Capítulo 4.2

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“¡Nadeshiko…!”

Un impactado Raishin fijó sus ojos sobre la doncella parada frente a él.

Lucía igual que en aquel entonces. Su apariencia era exactamente la misma que en los recuerdos de Raishin.

Sin embargo, eso no podía ser. Nadeshiko había muerto. Raishin personalmente había reunido sus cenizas. Esas cenizas ahora estaban con ‘él’.

Es por eso que aunque esta doncella tuviera el rostro de Nadeshiko, no era Nadeshiko.

Podía sentir como la sangre ardía en todo su cuerpo. Aunque al mismo tiempo, su corazón se había congelado.

“… Qué coincidencia encontrarte en un lugar como este.”

Su voz rebosaba de enojo, Raishin le habló en la oscuridad en frente de él.

“Esto debe ser cosa del destino, Magnus.”

Sin hacer un sonido, una figura se deslizó desde la oscuridad.

Su máscara plateada cubría su rostro, y vestía su usual capa.

Su confianza en sí mismo estaba derramándose— No, no era eso.

Entre los organismos vivos más fuertes bajo tierra, aun si tenían confianza en sí mismos, ellos aun así no le temerían a nada. Este era un concepto que sobrepasaba algo tan simple como la confianza, donde se daban cuenta y aceptaban el hecho de que eran los más fuertes.

Trascendencia sería una buena manera de expresarlo. Este hombre había trascendido a la fuerza misma.

Raishin agudizó sus sentidos, buscando la presencia de más autómatas.

… No había ninguno. No podía bajar la guardia, pero al menos, parece que el único títere que lo estaba siguiendo era esa sola doncella.

Magnus no dijo nada. ¿Acaso… estaba viendo a Raishin evaluar la situación?

(… ¿Debería hacerlo?)

Tensó sus piernas. La distancia entre ellos eran varios metros. Si él recurría a la muñeca que estaba a su lado, Raishin podría patearlo antes de que tuviera tiempo suficiente para concentrar su energía mágica.

La tensión empezó a subir. La atmósfera se endureció, y como si fuera lo suficientemente gruesa como para cortarla con un cuchillo,

“Oh vaya, ¿había alguien más aquí abajo?”

Una voz que fingía ignorancia interrumpió de repente.

La voz pertenecía a un hombre en la plenitud de su vida. Era espléndidamente fornido, y Raishin no hubiera tenido problemas en creerlo si alguien le decía que este hombre era del ejército.

Su rostro era moreno, tenía un bigote, y había arrugas en las esquinas de sus ojos. Podrían llamarlo un viejo amable y simpático, pero todavía era demasiado joven para esa etiqueta, y rebosaba vitalidad. Aun así, su sonriente rostro dejaba la impresión de que era un viejo amable y simpático.

Este hombre apareció atrás de Magnus, sonriéndole afablemente a Raishin.

“¿Tú eres Raishin Akabane, no?”

“… Es un honor que el director recuerde a un estudiante tan ignorante como yo.”

“Por supuesto que te recuerdo. Eres un titiritero muy prometedor de cara al futuro después de todo.”

Le sonrió a Raishin. Era una sonrisa indefensa, pero aun así Raishin tembló.

(¡Este tipo también es un monstruo…!)

Cuando recibió su guante durante la ceremonia se había encontrado cara a cara con el director. Sin embargo, el director de ese momento y el de ahora eran dos personas distintas. Ahora que estaban en un lugar con pocas personas alrededor, no había nada que obstruyera la intensidad de poder del director.

En este contacto directo, Raishin pudo sentir la gran e intimidante energía mágica. Encima de eso, había entrenado muy bien sus músculos. Si Raishin fuera a iniciar una pelea directamente en frente de él, no podía saberse qué le pasaría.

Mientras emanaba una presencia temible y rebosando fuerza, el director siguió sonriéndole a Raishin,

“¿Qué sucede? Luces como si hubieras visto un fantasma.”

Entrecerrando los ojos bruscamente, su mirada hacia Raishin fue tan filosa como una cuchilla.

“¿Acaso viste algo raro?”

“… No, nada en particular.”

“Qué bien entonces. Magnus está aquí como mi guardaespaldas. Debo disculparme si te sorprendió.”

“¿Guardaespaldas…?”

“Debes haber sido alcanzado por el colapso de antes. Hm, y la jovencita de allí—”

Reconociendo a Henri, golpeó su puño con su palma.

“Ah, tú debes ser la otra hija Belew.”

“¡—! Ah, sí… Mi nombre es Henriette.”

Henri se puso nerviosa ante el director, pero aun así recordó sus modales y le hizo una cortes reverencia.

“Entonces eres la hermana de Charlotte. El Conde era un titiritero excepcional.”

“Eh… ¿Usted conocía a mi padre?”

“Por supuesto. Sin embargo, es mejor dejar ese tema para otra ocasión.”

El director puso fin al tema, y animadamente inició otro.

“Como compañeros sobrevivientes atrapados en el colapso, deberíamos permanecer juntos y esperar la ayuda. No se preocupen, estoy seguro de que mi diligente secretaria ya ha hecho los arreglos necesarios para nuestro rescate.”

Una vez más, la mirada en sus ojos fue tan aguda como la de un halcón.

“Así que les pido se abstengan de deambular por ahí. ¿Está bien, Raishin?”

No toleraré una pelea, es lo que estaba diciendo. El aura que estaba emanando significaba que era su palabra final.

Habiendo terminado de hablar, se sentó.

Junto a él se sentó Magnus, y a su lado, su autómata.

Completando el círculo estaban Raishin y Henriette, quienes se sentaron en frente de ellos, a una corta distancia del fuego.

El director empezó a conversar sobre artes mágicas de alto nivel con Magnus. Raishin se sintió agradecido de que no los incluyeran. Observó a Magnus intensamente, como si estuviera esperando una oportunidad para asesinarlo.

Abruptamente, la autómata alzó la cabeza y murmuró.

“Me disculpo por interrumpir, Amo. ¿Debería ir a buscar ayuda?”

“… No. Tienes prohibido alejarte del director.”

“En ese caso, ¿qué tal si destruyo y atravieso el techo?”

Raishin la miró dos veces. Ella acababa de decir algo increíblemente peligroso.

El director rápidamente abrió la boca para intervenir.

“Espera. No debes hacer eso. Magnus, seguramente lo entiendas. Cualquier forma de golpe directo sería peligroso, ya que no tenemos idea de qué podría caer sobre nosotros ni de dónde caería.”

“No necesita preocuparse. Destruiré cada roca, grande o pequeña, hasta que no sean más que polvo—”

Magnus alzó la mano, y su autómata se quedó en silencio.

“No hagas nada innecesario. Sólo tienes que proteger al director.”

“Sí, Amo. Como desee.”

Con desaliento agachó la cabeza. Su perfil lucía demasiado familiar para Raishin, tanto que una suave voz empezó a sonar dentro de su cabeza.

Hermano. Hermano. Hermano—

(Maldición… ¡Debe haber algo que pueda hacer!)

Una clase de irritación distinta a la que sentía cuando se preocupaba por el bienestar de Charl se encendió dentro de su pecho.

¡Él estaba justo en frente de Raishin, y no había nada que pudiera hacer!

Habían pasado dos semanas desde el comienzo de la Fiesta Vespertina. Esta noche era el turno del 86to puesto para entrar al escenario. Si contaba al 87mo puesto quien ayer no apareció, él tendría que pelear contra ochenta y seis personas más hasta llegar a Magnus.

Por supuesto, eso significaría pasar por Frey, Loki, y Charl.

Era un camino muy largo— pero ahora él estaba literalmente frente a él. Tan cerca, y al mismo tiempo tan lejos.

Entonces, ¿él podría llegar al nivel de Magnus derrotando a ochenta extraños en combate?

Raishin había entrenado con Shouko con ese propósito, pero si ese día en verdad llegaba, su fuerza actual no estaba cerca de Magnus en absoluto. Si fueran a enfrentarse, sería lo mismo que su situación actual. ¡Magnus estaría allí justo en frente de él donde sería capaz de alcanzarlo, pero sin poseer la fuerza para derrotarlo en absoluto!

“… ¿Raishin?”

La voz de Raishin hizo que volviera en sí. Parece que había estado liberando energía mágica inconsciente.

“Lo siento. Parece que me alteré un poco.”

“… ¿Qué sucede? Desde hace un rato, has estado actuando raro.”

Usando los chispeos del fuego para encubrir su voz, le habló a Henri de manera que sólo ella pudiera oírlo.

“Juré venganza contra ese tipo por mi clan… y por mi hermana.”

Henri estaba sorprendida. Abrió los ojos de par en par, alternaba miradas entre Magnus y Raishin.

Al haber escuchado esto tan de repente, no había manera de que pudiera apreciar la gravedad de la situación. Estaba más sorprendida de lo que Raishin dijo que por la severidad de la situación en sí. El propio Raishin se sorprendió de lo que él había dicho. No había planeado contárselo a nadie más…

Pero las palabras siguieron saliendo una tras otra.

“Vine a esta academia para matarlo. Es venerado como el Marshal que lidera el Escuadrón— pero ahora sólo trajo a un títere en lugar de todo el grupo.”

Henri tragó saliva.

“… Vas a… ¿Vas a hacerlo ahora?”

“Aunque me duela decirlo, no. Puede que esta sea una oportunidad en mil vidas, pero mi compañera no está aquí a mi lado. ¿O esperas que lo enfrente yo solo?”

“¿Por qué… no vas hacerlo?”

“¿Huh?”

“Si en verdad te sientes tan fuerte, tú… ya deberías haber hecho algo hasta ahora.”

Esta niña había visto a través de él. Raishin soltó un resoplido de auto desprecio, estirando las piernas.

“No pelearé en batallas que no puedo ganar. Si pierdo y muero, no sería capaz mostrarle mi rostro a mi hermana. Además, tú estás aquí. No intentaré nada estúpido al menos hasta que te escolté de regreso a la superficie.”

“… Yo no… valgo tanto. No tiene sentido protegerme… Deberías dejarme ser y hacer lo que quieras hacer en realidad.”

“¿No vales?”

“Estoy… bien con cualquier cosa. Sólo soy un chica inútil, una pila de basura. No tengo energía mágica, no soy linda, soy una cobarde… y soy d-débil.”

“¿Te estás comparando con Charl cuando piensas eso?”

Bingo. Henri cerró la boca y asintió con tanto énfasis que su mentón golpeaba su pecho.

Raishin no pudo evitar soltar una pequeña risa mientras advertía a Henri.

“No le cuentes a nadie sobre mi venganza. Después de todo, ni siquiera Charl lo sabe.”

“Eh… ¿Ni siquiera mi hermana? ¿Entonces por qué le contarías algo tan importante a alguien como… yo?”

“No pienso en ti como una extraña.”

Por alguna razón, esas palabras parecían resonar en el corazón de Henri.

Henri de repente alzó la cabeza, dirigiéndose a Raishin.

“… Um. La verdad es que, no soy una estudiante aquí.”

“¿Huh? ¿A qué te refieres con que no eres una estudiante?”

“Esta no es una escuela donde alguien como yo podría calificar para entrar… sólo soy una mensajera enviada para—”

De pronto, Raishin sintió un fuerte instinto asesino en su nuca.

La oscuridad detrás de él estaba cambiando. Una repentina ráfaga de viento sopló detrás de él, poniéndole los pelos de punta.

Al siguiente instante, un fuerte golpe impactó de lleno en su cuello.




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