Capítulo 2.7

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Que le diera un momento de mi tiempo, o algo así dijo el chico apuesto.

A primera vista, Raishin no percibió malas intenciones de parte de él. Estaba sonriendo, y la figura de su autómata no se veía en ningún lado.

Raishin miró a su brazo izquierdo. Tenía una brillante banda con adornos dorados, que atrapó su atención.

La palabra ‘Censor’ estaba bordada con una caligrafía refinada. En otras palabras, él era parte del comité de disciplina.

Además, estaba usando un guante blanco con bordados dorados.

En resumen, esta persona era también alguien que estaba calificado para participar en la próxima Fiesta Vespertina.

Un miembro del comité de disciplina con excelentes calificaciones. Raishin no podía pensar en una razón para dudar de él.

“Antes que quedarnos a hablar aquí, ¿por qué no vamos adentro? A menos que me equivoque, ¿estabas a la mitad de tu desayuno, correcto?”

El chico apuesto señaló a la cafetería con una sonrisa en su rostro. Estaba tratando de hacer que Raishin se relajara— o para decirlo de otra manera, su sonrisa estaba haciendo que él bajara la guardia. Su malevolencia podría ser veneno bajo la forma de delicadeza. Raishin se mantuvo precavido, pero como no tenía ninguna razón para negarse, lo siguió de regreso a la cafetería. Yaya lo siguió.

Al entrar a la cafetería, los estudiantes empezaron a emocionarse. En particular, el número de miradas femeninas dirigidas hacia él era excepcionalmente grande. Estaba acostumbrado a que lo miraran, pero esta era la primera vez que lo veían de manera positiva.

“¡Félix!”

De vuelta en la mesa, Charl se sobresaltó. Aunque su rostro no estaba particularmente sucio, rápidamente se pasó una servilleta por la boca.

El chico apuesto le sonrió animado,

“Hey, Charl. ¿Puedo unirme?”

“¡N-N-No, obviamente no puedes!”

“Eres mala. Qué cruel de tu parte. Todo este tiempo te lo he pedido y nunca me respondiste con un ‘sí’, pero te encuentro aquí sentada con él sin problemas.”

“E-Eso es porque él hizo lo que quiso— ¿tienes asuntos conmigo?”

“Me gustaría que tuvieras una cita conmigo.”

“M-M-Me niego. Me rehúso t-t-totalmente. ¿P-P-Por qué yo de todas maneras?”

“Sólo bromeo, por supuesto— eso no es verdad, pero hoy estoy aquí por una razón diferente.”

Su delicado cabello dorado revoloteó al voltear hacia Raishin.

“Tengo algo que discutir contigo, Raishin Akabane.”

Charl y Yaya se quedaron rígidas del impacto. Entonces miraron lentamente a Raishin con timidez. Por la expresión en sus rostros estaba claro que habían llegado a alguna conclusión rara.

Raishin permaneció en silencio en su asiento, llevándose un poco de cerdo frío a la boca.

Se había enfriado, pero aún no se había endurecido. Disfrutando el sabor de la carne jugosa mezclada con la salsa, masticó y tragó. Luego de tomarse su tiempo,

“Si vas a invitarme a una cita, ¿estás seguro de ser lo suficientemente bueno?”

“Vamos, no digas eso. Te aseguro que soy del tipo que no te aburrirá.”

“Estoy sorprendido. ¿Qué podría un miembro de las Rounds, así como una piedra angular de la autonomía de la academia— Jefe del comité disciplinario, Félix Kingsfort, querer de mí, alguien conocido como el Penúltimo?”

“Yo soy quien debería estar sorprendido, considerando que sabes mucho sobre mi existencia. ¿Planeabas atacarme a mí luego de Charl?”

La atmósfera se puso tensa.

Félix sonreía como siempre, y su voz no tenía ni una pizca de hostilidad, pero la tensión se esparcía por la cafetería, haciendo que la conmoción causada por los estudiantes se detuviera en un instante.

Luego de un momento el primero en romper el silencio fue Félix.

“¿Quieres hacer un intercambio conmigo?”

Con una expresión despreocupada, planteó la pregunta para Raishin.

“Hm, más que un intercambio, considéralo un favor. No como Félix, sino como el jefe del comité de disciplina.”

“Me niego.”

Félix se rió entre dientes.

“Ya veo. Así que eres del tipo que toma decisiones rápidas, Raishin. Sin embargo, ¿no te tomarías al menos un poco de tiempo para pensarlo? Al menos déjame explicarte la situación.”

“Eso no será necesario. No deseo tener más compañeros que los que ya tengo.”

“¿Ni siquiera si fuéramos a ofrecerte—“

Irritablemente, se tomó deliberadamente su tiempo para terminar la oración.

“—un boleto de entrada a la Fiesta Vespertina?”

El trozo de cerdo que Raishin iba a comer se detuvo.

Un boleto de entrada a la Fiesta Vespertina. Algo que Raishin tenía que obtener a cualquier costo.

Mientras sus miradas se encontraron, un silencio agobiante descendió.

¿Era esta una invitación del demonio, o quizás algo más…?




Traductor al Inglés: Hayashi (Nanodesu Translations)
Traductor al Español: nahucirujano
Corrección: nahucirujano

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