Capítulo 5.2

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Dejando el campo, Raishin regresó al dormitorio, deteniéndose en frente de su habitación.

“Raishin, la luz está encendida…”

Yaya le murmuró una advertencia. Raishin la ignoró, abriendo la puerta descaradamente.

La esencia a jazmín y el humo denso asaltaron sus sentidos. La habitación estaba llena del humo de tabaco dando vueltas, y el olor del tabaco le hizo toser un poco involuntariamente.

La causa del humo era una mujer, que estaba sentada junto a la ventana.

Era una belleza cautivadora cuyo kimono abierto revelaba sus voluptuosos pechos. Era Karyuusai Shouko.

A sus pies, una gran cantidad de cenizas de tabaco habían sido descartadas despreocupadamente.

Shouko golpeteó su pipa, haciendo que cayera más cenizas, antes de hablar de manera espontánea.

“Me pregunto, ¿cuántos años han pasado ya desde que el tabaco sabe tan mal?”

“… Lo siento. Debido a mi egoísmo—”

“Ni siquiera los dignatarios entre los militares han logrado hacer esto, sabes. Darme órdenes a mí, la gran Karyuusai, como consideres conveniente.”

Shouko buscó dentro de su manga, sacando un manojo de papeles.

Lo lanzó sobre la mesa con un ruido sordo. Había letras casi caligráficas en sus bellos y esquemáticos diagramas del cuerpo humano, e incontables números apiñados en el papel.

“Como puedes ver, todo está normal. No hay problemas con el cuerpo de esa chica. Hasta podría decirse que está en condición superior. ¿Estás satisfecho ahora, Amo Raishin?”

“Gracias por la información. ¿Entonces Henri está bien?”

“No me hagas repetirlo de nuevo.”

“Entiendo. Gracias, y perdón por hacerte pasar por todas estas molestias.”

Shouko lo atravesó con una mirada penetrante, hablando con un tono que sonaba como si estuviera confirmando algo.

“Es una promesa, chico. Es la última vez que satisfago un egoísmo tuyo. De ahora en adelante, será mejor que escuches las órdenes del ejército.”

“Sí.”

“Basta de ese comportamiento infantil. Si sigues así, me temo que ya no podré mimarte más.”

Alzó su pecho sugestivamente al decir eso.

Raishin sintió que la sangre se le subía a la nariz, volteando rápidamente.

“Deja de bromear así.”

“¡Raishin… desde cuándo… ustedes dos…!”

“¡No pasó nada! ¡Shouko simplemente se está burlando!”

“¡¿Burlando?! ¡¿A qué te refieres con eso?! ¡¿Qué hicieron ustedes dos?!”

Yaya se enfadó. Pasando por detrás de ella, Shouko salió de la habitación.

Aunque se había comportado como siempre, parece que Shouko ya había estado de mal humor.

Aun así, había puesto mucho esfuerzo por el bien de Raishin.

Raishin por dentro le hizo una reverencia, enviándosela a Shouko con los ojos.

Luego de calmarse, Yaya eventualmente se acercó a Raishin con una mirada preocupada en su rostro.

“Raishin… ¿Hiciste un trato con Shouko?”

“Sí.”

“Estos documentos son los informes biológicos de Henriette, ¿no? A cambio de que Shouko investigara a Henriette, ¿acordaste alejarte totalmente del asunto?”

“Sí.”

“En ese caso, eso significa que ya no vas a ser imprudente, ¿cierto?”

“No. Me siento mal por hacerle esto a Shouko, pero gracias a ella deberíamos poder proceder con éxito.”

“Eh… ¿Le mentiste a Shouko?”

“No hay nadie en el mundo que pueda engañar a Shouko.”

Ella había entendido, y le había dado su aprobación tácita. Lo que explicaba su malhumor de antes.

“Pero Shouko también es alguien que no perdonará una traición. Si en verdad terminas traicionándola…”

Se podría decir que esta era la última oportunidad que Shouko le había dado.

Si Raishin en serio terminaba traicionando la confianza de Shouko, no tenía idea de lo que ella haría.

Con determinación oculta en sus ojos, Raishin habló como si no fuera nada.

“En primer lugar, sólo soy un idiota sin remedio. ¿No sabías eso?”

“¡Pero Raishin, tienes un objetivo! ¡Es la razón por la que viniste hasta Inglaterra! Como Nadeshiko es tan importante, Raishin, tú…”

“Incluso ahora todavía me arrepiento de no haber podido proteger a Nadeshiko.”

Raishin confesó sus verdaderos sentimientos.

“Es porque soy un humano débil. El arrepentimiento que siento puede que sea la razón de mi odio. Matarlo a él no traerá de nuevo a la vida a Nadeshiko. La venganza sólo es algo que sé que es para mi propia auto-satisfacción. Aun así… es todo lo que puedo hacer por Nadeshiko.”

“Entonces, ¿por qué…?”

“No quiero experimentar el mismo arrepentimiento que antes. Al final, supongo que es por mi propio bien. Ya que soy un humano débil— no quiero volver a experimentar ese arrepentimiento nunca más.”

Posando su mano sobre el hombro de Yaya, la miró directo a sus ojos negros.

“Esta no es una orden del ejército, de hecho podría ser una violación a sus deseos. También significa que estaré yendo en contra de los deseos de Shouko. Sabiendo todo esto, ¿me prestarás tu fuerza, Yaya?”

“… Raishin, ya deberías saberlo.”

Ella puso su mano sobre la suya y le dedicó una dulce sonrisa.

“Yaya es la muñeca de Raishin. Yaya protegerá a Raishin, sin importar lo que pase.”

“… Gracias. Pero te prometo esto; haré mi mejor esfuerzo por asegurarme de que no sufras ni un solo rasguño.”

“Raishin… <3”

“Después de todo, no quiero que Shouko me regañe más de lo que ya lo ha hecho.”

Hubo un chasquido.

“Shouko, Shouko, Shouko… ¡Otra vez Shouko…!”

“… ¿Hm, yaya? ¡E—Espera un minuto! ¡Acabas de decir que me protegerías!”

“¡Raishin es un idiota!”

Confundido sobre lo que estaba pasando, Raishin con nervios salió de la habitación.

 

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