Capítulo 1.2

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Unos minutos después, Raishin estaba en el vestíbulo, teniendo una conversación agitada por teléfono.

“¡Es por eso que te lo estoy diciendo, pon a Shouko al teléfono! ¡Hay algo que necesito confirmar con ella con urgencia!”

“Raishin, cálmate. La ama en este momento está con el Comandante y — oh, ama.”

Sonó como si alguien le hubiera arrebatado el receptor del otro lado. Casi inmediatamente después, alguien distinta a Irori estaba en la línea.

“Eres muy ruidoso, chico. Podía oírte desde la otra habitación.”

“¡Shouko!”

“Tardaste demasiado en llamar. Me preocupé después de escuchar que la torre del reloj había sido destruida, sabes.”

“… Lo siento. La idea de contactarte no se me cruzó por la mente.”

“Bueno, parece que no te pasó nada, y eso es lo que importa. Aunque parece que hiciste que Yaya haga algo imprudente.”

Raishin tragó saliva. Ahora que lo mencionaba, él casi saltó hacia su muerte.

Sin querer ahondar más en el tema, y también porque no era momento para una conversación como esa, Raishin rápidamente cambió el tópico.

“Además, bueno… tengo un favor que pedirte.”

“¿Luzco como una hada madrina para ti?”

“Bueno… no, pero…”

“Tú también, chico. Necesitas conocer tu lugar.”

Lo que Shouko quiso decir con eso era ‘No te enredes en más situaciones innecesarias.’

Claramente, Shouko había visto a través de los pensamientos de Raishin.

“¿Has olvidado nuestra apuesta? No tienes la libertad para morir cuando quieras, ¿recuerdas?”

“… No es como si esto fuera algo que pondría mi vida en riesgo definitivamente. Sólo voy a averiguar algunas cosas.”

“Te sugiero que desistas.”

La voz de Shouko se resquebrajó. Nunca habiendo tenido una reacción como esta, Raishin se quedó sin palabras.

“Vuelve a tu cama en este instante. No toleraré más insolencias.”

Sin darle tiempo para responder, el click del teléfono indicó que ella había cortado. Shouko probablemente estaba enojada. Su voz iba cargada de irritación.

Irritar a Shouko… no es algo que cualquiera podría lograr fácilmente. Incluso en un momento como este, Raishin todavía sentía un pequeño orgullo de que había logrado hacerla enojar.

Aunque habiendo dicho eso, también era la peor sensación de todas. Raishin rechinó los dientes, y dejó el receptor.

“Raishin…”

No sabía cuándo se acercó sigilosamente, pero parada detrás de Raishin estaba una ansiosa Yaya.

“Shouko dijo ‘no’, ¿no?”

“Sí.”

“Grandioso. Bueno entonces, sé un buen chico y vuelve a la sala. Si de verdad estás interesado en dónde desapareció Charlotte, Yaya irá a buscarla.”

“Empieza a empacar, Yaya. Nos daremos de alta del hospital ahora mismo.”

Raishin abruptamente vio la vuelta, y con rapidez a pasos largos volvió a la sala.

“Eh— ¡Espera, Raishin!”

Una vez dentro de la sala, Raishin se quitó la ropa del hospital.

Vendado, partes de su pecho se asomaban por la tela blanca. Sus abdominales podían verse claramente. Frey saltó, roja como una remolacha, salió corriendo de la sala con Rabi.

Mientras Loki lo miraba sospechosamente, Raishin se puso su uniforme escolar. Su brazo derecho no se estaba moviendo tan bien como él quería, y el dolor asaltaba su brazo cada vez que lo movía, así que tuvo problemas para ponerse la camisa. Al verlo así, Yaya trató de ayudarlo, pero como lo estaba tocando en lugares raros, él le dio un golpe en la frente para alejarla.

Una vez que terminó de vestirse, fue hacia la oficina del doctor al lado.

El doctor a tiempo completo, Dr. Cruel, estaba bebiendo sopa en un tazón. El aroma del caldo hizo que el estómago de Raishin rugiera. Dejando a un lado el aroma, se acercó a Cruel.

“Oh, eres tú. ¿Qué pasa con esa ropa?”

Detrás de sus lentes, las pupilas de los ojos de Cruel centellearon con una aguda luz en ellos. Un escalofrío bajó por la espalda de Raishin. Por alguna razón sintió que este hombre no era un simple doctor.

“No creo que sea probable, pero no me digas que quieres que te dé de alta ahora.”

“No suena igual cuando el elemento sorpresa ya no está.”

“… ¿De verdad entiendes lo que implica lo que estás diciendo?”

Subiendo sus lentes con un dedo, Cruel miró fijamente a Raishin, como si lo estuviera evaluando.

“Bueno, me alegra la idea de destruir varones. Si fuera a darte el alta ahora, en otras palabras—”

“Estaría apto para participar en la Fiesta Vespertina otra vez, ¿verdad?”

“Así es. Una vez más serías el puesto 100. Desde este momento y en adelante.”

En palabras simples, tendría que aparecer en el escenario de la Fiesta Vespertina desde esta noche en adelante.

Y todo esto cuando Raishin ni siquiera podía cambiarse la ropa satisfactoriamente.

Raishin echó un vistazo a Yaya. Estaba nerviosa pero en silencio, como si se estuviera aguantando algo que quería decir, mirando a Raishin con tristeza en sus ojos.

Raishin permaneció en silencio, y Cruel tenía una mirada perpleja en su rostro.

“En serio, debes estar loco. Ni siquiera te quité los puntos todavía. Si te excedes ahora, sólo harás que tus heridas empeoren. En el peor de los escenarios, tu cuerpo nunca volverá a ser el mismo.”

“No, ya han curado. Volveré en unos días para que me quite los puntos.”

“Ya han curado dice… bueno, a propósito, esa explosión más temprano hoy— no, supongo que todavía no sabemos si fue una explosión. Lo importante de todo esto es que lo único que se destruyó fue la torre del reloj.”

De repente cambió el tema. Al ver al doctor con desconfianza, Raishin escuchó.

“Una de las chicas del equipo médico me lo dijo. La responsable supuestamente es T-Rex, Charlotte Belew.”

“¡—!”

“Hmph. En serio no se puede leer la expresión de un Oriental… es lo que quiero decir, pero eso sería una mentira. Tu cara te traiciona. ¿Quién eres? ¿Eres su novio?”

“Sí, así es.”

Yaya se encogió de dolor, al recibir un golpe con un martillo invisible.

Cayéndose de manera vacilante, un instante después, empezó a liberar un aura asesina violentamente feroz. Su pelo se puso de punta, ondeando como una serpiente. Raishin rápidamente continuó.

“Bueno, ya dije mucho, ¿ahora me dará el alta? Por supuesto, debería ser obvio que no soy su novio.”

Hubo un largo suspiro. Cruel adoptó una pose de resignación,

“Haz lo que quieras. Idiota.”

“Eso es lo que pretendía. Gracias por cuidar de mí todo este tiempo.”

Raishin de inmediato dio la vuelta y salió de la oficina.

Sin siquiera voltear, se apresuró hacia el vestíbulo.

“¡Espera, Raishin!”

Justo al alcanzar la entrada, Yaya tomó a Raishin del brazo izquierdo.

“Cálmate, Yaya. ¿Sabes que lo de ser su novio era un mentira, ¿verdad?”

“… Te pediré los detalles más tarde. Más importante, ¿por qué estás tan apurado?”

“… Conozco esa clase de sensación.”

Su pecho estaba caliente. Se esforzaba para respirar. Lo que sentía era inquietud.

Tenía una premonición llena de desesperanza y fracaso. Muy pronto, ya no será capaz de deshacer lo que había hecho. De eso, estaba seguro.

Eso fue cuando estaba atravesando el humo negro, merodeando en el mar de fuego.

Era exactamente la misma sensación que esa vez cuando buscaba a su hermana, y la perdió.

“¿Por qué estás… tan desesperado por ayudarla? Charlotte es alguien que un día estará en frente de Raishin como una enemiga a derrotar… Y es una fuerte oponente. Además, a Raishin le agrada Shouko, ¿no? Como Shouko ya te dijo que no, por qué todavía—”

“… Yo… Eso es…”

“Por favor no olvides tu objetivo. Y tampoco… olvides tu posición.”

Tenía razón, Raishin sólo era el perro del ejército. Su rol en la academia, al menos de manera oficial, era sólo una pequeña parte en el gran plan de reunir inteligencia.

Encima de eso, no tenía libertad para usar a Yaya, ir y tentar al peligro, sólo por su propio egoísmo. Su rol era escabullirse en la Fiesta Vespertina, y espiar el Machinart más reciente desarrollado por los principales poderes— y eso era sólo luego de que Shouko mediara en nombre de él. Incluso si hubiera un entendimiento tácito entre ellos de que él pudiera exigir su venganza, no podía hacer cualquier cosa.

En ese momento, oyó el fuerte ladrido de un perro.

Varios perros estaban reunidos en el vestíbulo, jadeando. Había cinco de ellos. Un collie, un ovejero alemán, un gran danés, un dachshund, y un perro lobo. Sus hombros y pies estaban cubiertos con armaduras. Eran los autómatas del tipo Garm.

Parada en medio del grupo estaba Frey, quien tenía una mirada inusualmente aguda en su rostro.

“¿Estás buscando a T-Rex, cierto?”

“Eso es lo que planeaba hacer…”

“Yo también ayudaré.”

Raishin lo pensó por un breve momento.

Frey era una rival en la Fiesta Vespertina. Esta noche chocarían, y quizás incluso uno de ellos quedaría eliminado. Frey tenía una razón para participar en la batalla, y no iba a renunciar a la competencia tan fácilmente. De hecho, para ella, la Fiesta Vespertina debería ser su más alta prioridad.

Él quería que Frey le dedicara su máxima atención a la Fiesta Vespertina. No lo pensó como su rival, sino como su amigo.

Sin embargo—

La mirada de Raishin se posó en los perros.

Cada uno de ellos era una Bandoll. Aun si eran sólo perros normales, su habilidad de búsqueda sería útil sin lugar a dudas. Además, había trece de ellos en total. Más que Yaya y Raishin buscando solos, muchas manos aliviarían el trabajo.

Raishin meditó si debería rechazar su ayuda a pesar de que quedar en deuda con ella, o aceptar su amabilidad, y decidió que elegiría la amabilidad.

“Estoy en deuda contigo.”

Aceptando la oferta de Frey, le hizo una reverencia en símbolo de gratitud.




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