Capítulo 1.4

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Charl estaba completamente desconcertada mientras veía la espalda de la persona en frente de ella.

La persona era el chico maleducado que la había retado a una pelea.

A un lado estaba su autómata que se encontraba encima del golem, la que había atrapado la bola de hierro.

Le tomó unos pocos segundos darse cuenta de que ellos dos la habían protegido.

Y luego de que lo hizo, se puso extremadamente furiosa.

“… Quítate.”

“Lo hubiera hecho aunque no me lo dijeras. Después de todo, tengo que deshacerme de todo esto de todas maneras.”

“Deja de bromear. Qué estás—“

“¿Qué estás haciendo?”

Alguien irrumpió, finalizando la oración en lugar de Charl.

Una persona insolente salió con arrogancia en medio de la multitud.

Junto a él estaba una autómata de tipo femenina. La expresión en su rostro no se parecía a la de una humana, y estaba articulada. Sería mejor decir que tenía apariencia de muñeca.

La muñeca estaba sosteniendo una vara de hierro. Señalando con la punta en la dirección de la bola de hierro, un hilo de luz se extendió hacia delante. Una cadena retractable de energía mágica— parecía como si fuera alguna clase de maza (8).

(Así que la bola de hierro era la cabeza de la maza…)

Charl no bajó la guardia, y siguió observando la escena de la batalla.

Como el campo de batalla se había expandido para acomodarse a los nuevos rivales, los estudiantes que estaban viendo retrocedieron. Parados en la amplia calle estaban 5 autómatas: Ondina, Jack Frost, Harpía, Golem, y la que blandía la maza.

— En realidad, no eran todos ellos.

Con un remolino, las tres unidades que habían sido derrotadas aparecieron.

Se habían recuperado. Mientras buscaba la causa de su llegada, divisó un autómata con sotana blanca a la distancia balanceando un bastón. Lo que significaba que poseía magia restaurativa.

Tras lo cual, el número de enemigos ascendía a nueve en total. Magia restaurativa, magia ofensiva, alguien para la defensa, alguien que realizaba ataques rápidos, un atacante a larga distancia, esta formación era exactamente igual a la de una unidad militar.

Mientras seguía el concurso agónico de fuerza con el golem, Sigmund sin mostrar emoción alguna murmuró.

“Supongo que SÍ eres popular, Charl. Esos titiriteros de allí son todos hombres.”

“… ¿Es este el lugar y momento para eso?”

El joven insolente y su pandilla claramente tenían como objetivo a Sigmund. Trató de recordar si alguno de ellos tenía alguna clase de rencor contra ella… y como lo había, Charl se preparó para una ardua batalla.

Mientras tanto, el joven insolente seguía conversando con el chico rudo.

“Contéstame, estudiante transferido. ¿Por qué estás interfiriendo con nosotros?”

“Esa cosa de ahí es mi presa. No toleraré que nadie me la arrebate.”

¡¿Acaba de referirse a mí como una cosa?! ¡¿Soy una presa?! ¡Qué insolente!

“… En ese caso, nosotros te daremos el código de entrada de la Señorita Belew. A cambio, ¿no considerarías trabajar a nuestro lado? Tener camaradas te otorgará ventaja en la Fiesta Vespertina.”

“Me niego.”

El chico rudo suavemente rechazó la propuesta. Ni siquiera se detuvo a considerar los términos de la oferta que le acababan de hacer.

“… ¿Por qué? No es como si hubiera alguna desventaja para ti.”

“Me desagrada la idea de depender de diez hombres.”

Dirigió su mano hacia la chica del kimono. En respuesta a la energía mágica que él transmitió, la chica pateó al golem. El inmenso cuerpo parecía sobrepasar fácilmente las tres toneladas de peso, pero ella lo mandó a volar sencillamente como si hubiera pateado una pelota de goma.

Ooooh, reaccionó la tribuna.

Capaz de moverse libremente otra vez, Sigmund extendió sus grandes alas, como tratando de evaluar el actual estado de su cuerpo.

“Los reuniré a todos aquí. No están acostumbrados a ser tratados como un reba—“

No pudo terminar su oración. El alarido de una explosión se superpuso a lo que estaba diciendo, y quedó envuelto en un estallido de fuego en un instante. Una bola de fuego había golpeado al joven rudo desde atrás.

“¡Te derroté! ¡Ha! ¡Lo tienes merecido por bajar la guardia!”

Hubo un grito de alegría. Volteando con nervios, estaba un estudiante en medio de la multitud haciendo un pequeño baile de triunfo. Detrás de ella había una autómata bruja. — Un grupo de emboscada, por así decirlo.

El fuego se disipó. Lo que debería haber sido restos chamuscados del joven apareciendo entre el humo… resultaron ser dos personas paradas allí completamente ilesas.

La chica había cubierto a su maestro. Una mención especial para su destacable resistencia. ¡Más allá de su kimono ligeramente quemado, su piel no mostraba rastros de quemaduras en lo absoluto!

Sin siquiera voltear a ver en la dirección del grupo de emboscada, el joven simplemente dijo “Ve.” La chica del kimono emergió hacia delante en un parpadeo, acercándose a la bruja.

Apareciendo directamente debajo de ella, clavó una feroz patada en el mentón de la bruja.

La bruja fue lanzada mucho más alto que el edificio de la escuela, destrozándose en el aire.

¡Qué explosiva energía! A continuación, logró mandar a volar al inmenso golem.

“¿Qué pasa con ese tipo…?” “¿Podrá ser… en verdad fuerte?” “¡Está apenas en el puesto 1235, ¿cierto?!”

La multitud estaba enardecida. El alboroto en la muchedumbre se extendió hasta el grupo del insolente, poniéndolos nerviosos.

“¡La autómata de este tipo es un modelo de primera clase! ¡En su lugar aplasten al titiritero!”

El maestro de la que blandía la maza gritó. Parece que él era el líder de la pandilla. Los insolentes siguieron la orden, y todos empezaron arremeter contra el titiritero de carne y hueso.

El caballero blindado clavó su lanza, y el golem balanceó su inmenso puño de hierro.

“Woah.”

El joven rudo se alejó de un ligero salto, esquivando y aterrizando cuidadosamente sobre el suelo.

“¿Acaso apuntar hacia el titiritero no va en contra de las reglas de la Fiesta Vespertina?”

Aunque dijo eso, era inútil. La pandilla de insolentes no iba a dar marcha atrás.

“Bueno, si eso es lo que van a hacer, entonces supongo que será mejor que haga algo de mi parte también— ¡Kouen Juuniketsu!”

“¡Entendido!”

Recibiendo la orden, los movimientos de la chica cambiaron. Con la fuerza de un intenso fuego, pateó violentamente al golem, haciendo que choque con el caballero blindado como una bala, luego arremetió contra el enemigo.

La escena que se desarrollaba ante sus ojos era una que iba más allá de la remota imaginación de Charl.

Ir en contra de la sabiduría Machinart tradicional y el sentido común, era un estilo de pelea no convencional.

El joven rudo siguió de cerca a la chica. Levantando un pedazo de la autómata que la chica había destrozado antes, él lo lanzó, la chica realizó una finta y así el oponente fue golpeado por el joven rudo.

Con el enemigo fuera de balance, provocaron aperturas en la guardia del oponente, permitiéndole a la chica darle una patada devastadora. El poder en las piernas de la chica fácilmente machucó el cuerpo del autómata, desparramando fragmentos por todas partes.

Ese espectáculo consistía simplemente en el dúo moviéndose en formación.

Desafiaba el sentido común, pero no iba en contra de él. Como táctica de batalla ciertamente era consistente en términos de resultados, y extremadamente racional.

Charl chasqueó la lengua. ¿Un titiritero de tercera? ¡Estaba mintiendo!

Mientras él se movía, los movimientos de su muñeca no eran torpes en lo más mínimo.

Para controlar a una marioneta así de bien, demasiada fuerza— energía mágica, se necesitaba.

Así que en última instancia, se sometió a una cantidad considerable de entrenamiento.

(¿Entonces los Orientales tienen esta clase de estilo de batalla también…?)

Mientras Charl veía sorprendida la batalla en curso, Sigmund le susurró en el oído.

“Charl.”

“… Lo tengo.”

Gracias al joven rudo bailando entre ellos, la atención de la pandilla insolente se enfocó sobre él.

Charl empezó a construir energía mágica, concediéndosela al circuito mágico dentro de Sigmund.

El poder empezó a desarrollarse, y ella esperó. Una vez que todos los enemigos estuvieron alineados en una fila,

“¡Raster Cannon!”

Un feroz y cegador torrente de luz salió disparado desde la boca de Sigmund.

Era similar al aliento de fuego de los dragones de leyenda. Una luz tan brillante que quemaba las retinas. Junto al violento estallido de luz, las moléculas en la atmósfera fueron aniquiladas, provocando un fuerte efecto de vacío.

El rayo de luz se extendió por unos veinte metros, antes de mermar rápidamente, perdiendo su efecto. Sin embargo, no fue suficiente. Los autómatas de la pandilla insolente fueron alcanzados por el estallido, algunos fueron golpeados en el brazo, algunos en la pierna, y otros la mitad del cuerpo.

Las partes afectadas se derritieron como caramelo, la variedad de partes restantes emanaban un curioso y ligero brillo.

La batalla había sido decidida. Y ellos habían perdido.

El joven rudo también pudo notar que habían sido derrotados, con los diez cuerpos fuera de servicio. Lo único que la pandilla insolente puso hacer fue retirar sus marionetas y escapar víctimas del pánico.

Los estudiantes en los alrededores se quedaron sin palabras, de pie allí, perplejos.

“Qué escalofriante. Los rumores eran ciertos; sí posees un poder ridículamente potente.”

El joven rudo dijo en broma. Además tenía una sonrisa por demás familiar en su rostro.

Qué persona tan fastidiosa. Si tan sólo él también hubiera sido alcanzado por el Raster Cannon.

“No cometas el estúpido error de pensar que necesitaba ayuda.”

“Sí bueno, tú tampoco pienses en mí como el tipo que necesita salvar.”

“El resultado seguiría siendo el mismo si un pervertido como tú estuviera o no aquí. Eso va para tu muñeca también.”

Por un momento, Charl miró en silencio al dúo. Entonces su humor cambió ligeramente, y con un tono más suave habló.

“… Hmph. De todas maneras, dime tu nombre.”

El chico rudo rió entre dientes, y se presentó.

“Soy un titiritero de Japón. Akabane Raishin.”

“Similarmente, Yaya.”

“… No, no hay nada similar entre nosotros.”

“De todas formas, soy Yaya, su esposa.”

“¡Eso tampoco! ¡No te anoté en el registro familiar ni nada, ¿ok?!”

Charl rió con desdén del chico alterado— su nombre parecía ser Raishin.

“¿Rye? ¿Sheen? Es un nombre raro.”

“¡No es como si me gustara! ¡Además, te haré saber que en mi país se escribe con los caracteres de ‘trueno’ y ‘verdad’!”

“No importa. Terminemos con esto, ya que voy a aplastarte en medio segundo.”

Extendió su mano hacia Sigmund, manteniendo la conexión de energía mágica entre ellos.

Raishin no se movió. Simplemente se mantuvo mirando intensamente en su dirección. Aunque su mirada no estaba enfocada en ella, sino en Sigmund.

Y entonces.

“Detengámonos.”

Volteó abruptamente. Los estudiantes empezaron a murmurar entre ellos, lucían tan sorprendidos como Charl.

“Perdí el interés. Retomaremos donde lo dejamos hoy, en algún otro momento.”

Era una razón egoísta. Una indignada Charl tembló del enojo.

“¿Estás bromeando…? Tú eres el que me retó, y ahora vas a escapar así nada más…”

Sin dejarla terminar, algo destellaba en la mano izquierda del joven. Había sacado algo circular de su arnés alrededor de su cintura, y ahora lo había lanzado al suelo.

Una pequeña explosión dio lugar a una gran cantidad de humo.

El humo blanco se extendió en el área por completo. Parece que era una granada de humo, un producto de Japón, la tierra de los ninjas.

Con un ondeo de sus alas, Sigmund alejó el humo. Aunque para ese momento, el dúo ya había ganado una distancia considerable respecto a ellos. Saltando fácilmente sobre la multitud, salieron corriendo a la distancia.

Lo único que podía concluirse completa y absolutamente era que ella los había dejado escapar.

“… Qué cobarde.”

“Me pregunto si en realidad será ese el caso.”

Emanando una cegadora luz, Sigmund retornó a su forma más pequeña.

“¿A qué te refieres?”

Sigmund bajó la voz hasta el punto en que las personas alrededor no podrían oírlo, y le contestó a Charl.

“Creo que él se dio cuenta de mi herida.”

Movió un ala para mostrarle.

“— ¿duele?”

“Sólo necesito dos o tres días para recuperarme.”

Una herida significaba que no podría volar tan bien como quisiera. Si adoptaba su forma de mayor tamaño, entonces esa sería una carga mucho más grande.

Charl no lo había notado, ¿y aun así el joven sí?

En ese caso, ¿él se entrometió recién porque había sentido que Charl estaba en desventaja…?

“… Entonces sí es un cobarde. Sólo una gallina ingenua no tendría la determinación para atacar el punto débil del enemigo.”

“La Fiesta Vespertina es una lucha sin piedad por excelencia. Un lugar donde la persona que elimina todos los obstáculos del camino obtendrá todo. Un idiota pervertido y cobarde como él será el primero en ser aplastado.”

“Debo decir que pareces inusualmente interesada en él.”

“¿Por qué dices que estoy interesada en él?”

“Si no estuvieras interesada en él, ¿por qué le preguntarías su nombre?”

“Bueno, eso es—“

Se detuvo. Ahora que lo menciona, era extraño de verdad. Era algo difícil de explicar.

Al final, Charl de manera irritante terminó su oración.

“Oh, cállate. O de lo contrario reduciré tu almuerzo de pollo a maíz.”

Enderezándose, partió hacia la cafetería.

Los estudiantes a su alrededor se abrieron paso para ella. Y así, con muchas preguntas sin respuestas, y con un poco de rencor, la ajetreada hora del almuerzo concluyó.




NOTAS DEL TRADUCTOR

(8) La palabra exacta es “morningstar”. Lucero del alba, que es la traducción directa de Morningstar (en Inglés) y de Morgenstern (en alemán) es una maza cuya característica principal es que su cabeza se compone de una esfera ferrada o plomada de donde parten “clavos o púas”. Por ello su similitud con el símbolo de un lucero.

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