Capítulo 7.2

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Minimizando el sonido de sus pasos, Frey en silencio entró a la sala.

El número de cortinas rodeando la cama era de cuatro, pero la cantidad de pacientes presente era cero.

“Si estás buscando a ese idiota, ya se fue.”

Una repentina voz se oyó detrás de ella.

Volteando la cabeza, había una hermosa chica sentada en la esquina. Un pequeño dragón estaba descansando sobre su cabeza.

“Uu… Eres la T-Rex.”

Girando la cabeza con un “Hmph”, hubo un ligero rubor en las mejillas de Charl conforme habló.

“Tu perro, digo… ¿cómo está?”

Frey agachó la vista, sujetando el borde de su falda.

Confrontada con la inquietud que ha estado reprimiendo todo este tiempo, no pudo contener sus emociones y las lágrimas empezaron a caer de sus ojos.

“Si Rabi muere… yo… me quedaré completamente sola…”

“… Hmph. No estás sola. Nunca lo estuviste.”

Sorprendida por sus palabras inesperadas, Frey alzó la vista. Charl continuó, de manera un poco lúgubre.

“¿No crees que hay alguien importante que ha estado pensando en ti todo este tiempo?”

“¿…?”

“Parece que ‘aquellos que lo tienen’ probablemente no sepan que lo tienen. Olvídalo, hablemos de ese idiota.”

“¿A dónde… fue?”

“¿Quién sabe? Puede que esté en un orfanato en algún lugar, tratando de robar algo.”

Orfanato. Robar.

El significado detrás de esas palabras estaba totalmente claro para ella.

“¡¿Por qué…?!”

“¡Así es exactamente como me sentí! Pero él es esa clase de persona. Es débil ante las lágrimas de una chica, y no soportar dejarla así nada más. Qué tipo tan inútil.”

Aunque estaba hablando mal de Raishin, las profundidades de los ojos de Charl tenían una dulce luz en ellos.

“Como van las cosas, está a punto de morir. Además, su plan de rescatar a varios autómatas es totalmente insensato. Si los guardias aquí o los profesores lo descubren, le llegará su hora—”

“Desafortunadamente, ya lo sé.”

Charl y Frey se paralizaron por el shock ante la repentina voz.

Kimberly estaba parada en la entrada de la sala.

Su usual bata blanca estaba ausente. En cambio, llevaba una extraña y preciosa túnica negra, con bordes dorados. El diseño era geométricamente misterioso.

“¿Es por mi atuendo? Obviamente voy a salir de la academia. Como profesora tengo la responsabilidad de supervisar a mis estudiantes. Así que ahora voy a disciplinar a un idiota.”

¡—Planea seguir a Raishin!

“No pongan esa cara. No planeo seguirlo de inmediato. Mi objetivo actual es asegurar su seguridad primero.”

Charl y Frey simultáneamente intercambiaron miradas.

“Oho, veo que ambas están extremadamente interesadas. Si pueden guardar algunos secretos, las llevaré conmigo. ¿Qué tal, Charlotte? ¿No estás preocupada por el Segundo Último? En especial cuando los dos se han vuelto tan cercanos últimamente.”

“¡¿Qu-Qu-Qué le hace pensar que ese pervertido y yo somos ce-cercanos?!”

“¿Entonces no vendrás?”

Titubeando un poco, Charl eventualmente sacudió la cabeza, diciendo con una voz clara.

“No. Tengo fe después de todo.”

“Aww, ¿no es dulce?”

“¡N-No! ¡No me refiero a ese idiota, tengo fe en el amuleto protector que le di!”

“Frey, ¿qué hay de ti?”

Frey volteó a mirar en la dirección de la oficina del doctor, que estaba junto a la sala.

Rabi seguía inconsciente. No había manera de saber cuándo o si su condición empeoraría.

Aun así, incluso si ese era el caso.

Tenía la obligación de ver con sus propios ojos lo que Raishin iba a hacer.

Alzando la cabeza con total firmeza, respondió con un “Iré.”




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