Capítulo 2.4

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En el balcón del auditorio central, se habían ubicado varias mesas elegantes.

Los estudiantes habían empezado a usarlas para descansar. Normalmente, estaba repleto de estudiantes, pero como era un Domingo por la tarde, sólo había pocas personas en los alrededores.

En una de las mesas, sentada en un lugar que le permitía ver el dormitorio tortuga, estaba una mujer.

Llevaba puesto un peculiar kimono con un gran escote, que enfatizaba su amplio busto. A pesar de usar poco maquillaje, seguía teniendo una apariencia sensual. Poniendo tabaco en una pipa, lucía demasiado como una escena sacada de un retrato. Los movimientos de sus manos eran elegantes, sin esfuerzo de más, lo que era bellísimo.

Era la mujer llamada Shouko.

Una creadora de muñecas vanagloriada en Japón, la artesana incomparable con el nombre Karyuusai.

Su apariencia, así como su parche que cubría apenas su lindo rostro, hacía que se destacara en el lugar… o debería, pero los estudiantes que pasaban por ahí ni siquiera dirigieron un ojo hacia ella. Ni siquiera parecían notar su presencia. Increíblemente, parece que no podían verla en absoluto.

Shouko inhaló, soltó el humo, y vació las cenizas. Luciendo satisfecha, bajó la vista sin recargar su pipa.

La academia estaba llena de vida. La plaza que iba a convertirse en el escenario de la Fiesta Vespertina ya estaba lista, y las cortinas ceremoniales y la carpa que albergaba a los jueces estaba en su lugar. Los estudiantes estaban inquietos, como si estuvieran listos para un festival.

Deslizando su mirada de soslayo, divisó el antiguo exterior del dormitorio tortuga. En frente de él, había árboles alineados en un camino que se parecía a un túnel que dirigía al edificio. En el medio de ese denso follaje, había un color blanco perla entre el verde que destacaba. Los ojos de Shouko se posaron en ese lugar.

Ese blanco pertenecía al color de cabello de una chica.

Con cabello color perla, una extraña estudiante estaba parada en medio de los árboles.

Con ambas manos levantadas en el aire, estaba reuniendo su energía mágica. Como si estuviera practicando artes mágicas básicas, estaba concentrándose profundamente. Lucía como si estuviera practicando por sí sola donde nadie pudiera verla.

Brevemente, Shouko miró a la chica.

Notando algo, se llevó la mano a su parche.

Girando el dial, el obturador se abría y se cerraba conforme tres lentes distintas encajaban en sucesión. Eligiendo la lente roja, Shouko observó a la chica.

Parecía haber visto algo. Shouko se quedó perdida en sus pensamientos durante un momento, antes de soltar un suspiro.

“… Entonces así son las cosas. Pobre niña.”

Miró a la chica con lástima en sus ojos.

En ese momento, una señorita alta estaba caminando cerca de ella.

Tenía cabello rojo recogido, y llevaba puesta una bata blanca sobre su atuendo de docente. Era Kimberly, la profesora titular de Raishin. Sus ojos se dirigieron en la dirección de Shouko.

Por un instante, su línea de visión se entrecruzó con algo que no debería haber sido visto.

Sin detenerse, siguió caminando como si nada hubiera sucedido.

Habiendo dado unos pasos,

“Heh.”

Tenía una pequeña sonrisa en su rostro.

Shouko también sonrió por un momento, antes de volver la vista al túnel de árboles.

En ese instante, ante los ojos de Shouko, una gran cantidad de energía mágica se había manifestado.




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