Capítulo 1.2

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Dos días antes.

Era de noche, y en el tenue vestíbulo del auditorio central, Raishin estaba temblando completamente.

“¿De mil doscientos treinta y seis personas, quedé en el puesto mil doscientos treinta y cinco…?”

Dentro de su puño, estaba apretado su resultado en las pruebas.

Luego de entrar a la academia, se apresuró a realizar una prueba especial para medir sus habilidades académicas. La respuesta de la evaluadora hacía él fue fría desde la mitad del examen, pero ver sus habilidades reducidas a simples números lo hacía difícil de soportar.

“Por favor, no te deprimas tanto.”

Yaya lo consolaba con una gentil sonrisa en su rostro.

“Yaya sabe del infernal entrenamiento por el que Raishin ha pasado. Dejando de lado los exámenes escritos y orales, no hay manera de que Raishin pierda en una verdadera batalla. ¿No tengo razón?”

Sin embargo, Raishin se deprimió más, agachó su cabeza todavía más.

“… Lo siento, Yaya.”

“¿Por qué te estás disculpando?”

“Aquí estás tú, una de las mejores autómatas de la marca Karyuusai, tan valiosa como un barco de guerra. Y las calificaciones de tu entrenador son un fracaso, soy tan patético—“

“¡No digas eso! Todo lo que Yaya necesita es estar junto a Raishin…”

“¡¿Cómo podría ver a Shouko a la cara ahora?!”

Hubo un raro sonido mientras Yaya se tensó de repente.

“… ¿Huh, Yaya? Qué pasa con esa expresión de enfado en tu cara—¡espera, aguarda, al menos dime por qué!”

“Shouko, Shouko, Shouko… ¡Nunca nada más que Shouko…!”

Yaya tenía lágrimas en los ojos mientras tomaba a Raishin por el cuello.

“Al menos ahora conoces tu lugar, Chico Samurai.”

De repente, una voz irrumpió a un lado. Una sorprendida Yaya soltó a Raishin, haciendo que se cayera.

Tosiendo bruscamente, Raishin levantó la vista para ver  a una mujer alta y hermosa parada en frente de él.

Su rojo cabello estaba húmedo, y su inteligencia podía verse en sus ojos azules. Estaba usando un uniforme del staff educativo, y un par de lentes colgaban en su pecho.

Su fría belleza le resultaba familiar. Ella fue la evaluadora a cargo de Raishin.

“Soy la Profesora de Física Mecánica, Kimberly. Desafortunadamente para ambos, ustedes me han sido asignados.”

“¿Dónde están mis modales? Un placer conocerla. Estaré bajo su cuidado entonces, Profesora Kimberly.”

Raishin dirigió su saludo rápidamente. Yaya nerviosa hizo una reverencia también.

Kimberly continuó sin sonreír ni siquiera una vez.

“Te felicito por lograr recorrer todo el largo camino hasta aquí desde una apartada aldea en el Lejano Oriente, pero tus calificaciones son la cruda la realidad. Si deseas graduarte, te sugiero conseguir los créditos necesarios, aun si eso te mata. Recomiendo especialmente mis clases. Puedes lograr 6 créditos en un año normal. Por supuesto, asumiendo que un Oriental como tú pueda entender mis clases en primer lugar.”

“¿No es eso un poco racista?”

“Soy filántropa. Blancos, Negros, Indios, Judíos— todos son iguales para mí. Lo único que diferencia a los hombres en su conocimiento. Odio a los idiotas, y eso es todo.”

“Me resulta difícil de creer que puedas considerarte una filántropa con ese serio rostro.”

“Puedes quedarte en el dormitorio tortuga. Es el lugar donde van todos los estudiantes que no pueden seguir el ritmo de las clases, los peores de los peores. Date una vuelta cuando estés libre, y reserva una habitación por ti mismo. — Eso es todo lo que quería decir.”

“Espere un minuto, Profesora Kimberly. Puede que sea un poco repentino, pero hay algo que quiero consultar con usted.”

“Dilo.”

“¿Cómo puedo participar en la Fiesta Vespertina?”

Kimberly ya se estaba retirando, pero se detuvo inconscientemente ante mi pregunta.

“¿No hay manera de que no lo sepas, cierto? Los únicos habilitados para participar en la Fiesta Vespertina son quienes tienen las mejores notas, e incluso entre ellos, sólo los mejores cien califican. Y como estás ahora, estás al final del otro lado del espectro, por lo que es inútil incluso hablar sobre el tema.”

“Además la Fiesta Vespertina estará a punto de comenzar dentro de poco, así que sólo resta una ronda más de exámenes— ¿supongo que no tiene caso entonces?”

Raishin soltó una risa de auto-rechazo burlándose de sí mismo.

Kimberly echó un vistazo en su dirección.

“… La Fiesta Vespertina no es algún tipo de baile elegante. Es un lugar en donde se desatan batallas Machinart, hasta que solamente una persona siga en pie. Si vas con una actitud poco entusiasta tu vida será el precio.”

“¿Entonces todo lo que tengo que hacer es ser el último que siga en pie, cierto?”

Kimberly lucía sorprendida. Entrecerró los ojos, mirando a Raishin de arriba a abajo como si estuviera midiendo su valor.

“¿Por qué estás tan obsesionado con la Fiesta Vespertina? ¿Acaso graduarte de aquí, con el prestigio de esta academia, otorgándote una buena carrera en la vida por encima de otros, no es más que suficiente?”

“Ya lo decidí hace mucho tiempo. Mi objetivo es convertirme en el Rey Mago.”

“¿Qué es lo que deseas? ¿Riqueza? ¿Fama? ¿Conocimiento? ¿Poder?”

“Esa pregunta no tiene sentido. Si te conviertes en el Rey Mago, obtendrás todo eso.”

“Es verdad. Ser el Rey Mago significa que no estás atado al Acta Internacional de Artes Mágicas y al código de ética que todos los magos deben seguir— en resumen, ‘nada tiene límites’. Podrías leer libros prohibidos, usar artes prohibidas, o incluso investigar en el campo de la inmortalidad o la modificación genética. Recibirías un trato igual al de un general en cualquier fuerza armada de cualquier país del mundo.”

“Heh, ese fue un discurso bastante animado.”

“… Tu objetivo no es la riqueza. No parece que busques fama tampoco. No pareces lo suficientemente listo como para buscar conocimiento y sabiduría. Entonces, ¿qué es lo que buscas?”

Raishin no respondió. Sólo miraba fijamente a Kimberly, sus ojos nunca vacilaron ni por un segundo.

El silencio creció insoportablemente.

“… Permíteme decirte cuál es el consenso general. El único propósito de la Fiesta Vespertina es seleccionar al mejor titiritero de una generación. La verdad es que vivimos en un mundo completamente meritocrático. Por lo tanto, en el caso poco probable de que alguien con un código de entrada fuera, digamos, derrotado en una batalla Machinart por alguien que no tiene uno—“

Como si estuviera insinuando alguna clase de secreto, Kimberly siguió en voz baja.

“¿Creo que es necesario que el Comité Ejecutivo de la Fiesta Vespertina cambie la manera en que elige a sus participantes, no lo crees?”

“… Gracias por la clase.”

“Trabaja duro. Espero ver resultados espléndidos, Señor Penúltimo.”

Los trazos de una sonrisa aparecieron en su rostro, Kimberly volteó y desapareció en el vestíbulo.

“… De alguna manera, creo que es un poco escalofriante.”

Yaya ofreció reservadamente su impresión de la profesora.

“Sí. Pero no creo que sea una mala persona.”

Aunque lo había llamado idiota, ella no lo derribó completamente sin antes escucharlo hablar. En cuanto al ingreso en la Fiesta Vespertina, podría simplemente haberle dicho que no había ninguna otra manera de entrar en absoluto, no había necesidad de discutir escenarios hipotéticos con él.

“Por el contrario, creo que podría ser una buena mujer.”

“¡Raishin… entonces en realidad prefieres a las mayores…!”

Ignorando a una sollozante Yaya, reflexionó sobre las palabras de Kimberly en su cabeza.

Él era el penúltimo. Con el fin de ocupar un lugar entre los cien mejores, tendría que superar a unas mil personas, los mejores de los mejores reunidos desde todo el mundo—o tendría que eliminarlos.

(Probablemente no sea algo de lo que debería presumir, pero mi conocimiento está apenas en el mismo nivel que el de un principiante, tanto en términos de manejo de títeres como en artes mágicas.)

Sus posibilidades de traer a discusión sus notas eran cero.

En ese caso.

Preocupándose por Raishin, que se había quedado callado, Yaya acercó su rostro al de Raishin.

“¿Deberíamos discutir esto con Shouko?”

“No voy a pedirle consejo a los militares. Nos queda una sola opción de todas maneras.”

Raishin rió irónicamente. Aun para él, era una manera divertida de hacer las cosas.

“Tendremos que participar en la Fiesta Vespertina. Ésa es la manera más rápida de matarlo.”

“¿Pero cómo—has pensado en algo?”

“La Profesora Kimberly lo dijo. Si quiero un código de entrada, tengo que ser como Momotaro.” (3)

“¿Vas a intercambiar kibi dangos con alguien?” (4)

Él negó con la cabeza. Frunciendo sus labios, Raishin anunció su plan.

“Voy a robarle a un grupo de demonios.”




NOTAS DEL TRADUCTOR

(3) Momotaro es el protagonista de uno de los cuentos tradicionales más famosos de Japón, más información aquí.

(4) http://jk-cuentos-populares.blogspot.com.ar/2012/01/momotaro-cuento-japones.html

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2 pensamientos en “Capítulo 1.2

    • No, esto es Kikoushoujo.
      Pero sé que llegaste acá leyendo Rakudai 4 Capítulo 1.
      Clickeaste en la Parte 2 y WordPress te llevó automáticamente acá –> porque la Parte 2 y las demás todavía no las traduje ni las publiqué.
      Simplemente puse los enlaces a las partes para ahorrarme el trabajo de hacerlo luego.
      Al no existir la parte 2 de dicho capítulo, wordpress te redirecciona a la página con el nombre más parecido.
      Si no está en el menú despleable, es porque no lo publiqué.

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