Capítulo 3 – La Noche de Curry

Página Anterior     *     Página Siguiente

Meiko caminaba con los pies descalzos.

A la noche, el asfalto todavía tenía vestigios del calor del sol poniente: estaba un poco caluroso, un poco húmedo, y muy sereno y tranquilo.

Caminando en esta carretera, me paré en ella y froté uno de mis pies contra el otro. Sentí un ligero dolor debajo del pie, un débil dolor como si te golpearan las mejillas cuando soñabas mientras dormías.

(¿A dónde se había ido Menma hasta ahora?)

Debido a este débil dolor, Meiko empezó a sentirse extraña. No podía recordar nada. Lo único que sabía era que había pasado mucho tiempo desde aquel entonces.

Meiko rememoró el instante en el que se desvaneció del mundo.

(¿Dolió?)

En el instante que trató de recordarlo, sintió un dolor frío y agudo como un pedazo de vidrio cortándole la espalda.

Quería cumplir un deseo.

Ese deseo sólo podía cumplirse cuando todos los Super Peace Busters estuvieran juntos.

Cada vez que pensaba algo sobre sí misma, un dolor le invadía todo el cuerpo, pero este no lo hizo. Este era el único hecho que no la lastimaba cuando pensaba en él.

Quería que todos supieran como se sentían los demás, como en aquel entonces.

Sin embargo, debido a sus pensamientos insistentes…

(Jintan… terminó herido debido a mí.)

La escena de Jinta yéndose atravesó su mente.

Jinta dijo que tuvo una vida difícil luego de eso, y que todos habían cambiado.

Meiko quería negar este hecho. Ella quería que los Super Peace Busters, incluido Jinta, volvieran a ser como antes.

El problema era que todos luego de ese incidente se habían vuelto confusos para Meiko. No tenía el derecho de llegar a una conclusión… lo sabía.

“¡¡Arghahahahaha!!”

Una risa grosera interrumpió los titubeos de Meiko.

(¿Eh…?)

“¡Arghahaha! Naruko, en verdad fuiste allí— a la casa de Yadomi. ¡Eres fabulosa!”

“Eh. Sí. ¡Fue muy fastidioso!”

Naruko y sus amigas de preparatoria paseaban en frente de la estación.

Si no tenían un destino especial, McDonalds hubiera sido una buena opción. O podrían gastar un poco más e ir a un restaurante familiar para pasar el tiempo. Sin embargo, decidieron reunirse en frente de la estación y charlar allí. Era para mostrarle a los transeúntes sus equipos.

Anoche estaba usando un sostén con encaje nuevo, y se había pintado las uñas de aguamarina.

“¡Ahaha…!”

¿Desde cuándo su risa suena tan fuerte? Naruko a veces pensaba incluso que eso era inconcebible.

Desde el otoño en segundo grado en la secundaria, ella usaba faldas super cortas. Incluso empezó a usar zapatos de tacón alto desde el verano en tercer grado.

Naruko estaba pensando en el asunto de Jinta. Hoy lo volvió a ver luego de mucho tiempo, remontándose a la ceremonia de apertura de la escuela, pero Jinta…

(¿Qué piensa sobre mí?)

Luego del incidente de Meiko, los Super Peace Busters se distanciaron. Gradualmente, las expresiones de Jinta cambiaron. Para resumirlo en una palabra, ‘deprimente’.

Había bastantes niños por aquí que tuvieron que enfrentar los exámenes de ingreso a la preparatoria. Entraron a la misma preparatoria, pero aun así cada vez que se encontraban en el pasillo, Jinta siempre volteaba, fingiendo que no la había visto.

Naruko quería llamar la atención de Jinta.

¿Le dirá algo luego de que ella se quitara los anteojos?

No, no lo hizo. ¿Le dirá algo luego de que empezara a usar faldas super cortas?

No, no lo hizo.

Hubo sólo una vez, durante el tercer año de secundaria, que atrapó a Jinta diciendo algo cuando se encontraron.

“… me gusta el color paja.”

Aquella vez, Naruko había comprado un tinte para cabello e intentó teñírselo por primera vez, pero echó a perder el momento de la decoloración y su cabello perdió demasiado color.

No obstante, fue suficiente para que se emocionara.

Ver a Jinta marcharse y decir algo como eso fue emocionante y divertido.

“¿Qué debería hacer? Ya es hora.”

La voz de la amiga de Naruko, la trajo de vuelta a la realidad.

“Ah. Sí.”

“No hay ninguno bueno aquí. Demos una vuelta un rato y salgamos de aquí.”

Naruko y sus amigas estuvieron de acuerdo en ir a cantar KTV con los chicos de otras escuelas en un rato. Reunión KTV, charlar en frente de la estación, o comprar snacks de cien yenes si había hambre… ir a Tokyo de compras en el expreso en los días libres por estas cosas eran exclusivas allí— esta era la vanidad en la que estaban sumergidas.

Con una actitud seria, pasaron el tiempo después de la escuela, la escuela rural.

Dejaron las latas de refrescos sobre la banca en la que se sentaron y se fueron.

Así era su vida usual.

“…”

Naruko imitaba sus comportamientos.

Esto era incómodo para Naruko, quien amaba todo limpio. Si fuera a caminar unos pasos más y tirarla en el basurero junto a la máquina expendedora… de verdad quería hacerlo, pero…

“¿Naruko?”

“Ah, perdón. ¡Espérenme!”

Dejó la lata sola. No tenía tiempo para darle importancia a los distintos pensamientos que cruzaban su mente. Sólo tenía que concentrarse en lo que sucedía en frente de ella: no había necesidad de darle importancia a cosas abandonadas.

Naruko empezó a pensar sobre cuándo se convirtió en una persona así.

Al mismo tiempo, Menma miró a esta clase de Naruko.

(Anaru tiró basura…)

Menma estaba un poco impactada, no porque quisiera reprocharle por tirar basura, sino porque Naruko sabía que nunca haría un acto como ese.

Ella hacía todo de acuerdo a reglas y amaba limpiar. Cuando Meiko comía un cucurucho de helado, solía levantar las partes que se caían a su lado.

(Parece que Anaru no sonreía de verdad…)

Sus labios pintados y su mentón formaban un triángulo, la expresión de sonreír. Incluso sus ojos se curvaron… pero esa no era la sonrisa que Meiko conocía.

Habiendo confirmado que Naruko y sus amigas se habían ido, Meiko levantó la lata y la tiró en el basurero. La lata golpeó el fondo del tacho y provocó un claro sonido chispeante.

Las hojas de los árboles caqui que le resultaban familiares, susurraron en el viento nocturno.

Meiko había ido a la casa de la familia que la había criado.

Tenía la sensación de que no había una necesidad urgente por volver aquí. Meiko quien tenía una memoria difusa no tenía un sentimiento de pertenencia fuerte a este lugar. Para ella era un lugar como si hubiera estado allí ayer. Este sentimiento la asustaba sin razón alguna.

(Qué debería hacer…)

¿Debería entrar? Tenía miedo de entrar, pero no sabía por qué.

Sus piernas se tensaron, y sus pulgares se cerraban y abrían inconscientemente. De repente, un aroma atractivo y rico llegó a la nariz de Meiko…

“¡Curry!”

Meiko exclamó.

Era el curry favorito de Meiko. Se trituran los dulces granos de maíz con una batidora para formar una papilla, y luego se agregan un montón de otras cosas para preparar un curry dulce. A su hermano Satoshi le gustaba mucho, y su papá lo comía con salsa Worcestershire… (1)

Cuando pensó en esto, el difuso concepto del tiempo se aclaró un poco, y el sentimiento de pertenencia volvió a ella.

En ese momento, la perilla que Meiko sostenía…

“Buenas noches…”

Empujó un poco la puerta, creando una pequeña hendidura, para poder espiar dentro y echar un vistazo al living.

“!!”

Los hombros de Meiko temblaron.

Cuando Meiko vio una vez más a Jinta, Naruko, Chiriko, Atsumu, todo lo que sintió fue felicidad pura.

Pero cuando vio a los miembros de su propia familia en el living…

A su papá le había crecido mucho cabello blanco. Satoshi había crecido un montón en tan poco tiempo, lucía como un jovencito. Y su mamá… tenía arrugas en las esquinas de sus ojos.

Cambios. Todos cambiaron. Jinta y los demás cambiaron. Sin embargo…

(¿Ah… ne? Qué…)

Todo era distinto. No era la Casa Honma que estaba en sus recuerdos.

No hablaban. Papá estaba leyendo el periódico. Satoshi estaba jugando en la DS. En la mesa había platos con sobras de curry… En aquel entonces, mamá diría con una voz enérgica, “¡los platos van en el fregadero!”

Pero ahora mamá estaba dejando un pequeño tazón de curry en un santuario que no existía cuando Meiko estaba aquí.

Luego hizo sonar la campana y golpeó las palmas, manteniendo una posición derecha, con sus finas medias presionando suavemente sobre la piel de sus pies.

“…”

Meiko dejó de moverse.

El santuario era un santuario que ella no recordaba. De repente supo qué significaba, por lo que no se acercó— no se acercó a la mamá que tanto amaba.

“Mamá, ¿puedes dejar de poner un tazón de curry en el santuario cada vez que comemos curry?”

(¿Satoshi…?)

Jugando en su DS, Satoshi se quejó, sin la más mínima intención de alzar la cabeza y mirar a mamá. “Parece que es muy fastidioso.”

“No deberías decir eso.”

Mamá mostró una expresión que Meiko jamás había visto.

“Porque tu hermana es un poquito distraída.”

Era como la onda más pequeña y ligera producida por el viento, lucía como si estuviera llorando, pero al mismo tiempo, llorando…

“Por eso, tu hermana quizás ni siquiera sepa que dejó este mundo.”

Las palabras de la madre de Meiko le dieron escalofríos a Meiko, haciéndola temblar.

Siguiendo su temblor, la taza junto a ella se cayó al piso, con un bang.

“Satoshi. ¿Qué estás haciendo? Levántala.”

“Oye. ¡No fui yo!”

Satoshi fue retado erróneamente por su padre otra vez. Sin embargo, Meiko no tuvo la sensación urgente de protegerlo. Sólo murmuró despistadamente.

“Lo sé…”

Aunque había un montón de cosas que ella no entendía, este era su hogar. Este hogar no era la Casa Honma que una vez conoció, y por eso conocía bien esta desagradable realidad.

“Menma sabe que ya ha dejado este mundo.”

Cuando salió, el cálido viento nocturno la golpeó.

Meiko pensó que ya se había ido de este mundo, quizás fue doloroso… mucho más doloroso que tener que aceptar la vacuna Japonesa encefálica (2).

Aun así, no tenía ese recuerdo. El recuerdo perdido, el dolor sufrido, debió ser aceptado por su madre y los demás miembros de su familia, soportándolo hasta ahora.

(Lo siento…)

Pronunció secretamente en su corazón.




NOTAS DEL TRADUCTOR

(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Salsa_Worcestershire

(2) Una inyección que se realiza vía una jeringa con una aguja muy afilada.

Página Anterior     *     Página Siguiente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: