Capítulo 4.4

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“Como se esperaba de Machine City. Incluso a esta hora las tiendas siguen abiertas.”

Caminando a lo largo de las calles iluminadas, Raishin habló animadamente.

El sol ya se había ocultado, pero las calles rebosaban de vida. Las calles seguían repletas de personas, y las tiendas y restaurantes estaban llenos de clientes. Había tiendas de zapatos, ropa en oferta, joyerías, tiendas que vendían partes mecánicas y artículos para artes mágicas, así como tiendas que vendían autómatas.

“¡Oigan, ustedes dos! ¡Vengan!” “¡Les daré un descuento!”

Fueron abordados a ambos lados por las voces de los vendedores. Raishin rió entro dientes,

“Wow, también son amigables con los Orientales.”

“Es sólo porque llevas puesto el uniforme de la academia.”

Charl, quien había estado de mal humor desde que la trajo aquí, le dio una punzante respuesta.

“Los estudiantes de intercambio son ricos. Son VIPs ante los ojos de los vendedores.”

“No me molesta exactamente. Al menos, es una explicación más creíble que si fuera por compasión o caridad.”

“Hmph… Esa es una opinión bastante despiadada.”

“Soy realista, sabes.”

De repente, Charl agachó la cabeza y se escondió furtivamente detrás de él.

Caminando hacia ellos estaba un hombre con la cara colorada.

Aunque lucía un poco ebrio, no parecía estar completamente borracho.

“… ¿Qué pasa?”

“N-No es nada.”

Aunque dijo eso, era claro que no estaba para nada calmada.

Abruptamente, un grupo de niños se rieron detrás de ellos, y Charl saltó ante el sonido.

Raishin se detuvo, comparando a Charl con el ajetreo de la ciudad.

“… Haaaa.”

“¿Q-Qué se supone que significa ese haaaa? No seas tan engreído.”

“En pocas palabras, te sientes indefensa si Sigmund no está cerca.”

Otra vez dio en el clavo. Charl de repente se quedó en silencio.

“Eso es normal para lo titiriteros. Pero no te preocupes. Ya viste lo fuerte que soy, ¿cierto?”

“… Es por eso que estoy preocupada. No hay garantía de que no te propases conmigo cuando volvamos.”

“¿En verdad no confías en mí en absoluto, no…? Bueno, supongo que siembro lo que cosecho.”

Con una sonrisa irónica, empezó a caminar de nuevo. Charl se apresuró a seguirlo. En todo caso, le recordaba a un perrito que no le gustaba que lo dejaran atrás, y se rió ante ese pensamiento.

“N-No te vayas así nomás. ¿A dónde planeas ir de todas formas?”

“Pensaba caminar a lo largo del río. Yaya estaba armando un escándalo acerca de que ese escenario de noche supuestamente es muy hermoso.”

“… Hmph, eso es muy cliché. Si eso es lo mejor que se te puede ocurrir, entonces volvamos. Me está dando hambre.”

“De acuerdo. Si ese es el caso, vayamos a comer algo.”

“¿Entonces vamos a volver a los dormitorios?”

“No seas aguafiestas. Busquemos un lugar con una buena atmósfera y comamos.”

“¡N-No!”

Fue una fuerte negativa, pero casi de inmediato cerró la boca, murmurando algo.

“Este mes… estoy pasando por problemas económicos… me refiero a, dificultades financieras…”

“Si te preocupa el dinero no hay problema. Hoy traje mi billetera, así que puedo invitarte.”

“Eh—<3”

Los ojos de Charl centellearon.

Un instante después, se recuperó, alejando el rostro con un ‘¡hmph!’.

“Me niego a aceptar caridad de un pervertido como tú.”

Sin embargo—su estómago traicionó lo que dijo, afirmando su opinión al rugir fuerte.

Charl se sonrojó visiblemente, y empezó a abofetear a Raishin.

“¡Bufón insoletente~!”

“… ¿Eh, yo? ¿Por qué es mi culpa?”

“Avergonzarme así… ¡Es imperdonable…!”

Finalmente, con una pizca de desesperación y algunas lágrimas en los ojos, Charl declaró en voz alta.

“Bien. Ya entendí. Dejaré que me pagues completa y plenamente.”

Veinte minutos después, los dos estaban en un restaurante a orillas del río.

Estaban sentados en el balcón del segundo piso.

La luz reflejada en el río podía verse claramente. El interior del edificio tenía un diseño moderno que combinaba marcos de acero y ladrillos, dándole una buena impresión sin llegar a ser demasiado pretencioso.

Como aperitivo, tenían carne de pescado sin salar (3). Mientras Charl comía, miraba las manos de Raishin como si estuviera viendo algo curioso.

“Oí que los Japoneses tienen modales terribles en la mesa— sorprendentemente, eres muy normal.”

“Para tu información, usar palillos es más difícil que usar un tenedor.”

“¿Toman la sopa llevándose el tazón a los labios y sorbiéndola? Eso es muy ruidoso.”

“No hay nada de malo con tomar la sopa sorbiéndola, sólo es una cultura diferente. No hables mal de las costumbres de otro país.”

Con una ligera charla, sin nada particularmente malicioso, la cena continuó.

Luego, les trajeron una sopa con un fuerte aroma. A Raishin le resultó demasiado fuerte el sabor para su gusto, pero a Charl parecía gustarle, diciendo animadamente “Bueno, bueno, no está hecha para todos.”

Mientras esperaban el siguiente plato, sus ojos se encontraron.

Ella lo miraba fijamente como si quisiera decir algo.

“¿Qué pasa?”

“Nada.”

“Deberías ser más honesta. Por favor siéntete libre de hablar con franqueza, mi lady.”

Usó un lenguaje cortés a modo de broma. Pensó que eso finalmente la haría hablar… aunque ese no fue el caso. Charl titubeando abrió la boca,

“… ¿Por qué me invitaste a salir?”

“Tú fuiste la que me invitó a salir.”

“No. No me refiero a esto… es sobre ayer, durante el almuerzo.”

Ella apartó la vista. La punta de su nariz se puso ligeramente rosa, algo que él encontró sorpresivamente lindo.

Un poco atónito por la pregunta, Raishin logró responder.

“Por qué, preguntas— supongo que sólo me dejé llevar.”

“¿Te dejaste llevar? Qué respuesta más tonta.”

Al contrario de enojarse con su respuesta, Charl soltó una pequeña risa, no tan insatisfecha como él pensó que estaría.

“En verdad eres una persona insensata. No sólo me retaste a mí, la T-Rex, a luchar, sino que tuviste las agallas para luego invitarme a almorzar. Sí que eres un idiota sin remedio.”

“Te agradezco por las palabras de aprecio.”

“Tengo una pregunta para este idiota.”

“Pregunta, mi lady.”

“¿Por qué querías mi código de entrada?”

En ese momento, el mesero les trajo la comida. Era ternera, con sólo verla podían percibir lo tierna que estaba. La asaron hasta tomar un hermoso color, y la sola fragancia de la salsa les abría el apetito.

Luego de que el mesero puso los platos en la mesa, Charl esperó a que se fuera para continuar.

“Hay un centenar de participantes de la Fiesta Vespertina. Deberían haber muchos oponentes más fáciles para ti.”

“… Si buscara una persona a la que podría derrotar fácilmente, no tendría sentido.”

“¿Para que el comité ejecutivo de la Fiesta Vespertina te prestara atención?”

“No… Bueno, supongo que también, pero esa no era la razón principal.”

Cuchillo en mano, buscó las palabras correctas. No era bueno explicando las cosas.

Como Charl dijo, con el fin de sorprender al comité ejecutivo, derrotar a un poderoso oponente tendría un gran efecto.

Aunque ganara la pelea, no había garantía de que obtendría un boleto de entrada de esa manera. Derrotando un sin número de Suplentes para entrar a la Fiesta Vespertina… si lo hubiera hecho de esa manera, hubiera fallado.

Sin embargo, el motivo de Raishin para buscar un enemigo fuerte no era sólo por eso.

“Pensé, voy a derrotar a alguien y subir mi ranking para ocupar su lugar. Para mí, el llegar de la nada y conseguir un boleto de entrada a través de la fuerza bruta, me parece incorrecto. Así que sentí que tenía que asumir alguna clase de riesgo, o sería injusto… Bueno, quiero decir, de cualquier manera seguiría siendo injusto.”

Raishin se esforzó por expresarse apropiadamente— al final, se rindió.

“Lo siento. Supongo que ni siquiera yo mismo entiendo por qué lo hice. Por cierto, esto está delicioso.”

“… Pensé que eras alguien más difícil de entender, alguien cuyos pensamientos no podría comprender.”

Con los ojos medio abiertos, Charl habló en un tono atónito.

“Pero parecía como si ni siquiera estuvieras pensando. Tus pensamientos sólo estaban ondeando en el viento como ropa en el tendedero. No hay manera de que pudiera comprender a una persona así.”

“Así parece. ¿Eso es todo lo que querías preguntar?”

“Una pregunta más. ¿Qué hay de tu estilo de pelea? Es la primera vez que veo a alguien que pelea junto a su marioneta.”

“Ah… Eso es algo así como un truco ingenioso.”

“¿Ingenioso?”

“Originalmente. Fui criado en una casa de guerra. Mi clan tiene… tenía buenas habilidades para la lucha en grupo.”

El tenedor de Charl de repente se detuvo. Algo le llamó la atención.

“Controlar una unidad militar— esa era la marca registrada del clan de titiriteros Akabane.”

En ese momento, la mirada en el rostro de Charl cambió. Se había dado cuenta de algo.

En la academia, había una persona habilidosa para la lucha en grupo. El titiritero más poderoso, que manejaba seis autómatas femeninas simultáneamente.

Sin embargo, Charl no dijo nada. Llevándose un poco de ternera a la boca, esperó en silencio a que él continuara.

Apreciando su consideración, Raishin siguió.

“Bueno, además tenían a alguien con tan poco talento como yo. El sólo controlar a Yaya ya es una carga pesada para mí. Además, en lugar de una marioneta, yo sustituí mi propio cuerpo en cambio. Afortunadamente, tengo algunos conocimientos en artes marciales. Así que en lugar de magia apresuradamente preparada, confío en mis puños para luchar.”

“¿Apresuradamente preparada…? Entonces, dime, ¿cómo son los conjuros de los Orientales?”

“No usamos conjuros ni invocaciones. Suimei, Shinkan, Kouen, Tenken— para decirlo francamente, el Fuurinkazan (4). Conceptos de batalla rudimentarios en forma de palabras. En el caso de mi clan, puedes pensarlo como un… código. Al usarlo puedo ajustar la naturaleza de la energía mágica, la potencia, el tipo de arte mágica y la formación que transmito a Yaya.”

“¿Verbalizas tus órdenes? Eso suena como algo que sólo un principiante haría.”

“SOY un principiante. Sólo estudié en serio manejo de títeres durante dos años.”

La mandíbula de Charl cayó.

“Estoy sorprendida. En ese caso, ¿por qué quieres ser el Rey Mago? Si ni siquiera eres un experto en el manejo de títeres, ¿por qué viajarías todo el camino hasta aquí desde el Este? ¿Por qué quieres ocupar el trono del Rey Mago—?”

Raishin levantó un dedo para detenerla.

“Tengo varias razones por las cuales quiero. Ahora, creo que es mi turno de hacer algunas preguntas.”

Evadió su pregunta. Charl tenía una mirada de obvio desagrado en su rostro, pero negarse no sería justo, o así pensó ella, por lo que asintió de mala gana.

“¿Qué relación tienes con Félix? ¿Dónde se conocieron?”

“¿Estás interesado en él? No me digas que eres un hom—”

“¿Qué acabas de decir? ¿Por qué me miras así?”

“… Él fue el primero que me dio la bienvenida.”

Charl se sonrojó ligeramente, y sus ojos cayeron.

“Como estaba haciendo enemigos sin siquiera saberlo… No, ¿está bien, cierto? Estoy más cómoda sola, y no planeaba hacerme amiga de futuros enemigos. Sin embargo—”

Sus ojos zafiro se nublaron.

“Actuar sola tiene sus ventajas y desventajas. Había un montón de gente que se ponía engreída una vez que sabían que su oponente era una sola persona. Dañaban mi casillero, o escondían mi bolso… en serio, tenían demasiado tiempo libre. Además, tenían el descaro de hacer cosas que la gente normal no haría.”

Habló en un tono de molestia. Luego de eso, su expresión cambió a una gentil sonrisa.

“Félix era miembro del comité disciplinario, así que estuvo pendiente de mí.”

“Ya veo. Entonces fue ahí que empezó a gustarte.”

“¡No! ¡Deja de decir cosas sinsentido o te quemaré vivo!”

“En realidad preferirías que fuera él y no yo el que esté en esta cita ahora, ¿no?”

“Qué— Yo— Tú—”

“Él ya te invitó antes. ¿Por qué lo rechazaste? Todo hubiera salido como deseabas.”

“… No puedo.”

Su enojo desapareció. Perdiendo rápidamente el entusiasmo, Charl apartó la vista desanimada.

Su mirada se enfocó en la oscuridad del río, habló en una voz vacía.

“Félix tiene una clase de popularidad distinta a la tuya. Un montón de estudiantes están locas por él. Si se rumorea que salí en una cita con él…”

“Habrías incrementado innecesariamente la cantidad de enemigos que tienes, huh.”

Ella se quedó en silencio. Sin querer ahondar más en el tema,

“Cambiemos de tema. ¿Por qué quieres convertirte en el Rey Mago?”

“… Eso no tiene nada que ver contigo.”

“Es verdad. Pero estoy interesado.”

Charl lo pensó por un momento, antes de suspirar su respuesta.

“Tengo un… sueño que debo cumplir.”

“¿Un sueño?”

No respondió. Sin embargo sus labios, que estaban apretándose ligeramente, rebosaban de triste determinación. No era por fama ni estatus social, pero su determinación era más brillante que cualquier fuego.

Era algo de gran importancia para Charl. Probablemente no confiaba en él lo suficiente como para contárselo y él lo sabía. Raishin sabía que ese era el final de esa particular conversación.

“Parece que tú también tienes tus propios problemas.”

“Hmph. Podría decir lo mismo de ti.”

Charl respondió secamente— luego rió ligeramente.

Quizás lo encontraba extraño, o se estaba divirtiendo, ya que se estaba riendo. Cuando se reía así, Raishin no la veía como una chica problemática y violenta, o una señorita aristocrática arrogante, sino como una chica perfectamente normal.

Luego de invitarle un helado, Raishin se levantó.

“Vamos. Antes de volver a los dormitorios, hay algo que necesito comprar.”

Dejando el restaurante, caminaron por la ciudad al ritmo de Charl.

Mirando vidrieras en los alrededores, pasaron un largo tiempo dentro de la tienda de zapatos, antes de volver al camino que los llevaría de regreso a la academia, ya que se acercaba la hora del toque de queda.

“Gracias por ayudarme a decidir. No tengo idea de nada cuando se trata de ropa femenina.”

Palmeando ligeramente su paquete de la tienda de zapatos, le dedicó una pequeña risa a Charl.

“Hmph. No pensé que tuvieras tal consideración por los demás. Es bastante sorprendente teniendo en cuenta que pensé que eras un forastero bárbaro, insensible, egoísta, rudo y pervertido.”

Eso fue excesivamente largo. Sin embargo, se dio cuenta de que no podía estar en desacuerdo (excepto por la parte de pervertido), así que no respondió.

“¿O quizás la razón por la que te preocupas por ella a tal punto es porque esa chica es aterradora?”

“Hm… no estoy seguro si aterradora sea la palabra correcta… peligrosa sería más apropiado…”

“Qué hombre patético. Ser controlado por tu autómata va en contra a las relaciones convencionales, ¿no lo crees?”

Aunque lo estaba insultando, no había rencor de verdad en su palabras. Charl se rió de manera relajada.

Eventualmente, al aparecer las puertas de la academia a la vista, ella dijo algo inesperado.

“Sobre la charla de antes. Cuando me diste tus razones para desafiarme.”

“Ah… creo que te lo dije, ni siquiera yo lo entiendo.”

“Yo sí.”

Al oírla decir algo tan inesperado, sin pensarlo Raishin giró para verla.

“Puede que sea un poco, pero creo que lo entiendo. La sensación de querer ser castigado… Eso es porque, he cometido un pecado.”

Estaba a punto de preguntarle qué quiso decir con eso— pero se dio cuenta que algo extraño estaba ocurriendo más adelante.

“¿Qué sucede?”

Eran pasadas las nueve. Normalmente, a esta hora la academia debería encontrarse en pacífico silencio.

Sin embargo, había alguna clase de conmoción dentro.

“¿Qué pasa? ¡Oye, espera un minuto— ¿Raishin?!”

Charl gritaba detrás de él. No obstante, él no se detuvo. Tan rápido como un temporal, Raishin corrió por el camino, hacia la academia a toda velocidad.




NOTAS DEL TRADUCTOR

(3) http://recipe.rakuten.co.jp/recipe/1670006693/

(4) 風林火山. http://es.wikipedia.org/wiki/F%C5%ABrinkazan
Suimei = Aullido
Shinkan = Silencio
Kouen: Luz y Flama
Tenken: Defensa Natural

Cada uno corresponde a un elemento del fuurinkazan. Suimei = viento, shinkan = bosque, kouen = fuego, tenken = montaña.

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