de escapar, y se dio cuenta de algo inusual.

La chica que estaba sosteniendo estaba temblando sin parar.

“Oye, ¿estás bien? ¿Estás herida—?”

“¡¡Nooo!! ¡¡Un hombre!!”

De repente lo empujó.

Como no estuvo preparado para este repentino ataque, Raishin no puedo reaccionar, y por eso se cayó.

La chica se escondió detrás de unos arbustos, mirándolos con miedo. Como Raishin pensó, el rostro de la chica sí se parecía al de Charl, pero la expresión en la cara de la chica no era nada parecida a Charl en absoluto.

“¡¿Por qué hiciste eso tan de repente?!”

La chica saltó por el shock. Bajándose más la boina con ambas manos, se cubrió la cara con ella.

“LosientoLosientoLosientoLosientoLosiento.”

“Ah, no, no estoy enojado ni nada. ¿Qué pasa contigo? ¿Estás herida en alguna parte?”

“¿Por qué le estás preguntando si se siente bien, Raishin?”

La fría voz de Yaya interrumpió. Raishin la ignoró, y se acercó hasta la ubicación de la chica.

“Oye, ¿eres una suicida o qué? ¿Por qué saltaste de la azotea?”

La chica se aferró a su boina con fuerza, mientras retrocedía lentamente. Y entonces—

“In… Inaceptable.”

“¿Huh?”

“¡Hombre desagradable, estorbo, obstáculo! ¡¿Por qué tuviste que salvarme…?!”

Mientras lloraba, la chica empezó a culpar a Raishin.

“¡Asume la responsabilidad por esto! ¡Compénsame!”

“Responsabilidad… Bueno, si dices eso…”

“¡Mátame! ¡Si no vas a hacerlo, al menos arruíname!”

“… ¿Que te ‘arruine’?”

“¡Sólo sigue tus deseos carnales y viólame! ¡Ya no me importa, así que haz lo que quieras! ¡Deja salir toda esa lujuria por completo!”

“¡Por supuesto que no voy a hacer eso! ¡Qué clase de persona crees que soy!”

Dándole a su compañera un shock al voltear de repente, Yaya sonrió, con la sonrisa de un demonio asesino.

“Ya la oíste, Raishin. Arruinemos a esta zorra.”

“¡No lo estás diciendo en el mismo sentido que ella!”

En ese momento, la chica salió de los arbustos, y corrió mientras seguía llorando.

“¡Ah, oye! ¡Espera!”

La chica no estaba escapando particularmente rápido. A esa velocidad, él podría alcanzarla fácilmente. Sin embargo—

El temblor del suelo significaba que un misterioso terremoto estaba sucediendo, y los pies de Raishin se plantaron en su lugar.

Yaya olía mientras avanzaba lentamente hacia él,

“Una vez que la atraparas ibas a arruinarla, ¿no…? Siguiendo tus deseos carnales, ibas a liberar toda tu lujuria…”

“Qué— ¡No! ¡Como si algo así pudiera pasar! ¡Lee la situación, Yaya!”

“Aunque sigues ignorando los avances de Yaya… ¡cuando esa zorra te tentó, tú…!”

No había tiempo para tranquilizarla. Yaya voló hacia Raishin, tomándolo del cuello.con las manos.

Su tristeza reprimida se mostró, ya que la Yaya de hoy estaba usando más fuerza de la usual. Su tráquea se estaba obstruyendo, y el flujo de sangre hacia su cabeza se estaba cortando. Su consciencia rápidamente se estaba desvaneciendo—

Un tremendo rugido pudo oírse.

Yaya se sorprendió, y soltó a Raishin. Mientras Raishin tosía y se ahogaba abrió los ojos, sólo para ver el cielo partirse en dos sobre su cabeza.

Una luz cegadora estaba envolviendo a la torre del reloj. Como mantequilla cayendo sobre una sartén, la torre del reloj rápidamente empezó a desintegrarse, haciendo que la tierra retumbe mientras empezaba a derrumbarse lentamente.

Era como ver la Torre Inclinada de Pisa. No, en realidad, era incluso pero. La torre del reloj se estaba inclinando en un ángulo más grande.

La torre del reloj era el símbolo de la Academia Real de Machinart, Walpurgis. Con cien años de historia detrás de sí, ahora estaba escupiendo tanto polvo que parecía una neblina, mientras se desmoronaba de manera veloz.

Los participantes de la ceremonia empezaron a retirarse. La nube de polvo comenzó a cubrir el cielo ante sus ojos, rápidamente tragándose a Raishin y Yaya.

En medio de la peor visibilidad posible, por un breve segundo, algo débil pudo verse.

Era una silueta flotando arriba en medio del aire. Cabello dorado revoloteando, montada sobre un dragón color acero, la figura en silencio observaba la matanza que había desatado con su propia mano.

Esto recordaba a la imagen de los caballeros dragón de las leyendas, era algo galante, y bello. La sombra era—

“¡¿Charl…?!”




Traductor al Inglés: Hayashi (Nanodesu Translations)
Traductor al Español: nahucirujano
Corrección: nahucirujano

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