Epílogo – El Titiritero del Lejano Oriente 2

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“Raishin Akabane. Un paso al frente.”

La voz del director resonó claramente a través del lúgubre auditorio.

Esta era la primera vez que veía al director desde tan cerca. A diferencia de la imagen de viejo decrépito que tenía en su mente, el verdadero director era un hombre robusto con un elegante bigote.

“En mi nombre, Edward Rutherford, te reconozco como candidato para el puesto de Rey Mago, y permito tu participación en la Fiesta Vespertina.”

Yaciendo en una bandeja de plata, un resplandeciente guante blanco le fue traído.

El bordado con hilo dorado era precioso. Estaba hecho con seda de primera clase, otorgándole un brillante encanto. Como su mano dominante estaba enyesada, Yaya lo recibió en su nombre.

Bajando la voz, el director le susurró a Raishin algo de manera afectiva.

“Desde hoy, eres un Gauntlet oficial— un portador del guante. Conviértete en un ejemplo para el resto de los estudiantes y en un titiritero espléndido.”

Era una simple ceremonia de premiación, y como tal, terminó rápidamente.

El director se retiró, y también lo hicieron los profesores que asistieron, dejándolo atrás en el auditorio.

Saliendo al pasillo iluminado, Raishin caminó hacia la entrada y se sorprendió.

Estaba a punto de atardecer, aun así una gran multitud estaba reunida afuera.

Eran todos estudiantes. Parece que habían estado esperando a que Raishin saliera. Había mezcladas algunas miradas malvadas en su dirección, pero la gran mayoría de las expresiones de los estudiantes era positiva. Un montón de ellos estaban vestidos como Raishin, se pusieron sus abrigos deliberadamente.

Le tomó un segundo a Raishin darse cuenta que todos lo estaban admirando.

“… ¿Por qué todo se puso tan formal de repente?”

“Porque el director creyó que era necesario.”

Una voz interrumpió abruptamente. Volteando, vio a Kimberly sentada en una de las sillas del vestíbulo.

“Eres como un platelminto, ¿lo sabes? Apenas te dieron de alta ayer, y aun así—”

Se rió sarcásticamente. Sus ojos recorrieron a Raishin, desde su hombro y su brazo derecho, hasta el bastón en su mano izquierda, y finalmente los vendajes alrededor de su cuello.

“Considerando lo apaleado que estabas, me sorprende que puedas caminar. Parece que no sufriste heridas serias.”

“Bueno, esta vez tomará más tiempo hasta que sanen.”

“¿Es porque te estás poniendo viejo?”

“Por alguna extraña razón suena como si hablara por experiencia propia, Profesora. Entonces, ¿qué hay del director?”

“El jefe del comité era el verdadero culpable detrás de todo este asunto. Por lo que ha habido un remolino de desconfianza y sospecha enfocado en la academia tanto dentro como afuera. Al promoverte como el héroe de este asunto, él espera poder frenar un poco la mala prensa.”

Si eso era cierto, entonces el director era un zorro astuto.

Kimberly miró el guante de Raishin— las palabras grabadas en él, para ser precisos, y sonrió.

“Encaja contigo. Ahora eres oficialmente conocido como el Penúltimo.”

“… ¿Quién me puso este maldito código de registro?”

“Por qué, yo, por supuesto.”

Raishin cerró la boca. Kimberly siguió sonriéndole,

“No seas aguafiestas. Gracias a mi testimonio y al análisis de las máquinas, los dos quedaron fuera de sospecha. ¿No me convierte eso en tu benefactor?”

Raishin cerró aún más su boca. Se dio cuenta que ahora estaba en deuda con una persona extraña, para su mala suerte.

“Vamos, los espectadores están esperando. Es hora de ser la esposa trofeo— quiero decir el bufón de la corte, señor héroe.”

“Ese cambio de expresión fue redundante.”

Raishin suspiró y estaba a punto de irse, cuando se detuvo de repente.

“Tengo algo que quiero preguntarle, Profesora Kimberly.”

“Adelante.”

“Usted fue la profesora a cargo de mi examen de ingreso. De toda la gente, debió saber lo malas que son mis habilidades académicas. Así y todo, ¿por qué no se rió cuando le pregunté cómo podría convertirme en el Rey Mago?”

“Es simple. Yo también solía ser mala con los estudios.”

Raishin estaba sorprendido. La voz controlada de Kimberly tenía un dejo de sentimentalismo que usualmente no estaba presente.

“La gente encuentra razones para estudiar. Estoy seguro que tú mismo tienes tus propias razones para hacerlo. Es así de simple.”

No sabía qué decir, así que Raishin hizo una leve reverencia, y volvió a dirigirse a la puerta.

Mientras llegaba el anochecer, el sonido de los aplausos se apoderó del aire.

Raishin se puso nervioso, lo que era atípico a él. Estaba acostumbrado a que lo miraran con desdén, pero ser admirado era algo a lo que no lo estaba. De hecho, hubiera preferido que lo recibieran con una reprimenda.

Mientras deliberaba sobre cómo debería manejar la situación, los aplausos se detuvieron de repente, y el mar de personas se dividió.

Ni siquiera mirando a los estudiantes asustados, una hermosa chica con cabello rubio y un dragón sobre su sombrero— Charl se estaba abriéndose paso con rudeza hacia él.

En contraste con los estudiantes con ropa formal, ella estaba usando el uniforme normal.

Yaya se puso en alerta, acercándose a Raishin.

Charl giró su pecho a un lado, y lo miró con desdén.

“No puedo creer que la Fiesta Vespertina haya caído tan bajo. Que alguien como tú sea un Gaunlet, el mundo debe estar por acabarse.”

Le dedicó palabras maliciosas. Aunque luego de terminar su oración, empezó a actuar sospechosamente, su rostro se puso rojo y su mirada deambulaba de aquí para allá. Luego de un momento de titubeo, abruptamente extendió su mano derecha.

Había una pequeña caja envuelta con un listón en su palma.

“… ¿Qué es esto?”

“¿Eres un idiota? Obviamente es un regalo de agradecimiento. Como se dieron las cosas, no, quiero decir viendo la cadena de sucesos, estuvo la parte en la que me salvaste. Además, desde un punto de vista objetivo, darte algo como esto es cortesía común…”

Tomando la caja, le quitó el listón.

Abriéndolo, sacó el colgante plateado que había dentro.

“¿Un amuleto protector…? No veo ningún conjuro, pero hay runas grabadas en él.”

“Es un amuleto que aumenta tu poder defensivo. Encaja bien con tu estilo de pelea bárbaro.”

“Tómalo, Raishin. Charl pensó tanto en qué regalarte que casi le da fiebre.”

“¡S-S-Silencio, Sigmund! ¡Te alimentaré con migajas de pan desde mañana!”

Se sonrojó hasta las orejas. Cruzando los brazos y resoplando,

“No hay ningún motivo oculto detrás de esto. Es como ese dicho en Japón, ‘Envíale CO a tu enemigo’.” (1)

“Si Kenshin hubiera hecho eso Shingen habría muerto, ¿sabes? ¡Ese es un ataque con gas!”

Aunque habiendo dicho eso, no era un mal regalo. Sintió que debía agradecerle.

Habiéndolo hecho, Charl apartó la vista con un “¡Hmph!”

Luego ella giró a verlo con una mirada severa.

“Espero que entiendas esto, pero cuando nos encontremos en la Fiesta Vespertina—”

“¿Seremos enemigos, verdad?”

“Así es. Sigmund y yo iremos contra ti con todo lo que tenemos.”

“Puede que no sea tan duro contigo.”

“Qu- Tú- ¿Cómo puedes decir algo tan estúpido…?”

“Yaya no se contendrá.”

Yaya interrumpió sonriendo, pero la sonrisa no llegaba mucho a sus ojos.

“Yaya no se contendrá.”

Lo dijo dos veces. Debe ser importante para ella.

Pero tenía razón. Nadie podía permitirse el contenerse, y la Fiesta Vespertina no era un lugar donde las personas simplemente se entregarían y morirían. Especialmente cuando ambos tenían objetivos que necesitaban alcanzar a toda costa.

Por supuesto, eso también iba para el resto de los participantes. Todos ellos tenían sueños que alcanzar y razones por las que luchar.

Con esos intereses, no quedaba más opción que ir con todo lo que tenían.

Raishin alzó la mirada hacia el cielo que rápidamente se atenuaba.

Con esto, el telón estaba a punto de levantarse en la Fiesta Vespertina.




NOTAS DEL TRADUCTOR

(1) Sal es Japonés es “shio”, por eso Charl piensa que es “CO”, monóxido de carbono. En Japón, hay una famosa historia sobre Uesugi Kenshin, en la que le envía sal a su rival Takeda Shingen. Para más información: https://es.wikipedia.org/wiki/Uesugi_Kenshin#Uesugi_contra_Takeda

Traductor al Inglés: Hayashi (Nanodesu Translations)
Traductor al Español: nahucirujano
Corrección: nahucirujano

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