Capítulo 7 – La Noche de Meiko

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Esta fue la segunda noche que Meiko había vuelto.

En silencio, miró a la distancia en la oscuridad sin parpadear. Esos ojos eran más sombríos que la oscuridad. En ese vacío ilusorio yacía cada sentimiento que ella podía pensar por Meiko.

Meiko siempre actuaba en contra del hecho de que había sido olvidada.

Ella siempre conservó un lugar en su corazón, con una voz desentonada— pagaría todos sus esfuerzos y su fuerza en sus plegarias.

Entonces, su deseo era una mentira.

Meiko se quejó— que la mentirosa desaparezca. Que revele su verdadero yo bajo la luz del sol.

Sin embargo, ni siquiera pudo poner esto en palabras y pronunciarlas.

Sólo podía dejar que los demás decidieran qué tipo de chica era. No podía imponer sus propios deseos sobre los demás.

Porque era este tipo de chica…

Así que hasta ahora, todavía estaba aquí, sin desaparecer, y continuó mirando fijamente a la distancia. Y con el pasar del tiempo, su figura se volvió más clara.

Y así Meiko siguió creciendo.

Luego, su cabello revoloteó en el viento de la noche.

El croar de las ranas resonaba en la oscuridad.

“Croak…”

Empezó a imitar el croar de las ranas. No obstante, las ranas en realidad no ‘croan’. En cambio, hacen un sonido como el de alguna clase de instrumento… un sonido que sólo las ranas podían hacer.

¿Desde cuando la gente cree que las ranas ‘croan’?

(Es muy agotador…)

Sólo quería decirlo, más allá de que no estaba segura si en realidad estaba cansada.

Menma había estado deambulando por todas partes hoy, caminando por aquí y por allá. Parecía tener hambre, pero no estaba muy segura de ese hecho.

El tiempo avanzaba a paso muy lento.

A la mañana, el cielo se ponía celeste, a la tarde un azul mezclado con blanco, y luego gradualmente se mezclaba con el rojo, a la noche azul oscuro, y finalmente negro azabache.

Menma veía este cambio de colores al alzar la vista al cielo en diferentes lugares.

Había un montón de cosas que Menma sabía en estos lugares, sin embargo, no había nada de lo que estuviera muy segura. Todas las cosas habían cambiado aquí y allá.

“En verdad quiero ver a todos.”

Menma murmuró, tratando de detener las lágrimas que se derramaban de sus ojos.

No podía ir a ver a mi familia. Tenía tanto miedo que sólo podía mirar a la distancia, sin atreverme a acercarme más. No había dudas de que no tenía miedo cuando veía a Jintan y a los demás.

Espero que mi familia pueda olvidarme, pero espero que los Super Peace Busters no.

Este sentimiento que tengo es el mismo— ya sea Menma o Meiko.




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