Capítulo 6.5

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Camuflándose en la noche, una chica estaba controlando su respiración.

Tensando sus orejas, estaba tratando de percibir cualquier presencia cercana. Había muchos hombres moviéndose y buscando en la oscuridad en los alrededores.

La seguridad era severa. Eran todos hábiles en detección, parece que había comenzado a buscar en esta área.

De manera muy inesperada, ella estaba directamente bajo una farola, junto al camino pavimentado.

Al esconderse en la sombra de una gran roca, la luz no podía llegar hasta donde estaba ella. Pero al mismo tiempo, debido a lo cerca que estaba de la luz, los ojos del personal de seguridad no podían notar dónde se encontraba el punto ciego. Convertía a ese lugar en un buen escondite, asombrosamente.

Irritada, se recogió el cabello, húmedo por el roció. Un ave— no, un dragón voló hacia donde estaba ella, sus alas no emitieron ni un solo sonido.

Era Sigmund. Había salido a hacer reconocimiento en su inadvertida forma de pato pequeño.

Charl susurró en voz baja, “¿Cuál es la situación?”

“Hm. Está repleto de guardias de seguridad desde aquí hasta la residencia del director.”

“¿…Entonces no podemos acercarnos más que esto?”

“No. Además, no hay iluminación más adelante.”

“Si nos dejamos atrapar a propósito, hay una posibilidad que usen sus antorchas portátiles… pero esa es una posibilidad muy escasa de todas maneras. Ok, transfórmate, y arremeteremos desde aquí.”

Ella se levantó, lista para entrar en acción. Charl extendió su mano derecha hacia Sigmund.

Sin embargo, Sigmund no se movió, quedándose sentado en el piso.

“No pierdas el tiempo. ¿Qué sucede?”

“No es demasiado tarde, incluso ahora. Deberías reconsiderar lo que estás a punto de hacer, Charl.”

Charl estaba estupefacta, antes de levantar las cejas por el asombro.

“Hemos llegado hasta aquí, ¿qué tratas de decir ahora?”

“Aunque logres matar al director con éxito, no hay garantía de que ellos mantendrán su palabra.”

“¡Pero si los desafío seguro matarán a Henri!”

“Puedes confiarle a Henri a Raishin— o incluso a la academia. Será una cuestión menos en tu mente.”

“¡¿Qué tiene de bueno un aplazamiento momentáneo?! ¡Nuestra academia tiene el apoyo de MI5… no hay nada que podamos hacer!”

Se miraron el uno al otro.

Viendo que sus argumentos no iban a llegar a ninguna parte, Sigmund cambió el tono de su voz.

“¿Todavía lo recuerdas? Lo que me dijiste. Si de verdad te gusta Raishin—”

“What good is a momentary reprieve!? Our enemy has the backing of MI5… there’s nothing we can do about it!”

They stared at each other.

Seeing as their argument wasn’t going anywhere, Sigmund changed the tone of his voice.

“Do you still remember? What you told me. If you really do like Raishin—”

“No me gusta.”

“Sí, sí, es sólo hipotético. Ficticio. Sólo estoy tomando prestadas tus palabras de aquella vez.”

Con un aleteo de sus alas, voló hacia su cabeza, y siguió hablándole al oído.

“Temes que te etiqueten como una mujer fácil.”

“¿…Y qué pasa con eso?”

“Es verdad que no ha pasado mucho tiempo desde que Raishin y tú se conocieron. Hasta ese momento, estabas enamorada de Félix. Pero tus sentimientos sólo eran una ilusión— quizás incluso algo parecido a la adoración. No conocías al verdadero Félix que merodeaba en su interior, de hecho ni siquiera sabías nada acerca de Félix en absoluto.”

Charl se mordió el labio, apartando su rostro, avergonzada.

“Por el otro lado, entraste en contacto con el alma de Raishin y fue relajante. Cuando tu corazón estaba roto y pisoteado, y el miedo de la soledad te invadió, el que te rescató de eso fue Raishin. Habiendo dicho todo esto, ¿no sería natural que te enamoraras de él?”

“…Todo eso es circunstancial. Sólo son excusas convenientes para usarlas si quería sentirme de esa manera.”

“Pero el hecho de que quieres sentirte de esa manera, significa que al menos, has reconocido tus sentimientos en cierto nivel—”

“¡Me expresé mal! ¡Metí la pata! ¡No trastes de mezclar mis palabras en mi contra!”

Charl levantó la voz de manera involuntaria. Rápidamente se tapó la boca con su mano, su rostro se puso rojo conforme se enfadó.

“¡En serio, ¿por qué estás trayendo a colación esto ahora?! ¡¿Qué tiene que ver eso?!”

“Si continúas, nunca más podrás regresar junto a él.”

“¡—!”

Las palabras de Sigmund eran como una estaca de hierro en el corazón.

“Tu vida diaria no era alegre. Eras una molestia en la academia, y no había nadie que pudiera entenderte. Y ahora por fin encontraste un amigo con quien empatizar. Después de mucho tiempo, te has convertido en un ser humano normal. Si lo descartas a él, estarás descartando tu humanidad— tirando a la basura la felicidad que encontraste con tus propias manos.”

Era una advertencia. Sigmund continuó hablando de manera muy amable y detallada.

“Estás a punto de matar a alguien a quien no le guardas rencor. Eso no te hace muy distinta de un homicida común. ¿Qué pensará Raishin sobre ti?”

Raishin había creído en Charl. Firmemente creyó que Charl no era el tipo de persona que cometería un homicidio.

Pero lo que Charl estaba a punto de hacer ahora…

“Aun… si me dices eso ahora… Es… ¡demasiado tarde!”

Charl inesperadamente levantó la voz, con lágrimas cayendo por su rostro.

“¡Destruí la torre del reloj! Estoy a mitad de camino de asesinar al director… Ahora soy la enemiga de la academia. ¡Ya no tengo ningún lugar al cual regresar!”

Agachándose, siguió sollozando en silencio. Incapaz de reprimir los sollozos, las lágrimas cayeron al césped.

“…Lo siento. Perdóname, Charl.”

Sigmund agachó la cabeza con desánimo.

“Mi ineptitud es la causa de que estés yendo por este camino, y aun así te he estado criticando por ello. Si tan sólo fuera más fuerte— lo suficientemente fuerte para enfrentarme al ejército de una nación, sería capaz de salvarlas a las dos.”

“…Eso no es así. Siempre has sido mi fuerza cuando necesité que lo fueras.”

Charl se limpió las lágrimas que fluían de sus ojos, logrando soltar pronunciar algunas palabras más.

“Incluso ahora. Aun cuando estoy dolida, deprimida, y que perdí la oportunidad de tener una familia a la cual regresar, sigues aquí a mi lado… protegiéndome.”

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Tomó a Sigmund y lo abrazó dulcemente.

“Gracias por estar siempre para mí.”

Abrazando a Sigmund, Charl empezó a llorar otra vez.

Luego de haberse calmado, se limpió la última lágrima y se puso de pie.

“No podemos perder más tiempo. Amanecerá pronto.”

“Sí. No le guardo ningún tipo de rencor al director… pero no tengo opción.”

“Si no tienes ningún resentimiento con él entonces no lo mates.”

Sigmund voló hacia el brazo de Charl, preparándose para la batalla.

De alguna forma, alguien había logrado acercarse a ellos.

¿Acaso hablaron demasiado fuerte? ¿Alguien se dio cuenta de dónde se encontraban?

No podía ser. Él no era alguien con sesos. Sólo podía ser una suposición.

Sabiendo que su objetivo era la residencia del director, era fácil llegar como conclusión a la ruta más corta. Encima de eso, si él fuera a escabullirse como ella lo hizo, era lógico terminar en el mismo lugar en el que se encontraba ella ahora.

Charl y Sigmund voltearon para ver la gran roca al mismo tiempo.

Como si su hora fuera deliberada, dos sombras aterrizaron sobre ella en ese momento exacto.

Una chica vestida con un kimono, y un paciente severamente vendado.

“Yo, dragonesa aterradora. Estoy aquí para invitarte a una cita.”

Por supuesto, no era otro más que Raishin.

 

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