Capítulo 4.4

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El ataque que golpeó a Raishin en el cuello se sintió como si lo hubiera pateado un caballo.

Fue una fuerza suficientemente fuerte como para destruir las vértebras humanas. Raishin voló como la bala de un cañón, chocando con la pendiente de arena.

Desplomándose, se puso de pie de un salto por reflejo. Aunque lo habían pateado y él se había incorporado de un salto, aun así, eso no disminuyó el dolor, que ahora le azotaba el cerebro.

Un momento después Henri gritó, acurrucándose en un ovillo en su lugar.

Raishin no tenía tiempo de preocuparse de ella en este momento. Agudizó sus ojos, tratando de divisar al atacante.

De repente, la figura de su atacante se desvaneció.

Un escalofrío le bajó por la espalda. Reflexivamente se lanzó hacia delante, dando una voltereta hacia el frente en una maniobra evasiva. Una patada aterrizó donde él estuvo hace un momento, haciendo que la arena se desparramara por el aire como una fuente.

Era muy rápido. ¿En qué momento esa misteriosa figura se ubicó detrás de él? Mientras rodaba en el piso buscó la presencia de la figura misteriosa. Cuando finalmente la localizó, se sorprendió al descubrir que tenía silueta humana.

Con la luz del fuego vio que la figura tenía cabello plateado— ¿o era dorado?

Tenía un traje finamente confeccionado, parece que tenía unos veinte años, y su rostro se escondía detrás de un par de lentes tintados.

El hombre estaba flotando en el aire. Sus zapatos refinados flotaban al ras de la superficie de arena.

El hombre se deslizó de manera fluida en el aire, arremetiendo silenciosamente hacia Raishin.

Como pensó, este tipo era rápido. La trayectoria de sus movimientos era casi la misma que la de Cherubim, pero definitivamente había algunas diferencias. El hombre aceleraba de repente. Obviamente, los reflejos de Raishin eran demasiado lentos para reaccionar.

No podía esquivar eso— ¡iba a matarlo!

Se oyó un misterioso zumbido, y una sombra rosa se interpuso en frente de él.

(¿Nadeshiko?)

Pero él sabía la verdad. Esa no era Nadeshiko.

La doncella autómata protegió a Raishin, bloqueando la patada del hombre.

Hubo un ruido sordo al caer la pesada patada. Sin embargo la doncella no se quebró, fácilmente la repelió con una sola mano.

“Hotaru. Atrápalo.”

“Sí, Amo. Como desee.”

Habiendo recibido la orden de su amo, ondas de energía mágica empezaron a formarse desde su pecho.

Se formó una neblina cálida, el aire alrededor se distorsionaba. Conforme se hacía más caliente, el aire comenzó a resplandecer.

Brillaba tanto que daba la impresión de que el sol había salido aquí dentro. La atmósfera alrededor de la doncella se puso blanca cálida, y una nube de polvo de arena se agrandó mientras aceleraba con una fuerza explosiva.

Raishin no estaba seguro de cuándo la había sacado, pero la doncella estaba blandiendo un cuchillo mientras arremetía contra el hombre.

Al blandirlo, la atmósfera se partía literalmente. Sin embargo, el hombre vio a través de ese ataque. Impávido ante su velocidad, él esquivo la cuchillada.

Él pateó, ella bloqueó. Ella blandía, él esquivaba, y volvía a atacar. Las ondas de choque generadas esta vez enviaron un violento ventarrón a través del lugar. Henri se cubrió la cabeza con las manos, incapaz de levantarse. El amo era— desconocido. Raishin no podía permitirse apartar la vista.

Continuó viendo la batalla, incapaz siquiera de parpadear.

Los movimientos del hombre no generaban inercia por sus impulsos. Encima, parece que la gravedad no le afectaba. Es como si fuera un tiburón, moviéndose libremente dentro del océano.

Por el otro lado, Hotaru— la falsa Nadeshiko también era un enigma. Se preguntaba cuáles serían sus límites, ya que además de su temible poder explosivo, también demostraba resiliencia y resistencia.

(¡¿Qué clase de circuito mágico le instaló ese tipo…?!)

Era similar a Yaya. Pero como había niebla caliente de por medio, ¿quizás era un circuito mágico relacionado con el calor…?

Esto hizo que recordara a Cherubim. Pero esto era claramente distinto al circuito Jet. La doncella no tenía que usar aire caliente para impulsarse, definitivamente su propia fuerza de piernas generaba los saltos.

De repente, una duda obvia emergió en la cabeza de Raishin.

¿Quién, o qué era el atacante?

Sus razones para atacar también eran desconocidas, pero primero y principalmente— ¿era humano siquiera?

Este hombre estaba peleando en pie de igualdad con una de las autómatas de Magnus. Los movimientos que realizaba definitivamente no eran humanos. No obstante, sin importar cuánto buscara, Raishin no podía localizar la presencia de un titiritero.

Además, las patadas del hombre finalmente habían roto el cuchillo de la doncella.

El talón del hombre enfiló directo hacia su cabeza. Si hacía contacto directo ella sería decapitada con una sola patada, pero la doncella cruzó los brazos y bloqueó la patada del hombre.

Un explosivo viento emanó. Empujada por el ventarrón, Henri tropezó y dio volteretas hasta donde estaba él. Sujetándola del hombro, Raishin la acercó a sí mismo mientras seguía mirando hacia la fuente del ventarrón.

Los dos seguían haciéndose más fuertes. Justo cuando se involucraban en un rápido intercambio de ataques, un rayo de luz brilló de repente.

Era débil, pero definitivamente era un rayo de luz. Iluminando la oscuridad, quizás proviniera de un reflector o algo parecido.

El hombre inmediatamente reaccionó a la luz. Corrió en el aire sin demoras, acelerando de manera instantánea como lo era su hábito, desapareciendo en la oscuridad.

— Escapó, o eso parecía.

Todavía no habían terminado, ¿entonces por qué se fue?

¿Quién era? ¿Cuál era el sentido de todo el asunto? ¿Era yo el objetivo desde el principio?

Sin una pista de qué estaba pasando, Raishin sólo pudo quedarse mirando perplejo cuando un repentino aplauso resonó detrás de él.

“Bravo, Magnus.”

Era el director. El gran hombre estaba sonriendo de oreja a oreja mientras elogiaba a Magnus.

“Qué refinada destreza. Si él fuera a luchar contigo con todas sus fuerzas seguramente no sería un reto para ti. Me siento orgulloso de que un titiritero tan bueno como tú esté estudiando en mi academia.”

Magnus hizo una pequeña reverencia. La falsa Nadeshiko también lo hizo en silencio.

“Hm, parece que iba por mí.”

El director habló como si les estuviera dando un recordatorio.

O mejor dicho, Raishin tenía la sensación de que el director les dijo que lo interpretaran de esa manera.

“Es una lástima que se haya ido, pero bien está lo que bien acaba. ¿Estás bien , Raishin?”

“… Ah, sí, estoy bien.”

“Bien, bien. Mira, la ayuda ha llegado.”

El sonido de numerosos pasos acercándose iba acompañado por reflectores.

Finalmente, acompañada por varios titiriteros en fila, una hermosa rubia apareció. Con ellos estaban dos autómatas que tenían brazos como troncos, y tres Heimguarders.

La hermosa mujer tenía una expresión severa en su rostro. Por alguna razón emanaba el mismo aire que Kimberly, pero en lugar de falda tenía un par de pantalones. Llevaba un sable colgado cuidadosamente de su cintura.

El olor de la sangre flotaba desde el sable… o eso sintió.

“¿Está bien, director?”

“Hm, es como puedes ver, Avril.”

“Eso es una decepción entonces.”

Habló ni siquiera con una sonrisa, vociferándoles órdenes rápidamente a sus subordinados.

“Todas las unidades, hacia la derecha. Tomen a los niños y escóltenlos a la superficie. Y además, mientras lo hacen también pueden llevar a los viejos.”

“Avril…”

La hermosa mujer ignoró la lastimera voz del director, y empezó a caminar adelante del resto.




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