Capítulo 1.4

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“Aquí es.”

En la dirección que apuntaba el dedo de Charl, había un edificio pasado de moda que recordaba a una tortuga antigua.

Este edificio estaba construido de piedra, y varias esquinas se habían desgastado suavemente con el tiempo. Incontables pedazos de las esculturas caídas yacían por allí dándole al lugar una impresión añeja.

“¿Qué pasa con esa mirada vacía? Eres tan lento. Rápido, vamos.”

¿No dijiste que no ibas a ayudar?

… Esas palabras habían llegado a su garganta, pero luego recordó que la lengua es la raíz de todo mal. Guardando su respuesta para sí mismo, y dando su mejor esfuerzo para no mirar atrás tanto como fuera posible, siguió a Charl. Y persiguiéndolo a él, emitiendo un aura oscura y fantasmal, estaba Yaya.

Al entrar al edificio, gritos de pánico pudieron oírse.

Como era de esperarse de una persona famosa. El vestíbulo estaba repleto de estudiantes en paz y en silencio, pero una vez que divisaron el rostro de Charl, toda la calma se perdió. Incluso hubo personas que torcieron la espalda y se cambiaron de lugar por el pánico.

El resto de la gente se quedó sin habla. Las miradas cayeron sobre Raishin, el héroe del incidente “Cannibal Candy”. Naturalmente, el mar de estudiantes se retiró, como si se tratara de personas peligrosas.

Incómodo como era, Charl y los otros dos empezaron a preguntar. Fueron al laboratorio en el que se suponía se encontraba Frey, y al ver a algunos estudiantes dentro, empezaron a investigar sobre su situación.

“N-Nunca hablé con ella. Es antisocial, y nunca sonríe…”

“E-Ella siempre se queda estudiando hasta muy tarde.”

“¿R-R-Relaciones con ella? ¡P-P-Perdón, pero no sé nada!”

“Sus pechos son muy grandes~”

Etcétera. Al final, ninguno de ellos tenía información útil en absoluto.

Charl estaba mirando a Raishin con los ojos entrecerrados.

“¿Qué demonios? ¿Pensaste que quería escuchar cosas tan inútiles?”

“No me lo digas a mí. Díselo a las personas que les estamos preguntando.”

Como se rumoreaba, Frey no era buena para hacer amigos. O mejor dicho, evitaba a la gente. De la información que habían reunido, lo que destacaba era el hecho de ser una chica tímida que estudiaba con fanatismo por su cuenta. Incluso con esa actitud, debido a su apariencia deslumbrante, naturalmente destacaba, convirtiéndola en un personaje lamentable.

(En cierta forma, se parece a alguien…)

La mirada de Raishin recayó sobre Charl, y ella empezó a actuar sospechosamente.

“¿Qu-Qué estás mirando? Pervertido.”

“Creo que sería mejor que vayamos y le preguntemos al profesor de su clase. Intentemos eso.”

“… Oye.”

Era una voz tímida. Charl estaba moviendo extrañamente, nerviosa, y miraba a los ojos a Raishin.

Yaya probablemente estaba llegando a conclusiones raras, ya que la luz de sus ojos se estaba apagando rápido.

Hablando honestamente, tenía un muy mal presentimiento de lo que iba a pasar. Raishin se preparó.

“… ¿Qué pasa ahora?”

“A ti… en verdad… ¿te gustan grandes después de todo?”

“¿Qué cosa me gustan grandes?”

“¿Eres estúpido? ¿Acaso tu tejido cerebral se pudrió? Entiende el contexto. ¡En serio, si hubiera sabido que eras tan idiota no te habría preguntado en primer lugar!”

“Ok, ok. Apreciaría que fueras tan amable de explicárselo a mi estúpido yo, mi lady.”

“Mm… ¡Obviamente estamos hablando del pecho!”

El rostro de Charl se puso todo rojo hasta las puntas de las orejas.

Las pupilas de Yaya ahora ya no tenían luz, estaban tan oscuras como un lago sin fondo.

¿Por qué trajo ese tema de repente?

¿Podrá ser que quería oír la opinión de un chico sobre la cuestión?

En cualquier caso, no había dudas de que Charl tenía un complejo de inferioridad en esa área. Raishin echó un rápido vistazo al busto de Charl, antes de decidir reaccionar con una respuesta segura.

“Pienso que si de verdad me gustara alguien, el tamaño del busto no me importaría para nada.”

“¿E-En verdad?”

“Eso es mentira. A Raishin en verdad le gustan los pechos grandes y rebotadores, como los de Frey.”

Yaya se entrometió, y la sonrisa en la cara de Charl se desvaneció instantáneamente. Los bordes de sus ojos se levantaron, e incontables venas empezaron a sobresalir de su frente.

“¡Tramposo desleal! ¡Hombre indecente! ¡Los que juzgan el valor de una mujer por el tamaño de sus pechos son las formas de existencia más bajas! ¡Tanto como para decir ‘Quiero conocer su situación’! ¡Sólo te atrajeron sus pechos, pervertido!”

Hubo una ruidosa bofetada, y la mejilla de Raishin se puso roja.

Charl se marchó indignada. Sigmund, quien yacía sobre su boina, volteó. Raishin no pudo entender la expresión en el rostro del dragón, pero de alguna forma, parecía como si le estuviera dedicando a Raishin una mirada compasiva.

Frotando su mejilla hinchada, Raishin se volvió hacia Yaya.

“Yaya…”

“¿Sí?”

“Siento que mi pecho está teñido con una negatividad profunda. Me pregunto, ¿qué será este sentimiento extremadamente oscuro que tengo en el corazón en este momento?”

“¡Pero…! ¡Esa zorra te estaba mirando con ojos raros…!”

“¡Claro que no! ¡Sólo estaba discutiendo sus problemas conmigo!”

“Idiota. ¡Raishin es un idiota!”

Los dos estaban armando un escándalo en el pasillo de la facultad de historia.

De repente, por sobre sus cabezas, el repiqueteo solemne de una campana sonó.

“Raishin… Esa es la campana señalando el comienzo de las clases.”

Raishin se puso pálido, y luego salió corriendo de la facultad de historia.




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